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Arquitectura

Los secretos del Palacio de la Legislatura, una joya porteña abierta al público

Pablo Mascareño
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7 de octubre de 2019  • 14:23

El Palacio de la Legislatura es uno de los edificios más imponentes de Buenos Aires y su rol es esencial para la vida cívica de la ciudad. Su patrimonio y su valor residen, fundamentalmente, en su función, pero también, en su arquitectura preciosista y en los tesoros que cobija. Un exponente de la corriente monumentalista argentina. Por cierto, una valía palpable y, a la vez, intangible y única. Las visitas guiadas, para todo público y para colegios, permiten recorrer los rincones más significativos de este edificio cuya torre con su reloj conforman una de las postales icónicas del casco histórico porteño. A metros de la Plaza de Mayo, el Palacio de la Legislatura fue, y es, testigo del acontecer nacional.

Paradojas de la vida institucional argentina, y de sus tragedias históricas, cuando se inauguró el edificio, el 3 de octubre de 1931, el gobierno nacional, de carácter de facto, estaba en manos de José Félix Uriburu y la intendencia a cargo de José Guerrico. Por ende, las instituciones democráticas no funcionaban. Es decir, se abrieron las puertas de la casa que dicta las leyes que regulan la vida de la ciudad de manera simbólica. No eran momentos de participación política y, mucho menos, ciudadana. Todo un símbolo de las vicisitudes por las que siempre atravesó nuestra Patria. En 1926, durante la presidencia de Marcelo Torcuato de Alvear, se había colocado la piedra fundamental, aún eran tiempos democráticos y de saludable respeto por las instituciones. Una aspiración que quedó trunca en el 30 "cuando a Yrigoyen lo empalurdaron", como reza aquel tango con música de Anibal Troilo que radiografío como nadie la época.

À la française

Crédito: Alejandro Guyot

"El edificio tiene inspiraciones en el Palacio de Versailles y en el Palacio Royal de París. Es de estilo Neoclásico y se vincula con el Luis XV. Esto se ve reflejado en lo espejado, en las volutas y en sus cúpulas. Se lo conoce como Palacio Ayerza, en homenaje a Héctor Ayerza, el arquitecto que lo diseñó", explica Juan Diego Bellocchio, Director General de Asuntos Culturales y Patrimoniales de la Legislatura.

La atmósfera francesa se respira a cada paso. Ingresar por el pórtico que da a la avenida Julio A. Roca, conocida como Diagonal Sur, es impactante. Allí mismo se accede al ex salón Pasos Perdidos, hoy Juan Domingo Perón, que cuenta con lo que, originalmente, era una entrada de carruajes y cochera. Fue concebido como elegante espacio de recepción. Sus paredes están tratadas en símil piedra y el piso es de mármol boticcino clásico. Todo un lujo. Épocas de opulencia donde la profusa arquitectura dialogaba con el valor ineludible de la función de estos edificios que hacen a la vida cívica: "Cuenta con mármoles que ya no se pueden trabajar porque las canteras se han terminado, se han secado. Esto sucedió con el tinos, un mármol de color verde muy fuerte que se puede apreciar en el recinto de sesiones", explica Bellocchio sobre esas canteras de Grecia e Italia que fueron usina de materiales de la construcción.

Crédito: Alejandro Guyot

El cuidado del patrimonio arquitectónico y cultural es un desafío en edificios que, a pesar del paso de las décadas, continúan prestando la función para la que fueron creados: "No hay que ser un fundamentalista del patrimonio. Es decir, hay que preservarlo, pero también adaptarlo para los usos del siglo XXl y sus necesidades: conexiones, tecnología, mayor afluencia de gente. Eso implica cambiar de lugar obras de arte, estar atentos al uso de cada salón y tener en cuenta que hay aspectos de confort que no se contemplaban en la época en la que fueron construidos estos edificios y que hoy son esenciales, como la refrigeración", explica el responsable del área que vincula patrimonio y asuntos culturales.

Crédito: Alejandro Guyot

El Palacio de la Legislatura conforma un triángulo entre las calles Perú, Hipólito Yrigoyen y Diagonal Julio A. Roca o Diagonal Sur. El vértice más cercano a la Plaza de Mayo era la residencia de la familia de Victoria Aguirre, que, en 1984, fue adquirida por el Gobierno Nacional y se anexó. "El Palacio Ayerza es el edificio principal, con acceso también desde la calle Perú. Lindante, se encuentra el Palacio Aguirre. Por eso, desde la Diagonal Sur, se pueden apreciar los dos edificios pegados y diferentes", explica Bellocchio. El recorrido interno permite reconocer los desniveles y las conexiones entre un edificio y otro.

En la planta baja se encuentra el Recinto de Sesiones. De forma semicircular, es el núcleo del edificio y el que le da sentido a su función. Tiene un sobrio diseño y una disposición de hemiciclo. Al frente se destaca el sitial de Presidencia tallado en nogal de Italia por el ebanista Gabriel Tarris. Una balaustrada con seis imponentes columnas de estilo corintio, realizadas en mármol griego de tono verde, separa a las bancas de los diputados y diputadas del espacio destinado a asesores, periodistas y público. No muchos vecinos saben que pueden acceder a las sesiones de manera libre, a modo de derecho inalterable de cada ciudadano en la libre participación y control del trabajo de las autoridades elegidas por el voto popular. Hoy, la presidencia, en tanto máxima responsabilidad, recae en Diego Santilli, Vicejefe de Gobierno porteño. Recorrer el Recinto vacío es impactante. El silencio sepulcral domina la escena. Bien diferente a la atmósfera que se respira en una jornada de deliberaciones y sanciones de leyes. Este espacio también cobija el ciclo La legislatura y la Escuela donde los alumnos de nivel primario simulan ser diputados en un saludable ejercicio democrático.

Crédito: Alejandro Guyot

Salón Eva Perón

Uno de los mojones salientes de la recorrida por el edificio es el salón que ocupara Eva Duarte para dirigir su Fundación de ayuda social. El sitio es impactante por su arquitectura, por el moblaje y por el valor simbólico que tuvo ese espacio en la historia nacional. Aún se conserva el mobiliario original utilizado por la Primera Dama hasta poco antes de su muerte en 1952. "La Fundación tuvo esta sede provisoria porque iba a funcionar en el edificio que hoy es la Facultad de Ingeniería, pero Eva murió antes de que se terminara de construir", explica José Luis Figueiras, Coordinador de Visitas Guiadas con más de tres décadas de trabajo en el lugar, lo cual le permite conocer cada rincón del palacio y sus secretos mejor guardados. Su manojo de llaves es tan nutrido que hace pensar que estamos ante el mismísimo San Pedro del lugar. No hay recoveco vedado para él.

Crédito: Alejandro Guyot

En el Salón Eva Perón se pueden apreciar el escritorio, las sillas y algunos objetos de trabajo que utilizó Eva como un hermoso y tradicional tintero. En una vitrina descansa una muestra del tapizado original de los sillones. Muy cerca de ese despacho funcionaba un espacio donde se les preparaban mamaderas a las madres que llegaban con sus bebés a pedir ayuda y asistencia social. Por eso, además, el salón está ubicado muy cerca de la puerta de acceso a la calle. "Hoy, este salón es la antesala al Recinto de Sesiones. Es un lugar muy importante y simbólico porque se encuentra ubicado en el medio del despacho del Presidente y el del Vicepresidente Primero. Ambos, para ingresar al Recinto, deben pasar por este salón. También tiene un uso protocolar, para la realización de eventos y para la negociación política", explica Bellocchio. Dado que durante este año se celebra el centenario del nacimiento de Eva Perón, el escritorio será restaurado para poder ser exhibido en impecable estado antes del 10 de diciembre. Aún se conserva mucho material epistolar en la biblioteca del edificio. Indudablemente, pisar ese alfombrado histórico es sentirse parte de la historia nacional. La boiserie, el bahiut, y los potiches de vidrio le confieren elegancia al lugar. "De acuerdo al sitio que se recorre se privilegia el valor arquitectónico o el histórico. En el Salón Dorado, la gente se maravilla con la arquitectura, pero en el salón Eva Perón lo que sobresale es la historia, la figura de Eva", reconoce Figueiras.

Crédito: Alejandro Guyot

Y si de historia se trata, en este edificio se realizaron innumerables recepciones de la Presidencia de la Nación a los mandatarios extranjeros que visitaban el país. Eran tiempos donde la máxima autoridad porteña era el Intendente, elegido por el Presidente de la Nación. Desde no hace demasiado tiempo atrás, los vecinos de Buenos Aires pueden elegir su gobierno local y a la máxima autoridad que es el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. "Acá estuvo Juan Domingo Perón con la Secretaría de Trabajo y funcionó el comité del Mundial 78. Una de las visitas más ilustres fue la de la Reina de España, agasajada con todos los honores. El último Presidente que realizó reuniones y cenas aquí fue Carlos Menem", rememora el responsable de las visitas guiadas.

Atmósfera de Palacio

Crédito: Alejandro Guyot

La Escalera de Honor, realizada en mármol boticcino, que conduce al primer piso, es impactante. De una magnificencia que inhibe. Su diseño es similar al que posee el Palacio Royal de París. El primer tramo, luego de varios peldaños, se bifurca, lo que permite acceder al primer piso por dos ángulos diferentes. Se halla coronada por una bóveda encasetonada con rosetas blancas en cuatro líneas de mayor a menor y remata en tres niveles superiores en un vitreaux que representa un sol pleno y radiante. La escalera conduce al Hall de Honor, un área circular que permite el acceso a dos salones bellísimos y grandilocuentes: Salón San Martín y Salón Dorado. Ese hall posee una cúpula que descansa en ocho columnas de Atlantes. El piso es de mármol italiano en tres colores y conformando un dibujo radial simétrico y renacentista. Con todas sus luces encendidas, es realmente impactante transitar este lugar. Juan Diego Bellocchio reconoce que "no se sabe qué simbolizan los Atlantes, no hay registro sobre eso. Pero lo cierto es que se encuentran en un punto neurálgico y muy cerca del espacio para velar a los legisladores y Ciudadanos Ilustres". En este sentido, la periodista y diputada Débora Pérez Volpin y el músico Gustavo Cerati fueron algunas de las personalidades que fueron veladas allí. Más allá en el tiempo, durante varios días, fue velado el cuerpo de Eva Perón. Una multitud se acercó para despedirla conformando largas colas de hombres y mujeres, sobre todo de extracción humilde, que lloraban a su líder.

El Salón San Martín cumplía las veces de refinadísimo salón comedor. La elegante boiserie de roble le confiere calidez a sus amplias dimensiones. Una chimenea es el reposo para un altorrelieve realizado en un óvalo de piedra caliza con la figura del General San Martín. Enfrentado a este lugar se encuentra el majestuoso Salón Dorado o Hipólito Yrigoyen. Está inspirado en la Galería de los Espejos del Gran Trianón que integra el Palacio de Versailles. Realmente, transitar este lugar es sentirse, en cierta forma, en un rincón de esa Francia exquisita. La ornamentación dorada impacta, como sus lámparas y la semicúpula, las ocho columnas de estilo jónico y el Palco de Honor. El piso, al igual que el del Salón San Martín, es de roble de Eslavonia con forma de damero. Un lujo. Como lo son las obras de arte que se distribuyen por todo el edificio y entre la que se destaca Actividad en La Boca de Benito Quinquela Martin, próxima a ser restaurada.

Símbolo y postal

Crédito: Alejandro Guyot

"La Torre del Reloj suena cada quince minutos y, a la hora en punto, con un sonido diferente. Además, en la terraza se encuentra un carrillón que se toca desde un teclado. Hace un tiempo se modernizó el sistema que hoy reproduce melodías ya grabadas", explica el Director General de Asuntos Culturales y Patrimoniales quien reconoce que "el carrillón de la Legislatura es uno de los más importantes de la región. Posee partituras acordes a un teclado más corto con respecto a un piano y a los golpes de campana posibles".

Sin dudas, la Torre del Reloj es el gran distintivo de este edificio dado que se puede apreciar desde diversos puntos de la ciudad como Plaza de Mayo, Puerto Madero o desde la navegación por el Río de la Plata. La torre tiene una base octogonal y 95 metros de altura. Su reloj de cuatro cuadrantes es de origen alemán y, cada quince minutos, hace golpear a cinco campanas que reproducen el diseño melódico Westminster.

Crédito: Alejandro Guyot

Un punto bien escondido y que pocos conocen es la pérgola semicircular que se encuentra en una terraza que conformaría el techo del Resiente de Sesiones. En un rincón de este sector se emplaza el carrillón conformado por 30 campanas fundidas en bronce, traído desde Alemania en 1931. La campana mayor toca el Sol y pesa 4300 kilos. La menor, toca el Do y pesa 40 kilos. Una pianola permite ejecutar diversas melodías. "El Carillón suena a las 10, 12 y 18 horas y toca desde tango hasta folclore. La gente lo tomó como un ícono, al punto tal que se da cuenta si llega tarde, o no, a la oficina; si es la hora de salir a almorzar; o es el momento para regresar a casa", explica Figueiras con el tono didáctico que aplica a sus visitas guiadas. Ascender a la torre es una verdadera aventura. La vista de la ciudad, y del Gran Buenos Aires, que se tiene desde allí es única. En días despejados, se divisa la costa uruguaya. Dentro de la torre, además, se encuentra una sirena cuya función original era la de alertar en caso de un ataque exterior. En la época de la Guerra de Malvinas estaba lista para sonar en caso de emergencia.

Incunables

Crédito: Alejandro Guyot

La Biblioteca Esteban Echeverría y la Hemeroteca José Hernández son dos puntos ineludibles de la visita. Y dos espacios al servicio de la consulta de los vecinos que buscan material de archivo valioso. La biblioteca cuenta con más de 35.000 ejemplares, entre los que se destacan Acuerdos del Cabildo de Buenos Aires, Leyes de Indias, y los planos históricos de la ciudad. En la hemeroteca se puede encontrar una colección de diarios y revistas que datan de 1892 hasta la actualidad.

Crédito: Alejandro Guyot

En épocas electorales, aquí se lleva a cabo el escrutinio de la ciudad y se almacenan las urnas de votación. En 2011 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Hoy, es sede de acontecimientos como Open House, La Noche de los Museos y el Día Nacional de los Monumentos. Sin dudas, es una de las sedes legislativas más lindas del mundo. Su misión de albergar el Concejo Deliberante fue lo que motorizó su construcción de características sobrias y armónicas, lo cual no le resta fastuosidad. Visitar este Palacio es encontrarse con la historia cívica de la ciudad. Y con un edificio que adentra al espectador en una escena única de experiencia intransferible.

"Hay que sentir una apropiación en el Patrimonio para poder conservarlo y quererlo. Le perteneció a las generaciones pasadas y le pertenecerá a las futuras. Ahora, nos pertenece a nosotros. Por eso, es fundamental generar conciencia y preservar para legarlo. Y no olvidar que, cuando se habla de Patrimonio, hay que tener en cuenta lo edilicio y ese otro patrimonio a preservar que es el inmaterial, todo lo que está dentro de estas estructuras o lo que se encuentra en las calles", finaliza Juan Diego Bellocchio. En definitiva, respetar el valor patrimonial de estos edificios es también respetar a la Democracia.

Crédito: Alejandro Guyot

Para agendar:

  • Visitas guiadas: lunes a miércoles y viernes. Ingreso libre y gratuito.
  • Para solicitar los recorridos, se requiere contactarse con el departamento de visitas guiadas al teléfono 4338-3000, internos 1040/1041, de lunes a viernes de 10 a 18. (visitasguiadas@legislatura.gov.ar).
  • Biblioteca y hemeroteca: lunes a viernes de 10 a 20.
  • Sala de exposiciones Manuel Belgrano: lunes a viernes de 11 a 20.
  • Museo de la Legislatura: lunes a viernes de 10 a 19.
  • Se realizan ciclos especiales de conciertos, homenajes artísticos, y talleres.
  • El ingreso es por Perú 160.

https://www.legislatura.gov.ar

Juan Diego Bellocchio, a cargo de los asuntos culturales de la institución
Juan Diego Bellocchio, a cargo de los asuntos culturales de la institución Crédito: Alejandro Guyot

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