
Vuelve un clásico de diciembre: la lista de algunas de las series más destacables de los últimos 12 meses. La única condición es que haya sido su primera temporada. Si no las vieron, búsquenlas.
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Por Marcelo Pavazza
<b>The People v. O. J. Simpson: American Crime Story</b>
AXN
La figura de O. J. Simpson pisó fuerte este año en la TV. Al gran documental de ESPN O. J.: Made in America se le sumó esta miniserie creada por Ryan Murphy, una impecable dramatización del proceso judicial que Simpson enfrentó en 1994, acusado de haber asesinado a su ex esposa y al supuesto amante de esta. Pese a las abrumadoras pruebas en su contra, quien hasta ese momento era un héroe del fútbol americano salió libre. Puntos altísimos de la miniserie: las actuaciones (sobre todo la de Sarah Paulson, ganadora de un Emmy como la fiscal Marcia Clark) y un guión que no descuidó a ningún personaje y reprodujo con exactitud el sacudón social que sobrevino con el proceso gracias al agite de Johnnie Cochran (Courtney Vance, también galardonado con un Emmy), abogado principal del dream team legal que patrocinó a Simpson, que basó la defensa en un caso de racismo policial. La imagen última de O. J., contemplando desde el más desolador de los llanos su estatua triunfante, representa uno de los grandes y más significativos finales en mucho tiempo.
<b>The Night Of</b>
HBO
El gran éxito de crítica de 2016 es esta remake de la británica Criminal Justice, que con guiones del veterano Richard Price y Steven Zaillian cuenta la historia de Nazir Khan, un universitario americano-paquistaní que vive en Queens. Una noche, Nazir se lleva el taxi de su padre para ir a una fiesta en Manhattan. Pero en el camino conoce a una chica hermosa de un barrio alto. La cosa pinta bien y la fiesta es solo de dos. Una casa elegante, drogas, sexo, pérdida de conciencia. Luego, la pesadilla: cuando despierta, Nazir descubre que su compañera de juerga está cosida a puñaladas. Y aunque no recuerde haber cometido esa atrocidad, lógicamente va preso. A partir de allí, las prisiones que sufre Nazir –además de la propia cárcel, donde la perversidad se prodiga a ambos lados de las rejas– son varias: la de un sistema judicial absolutamente perezoso y viciado; la soledad de sus padres, despojados de toda dignidad ante el racismo y la realidad de un hijo asesino; la de un pasado personal no tan inmaculado como parecía. La única luz al fondo del túnel se la proporciona John Stone, un abogado que se apasiona con el caso. Interpretado por el gigantesco John Turturro, Stone es un síntoma caminando; pero tiene temple, inteligencia y hambre de redención.
<b>Stranger Things</b>
Netflix

El gran suceso del año vino con polémica. Para algunos, fue “la” serie de 2016; para otros, apenas un ejercicio de nostalgia bien logrado. Ni tanto, ni tan poco. Los Hermanos Duffer, sus creadores, construyeron un gran parque de diversiones de los 80 donde no faltó nada: la época (es 1983), el pequeño pueblo de Indiana donde transcurre la acción, la extraña desaparición de un chico y la aventura de tres amigos que lo buscan con valentía, la conspiración de una agencia gubernamental para tapar sucesos paranormales, un policía local que va de la desgracia personal a la intrepidez, una brillante interpretación de Winona Ryder como la madre del chico abducido y la participación de una niña con capacidades telekinéticas (la magnética Eleven). El resto lo hicieron las redes sociales, que mostraron legiones de fans que maratonearon la serie varias veces seguidas y, exageradamente, la compararon con excelencias como Los Goonies o Super 8. En todo caso, Stranger Things –que ante el suceso logrado tendrá segunda temporada– es un ejemplo de la astucia de Netflix.
<b>El marginal</b>
TV Pública
El año pasado fue Historia de un clan, y este, El marginal: a Luis Ortega nada le cuesta demostrar que es uno de los más imaginativos y originales narradores de la TV argentina actual. Algunos verán aquí ecos de la recordada Tumberos, aunque aquella haya sido más estilizada y juguetona. Aquí, la crudeza viene sin medias tintas ni remilgos, tanto en las imágenes como en el guión. Un ex policía (Juan Minujín) encarcelado por un juez corrupto es tentado por este para abandonar la cárcel. El precio de la libertad es infiltrarse en otra cárcel aún peor, para descubrir cómo funciona la organización criminal que anida allí y de la que el juez es víctima momentánea. Ahí se desata el Mundo Ortega a pleno, con un director de presidio metido en todos los chanchullos (gran trabajo de Gerardo Romano) y un capanga tan temible como campechano (Claudio Rissi). Mención aparte para la mejor población carcelaria vista en la TV argentina.
<b>The Night Manager</b>
AMC
La novela de John le Carré es de 1993, y salvo algunas diferencias con el original, está muy bien representada en esta lujosa miniserie inglesa dirigida por la cineasta Susanne Bier. Como en las buenas historias de espionaje, la trama va de un lugar a otro del planeta: de El Cairo a Londres, de Madrid a Estambul, De Devon a Mallorca. Hay un héroe solitario (Jonathan Pine, notable Tom Hiddleston), un villano (Hugh Laurie, en su vuelta a la TV después de Dr. House) y una chica hermosa (la australiana Elizabeth Debicki). Pine es un ex soldado inglés veterano de la Guerra de Iraq que trabaja como conserje de hotel y descubre operaciones de tráfico de armas de parte del poderoso empresario Richard Roper (Laurie). El escurridizo Roper es la vieja obsesión de Angela Burr, una agente de inteligencia británica que finalmente infiltra a Pine en su organización para poder atraparlo. Los seis capítulos alcanzan para resumir con suficiencia la tersa y superpoblada trama, donde, si bien se desea el éxito del héroe, no deja de terciar esa simpatía que siempre irradian villanos bien construidos, como el Roper de Laurie. Tan cáustico como el doctor Gregory House, pero mucho más malo.






