
Los primeros cien años
Flichman celebra su centenario con una tercera planta vinificadora high tech, que se suma a las bodegas de Barrancas y Tupungato
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Dos celebraciones, este año, para Finca Flichman. Ante todo, su centenario como empresa bodeguera local; luego, que esa fecha se festeje buena onda, con la inauguración de una tercera planta elaboradora de champaña y vinos finos en Mendoza.
El fundador de la antigua bodega, Sami Flichman, polaco de Lodz, ojo de lince en alfombras y tapices, llegó a Buenos Aires a los diecinueve años. A los veinte, ya instalado con comercio en Mendoza, hizo oferta distraída por unas cuantas hectáreas pétreas atravesadas por un río seco, en el remoto (horas en sulky) terruño de Barrancas.
"Seco, pero de subsuelos excelentes", opinó un agrónomo casual. Y allí el fundador condujo operativo faraónico de rellenar el lecho de aquel río con terrón aluvional vecino, a pico y pala, canastas sobre bueyes y tenacidad inmigrante, lugareña. Esa fue una gesta fundacional (1910), base de viñedos que hoy dan, no sé si los mejores, pero (me consta) excelentísimos syrah, un malbec y un chardonnay de los mas sensitivos de la zona.
En las décadas siguientes, dos generaciones afianzaron el prestigio del terroir, el nombre de la bodega y la imagen de sus vinos. Sobre todo, los clásicos Caballero de la Cepa cabernet sauvignon, sus sensuales homónimos syrah, y el delicado blanco chardonnay. Agotado ese período (1998), la bodega pasó a manos de Sogrape, el grupo vinícola más sólido de Portugal.
Fernando da Cunha, miembro más joven de la familia Guedes, propietaria de Sogrape, tomó el control de la operación argentina. Llevó su equipamiento hasta la más avanzada high tech, aumentó sus viñas a 310 hectáreas (un tercio del total, que incluye un porcentaje en Tupungato), duplicó capacidad de estibas, impulsó las ventas del mercado interno y aplicó la perspicacia Guedes al desarrollo de las exportaciones. Fue, la suya, una gestión breve -de dos años- al cabo de la cual la marca Flichman dejó de ser hipótesis probable para adquirir perfiles propios en el ámbito internacional. Su regreso a Portugal, al despuntar el siglo, dejó el timón en manos de Ricardo Rebelo.
Diez años largos, que no son un día, en los cuales el malbec trepó a cepaje insignia del país. El Flichman Roble, de Barrancas, opción calidad-precio seductora ($ 16,50) impuso, en el consumo nuestro cotidiano de la mesa, su perfil malbec robusto, confianzudo y largo. Había y hay bastante roble ahí, demasiado para mi gusto. Pero los sabores afrutados de una cosecha muy tardía equilibran ese dry. Al mismo tiempo, casi al unísono, el Caballero de la Cepa -una creación originaria del virtuoso Raúl de la Mota- logró hacer pata ancha en las preferencias, ayer nomás esquivas, del mercado exportador. Aquí se ofrece en la competitiva franja de los 32 pesos.
¿Es que cambió la relación entre el mercado interno y la del business export? Afirmativo, asegura Rebelo. Las ventas externas, en ese período, merodean el 60%. Las domésticas no superan el 40.
Sin demora, Luis Cabral de Almeida (enólogo portugués formado en Australia) presentó el Expresiones, un bivarietal malbec (50%) cabernet de $ 80, cuyos ocho meses de roble intenta redondear con 5 de estiba en botella. ¿Lo llegó a probar?
Esta línea es francamente a-dos-puntas, como el Trumpeter Reserve, de Mariano Di Paola, o el Saint Felicien, de Nicolás Catena, en Esmeralda. Llamado a gustar tanto en la copa nacional como en la foránea, un propósito muy loable.
Sobre la tercera planta que agregó Finca Flichman a la principal de Barrancas y segunda de Tupungato: es la antigua Etchart que tenían los franceses de Pernod Ricard en Perdriel, Mendoza. Capacidad, cinco millones de litros.
1. Muy recomendado
Finca Flichman Dedicado, para gourmandise top nivel Tomo I. Vinificado con un minimal processing, sin toqueteo prescindible alguno. Varietal cabernet sauvignon 85%, con 10% syrah y 5% malbec, paladar de mucha fruta y picantito, especiado. Una experiencia clave; algo salada ($ 250). Pero se justifica.
2. Experiencias Fin del Mundo
En la planta baja de sus nuevas oficinas de Honduras 5673, en Buenos Aires, la bodega de Neuquén inauguró lugar de encuentro para los disfrutes del vino. Dirigida por Matías Gainza Eurnekian, se utilizará para reuniones, degustaciones, charlas sobre el buen beber y gourmandise high class. Tiene cocina propia.
3. Condición invicta
Transcurre el tiempo, se descorchan nuevos vinos, llueven sucesivos otoños y los tres blancos del portfolio Rutini mantienen invicta su condición de primus inter pares absolutos. Sobre todo el sauvignon blanc de Tupungato, con sus frescas fragancias que el experto Ricardo Mackintosh categorizó como inextinguibles.
Entre copas
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