
Maleficio en el bosque
Más del 70 por ciento de los ingresos de Bariloche y casi la totalidad de los ingresos de las zonas aledañas provienen del turismo, pero el hantavirus hace que los veraneantes teman acercarse a esta zona. ¿Tienen razón? ¿Hay peligro? En esta nota, los pobladores locales cuentan cómo viven y qué esperan de la próxima temporada.
1 minuto de lectura'

Le dicen El Gringo. Ya casi no les llama la atención que pasee por la calle San Martín, en pleno centro de El Bolsón, o que compre alguna artesanía en la feria de los martes, jueves y sábados. Es que Silvester Rocky Stallone, flamante inversor en esta localidad (está haciendo un mega coto de caza), comienza a ser parte de la zona, como lo fueron en su momento aquellos hippies que se instalaron en los años 70 para poner en práctica la filosofía del flower power . Como lo son hoy los productores que viven de lo que les brinda la tierra y del turismo que se asoma al contacto más puro con la naturaleza.
Frutillas, cerezas, frambuesas, flores, madera, lúpulo. Son algunos de los productos que han hecho famosa a la zona de El Bolsón, y que hoy sufren el desprestigio que da el miedo a lo desconocido. Porque ahí está el eje del problema. El hantavirus ha creado una psicosis colectiva entre la gente que no sabe bien de qué se trata. Y es este pánico el que amenaza al sur en general, primero castigado por los incendios, después por la falta de nieve de esta temporada invernal, y ahora azotado por los coletazos de un ratón colilargo.
Pero es de suponer que si Stallone no teme pasear sus músculos por la zona, ni respirar el aire fresco del lugar, es que en realidad no hay peligro.
"Estuve dos meses en las afueras de Bariloche sin ningún problema. Fue cuando me vine para Buenos Aires que comencé a tener miedo, por causa de la información que se brindaba. Cuando volví a Bariloche no podía entender qué era lo que me había atemorizado", dice una habitante del sur.
En los Estados Unidos, donde se está investigando el tema desde hace mucho tiempo, la gente sabe qué es el hantavirus y cómo tomar los recaudos necesarios. Y no cometen errores como, por ejemplo, creer que el aire está envenenado, pensar que no hay que contactarse con gente de la zona en donde se han registrado casos, devolver productos regionales, creer que todos los habitantes se están muriendo, o directamente tratarlos como si tuvieran una enfermedad contagiosa.
La actriz Jane Fonda no tiene miedo. Recientemente viajó al norte de Bariloche. Estaba con Ted Turner, su marido (magnate de las comunicaciones y creador de la CNN). Venía por primera vez a conocer la estancia adquirida por Turner a orillas del río Traful. Cuando le preguntaron si no temía al hantavirus, dijo que en Estados Unidos existía desde hacía mucho tiempo y que no era un impedimento para que todos siguieran con su vida normal. De hecho, una de las zonas en las que se ha localizado el virus es Atlanta, y eso no impidió la realización de los Juegos Olímpicos.
Nada hace suponer que los 90.000 habitantes de Bariloche y los 12.000 de la zona llamada La Comarca -que incluye El Bolsón, El Hoyo, El Maitén, Epuyén, Lago Puelo y Cholila- hayan modificado sus hábitos de vida después de los 14 casos registrados en el transcurso de un año. Quizás ahora tomen más precauciones, como ventilar los graneros, pero saben que no se van a contagiar al aire libre, ni de persona a persona.
Todo seguiría su cauce si no fuera por la cantidad de cancelaciones que hacen temblar a la temporada turística y a aquellos que se preparan todo el año para recibir a visitantes.
La Ruta Nacional N° 258, recientemente inaugurada y tan esperada durante treinta años, está lista para que se puedan recorrer en una hora y media los 120 kilómetros que separan Bariloche de El Bolsón. Antes de llegar, mientras se bordean los lagos Gutiérrez, Mascardi y Guillelmo, es inevitable que se cruce por la mente qué será de la vida de los habitantes de esta pacífica comarca de la provincia de Río Negro, de la que se ha hablado tanto en los últimos meses.
Para empezar, no se ve gente con barbijos. La rutina diaria de los que viven allí es normal. No tienen miedo al hantavirus, sino a las consecuencias que puede traer en la mentalidad de los 25.000 turistas que llegan cada temporada. Aquel turismo familiar que busca el contacto con la naturaleza y un cambio de rutina que incluye paseos por los lagos, treking, cabalgatas, paseos y visitas a las granjas.
La calle principal, llamada San Martín, tiene unas pocas cuadras. La confitería Jauja es uno de los lugares más frecuentados. Sus paredes son de madera. En el techo, varios ramos de flores secas. Se precia de tener unas tortas espectaculares, muchas elaboradas con frutas de la zona. Al lado se venden helados artesanales de los gustos más variados: cassis, ciruela, frambuesa.
Rosana (27) atiende la confitería. Llegó desde Buenos Aires hace siete años y se enamoró del lugar. Dice que en El Bolsón hay "un lindo mosaico de gente". Como ella, muchos llegaron buscando huir de los trajines de la vida en la ciudad. No pasará mucho tiempo antes de que Rosana haga referencia al tema del hanta (que es como llaman al hantavirus los locales). "Todo esto no nos beneficia. Estoy de acuerdo en que hay que tomar medidas de saneamiento, sobre todo en el hospital, y desde la municipalidad, pero creo que nos tenemos que manejar con criterios científicos. Y que hable el que sepa, a partir de una base sólida".
Rosana fue el primer testimonio de muchos. Todos hablaron espontáneamente del problema, aunque la cronista no hiciera ninguna pregunta sobre ese tema en especial. La gente se mostraba muy cálida, muy amable, y dispuesta a ayudar en lo que fuera: ya sea para brindar información o para facilitar contactos. También se mostraron preocupados por la magnitud que el tema había tomado a través de la prensa en general.
Cada habitante está bien informado de lo que es el hanta, cómo se contagia, cómo se previene. Casi todos los de la llamada Comarca Andina vieron un documental realizado en Estados Unidos para interiorizarse del tema. La información fue clave para que puedan vivir sin miedo.
José Duarte es otro porteño que se instaló en El Bolsón "por querer otro estilo de vida para mis hijos". Es carpintero. "Nosotros esperábamos el doble o el triple de turistas que el año pasado, pero el turismo huye de esta zona" -dice-.
Si se pasa por el centro de El Bolsón, y no se recorren los alrededores, en donde están las chacras de los productores, no se ha conocido la zona. Ellos son el alma del pueblo, aunque vivan en la afueras. Cada uno es un personaje, porque se ha instalado allí por elección, para estar en contacto con la tierra, confiando en su generosidad.
Como Jacques Larochette, que se escapó de Bariloche hace 15 años porque la ciudad había crecido mucho y necesitaba escuchar el sonido del silencio, que es, según él, el viento, las abejas, el movimiento de las hojas de los árboles, los distintos cantos de los pájaros, y también, por qué no, los mosquitos. Eligió para vivir una zona de una gran belleza. Tiene 16 hectáreas en La Rinconada de Nahuelpán, al lado de una reserva indígena. A la izquierda, el cerro Piltriquitrón. A la derecha, una reserva forestal de especies autóctonas. Al fondo, el cerro Tres Picos, de nieves eternas. Fue muy conocido por hacer tapices (en 1972 se inauguró el tapiz, realizado por él mismo, que adorna el Altar Mayor de la Basílica de San Francisco en la Ciudad de Buenos Aires), pero decidió abandonar el metier porque "ya no se podía vivir del arte". Hoy cultiva frambuesas, produciendo unos 25.000 kilos por año y 80.000 frascos de dulce. Adelante de la casa está la plantación, con su aroma característico. Sentado frente a ella, esperando que termine de madurar, se lo ve como un hombre satisfecho. "Cuando empecé me di cuenta de que les iba bien a los que tenían el campo prolijo, sin yuyos. Si le ponés amor, la cosa sale bien".
Larochette es ahora el presidente de la Asociación de Productores y Elaboradores de Fruta Fina. "Hubo una merma en las ventas, pero esperamos que esto se revierta", dice. Porque la fruta fina se vio afectada por lo que él llama "un temor injustificado". Pero la naturaleza sigue su curso. Dentro de unos días será el tiempo de la cosecha. "Son 50 días en los que te volvés loco. Los cosecheros cobran 50 centavos por kilo. Lo normal es que cosechen 60 kilos por día. Ganan ganan entre 30 y 35 pesos por jornada".
Todos tienen fe en que los productos se van a vender. Según Larochette es más fácil sacarse el Loto que enfermarse de hantavirus. "Para el caso, en Buenos Aires hay entre 8 y 12 ratas por persona".
Sobre la falda del cerro Piltriquitrón está el Jardín y Taller Sukal, de Alejandro Canale y Susana Sommer, quienes cultivan flores. En la cocina de su casa cuelgan ramos para secarse. Allí prepararon un potaje de té casero y se prestaron a una amable charla. "Llegamos hace 22 años. Yo trabajaba en una empresa de primera línea, pero un día dije basta y me vine con mi familia al sur. Nos costó acostumbrarnos al silencio, pero cuando aprendimos a escucharlo, no lo cambiamos por nada. El hanta nos retrotrae a aquella época en la que trabajábamos para autoabastecermos. Este año sembramos menos flores, y más frutas y verduras en general...por las dudas" dice Jorge, que hasta esta temporada logró vivir de lo que antes, siendo ejecutivo, era su hobby: el jardín.
Tienen tres hijos, Camila (23), Agustina (19), la dueña de la casa de té que tienen en la granja, y Manuel (16), que según sus padres está en una edad difícil para que ayude a cosechar las flores. "Todos los días nos felicitamos por haber criado a los chicos acá. Tienen una gran seguridad. Ellos saben que usando la imaginación, pueden trabajar en cualquier cosa. De hecho, a Agustina le encanta viajar, y para pagarse sus gastos hace tortas en los lugares en donde elige para pasar las vacaciones".
Los Canale tienen tiempo para conversar, o para filosofar acerca de la vida. "Hay muchas parejas de la ciudad que acá sucumben porque pasan muchas horas juntos. Yo creo que en este lugar la vida es más intensa en todo sentido, incluso en el de las relaciones. No podés escaparte de lo que te pasa".
A raíz de la baja en la temporada turística confiesan que pensaron en vender todo e irse, pero "al vivir acá aprendí que todo lo que necesito es un pedazo de tierra. Eso, en épocas de crisis, da mucha seguridad", concluyen.
Todos los productores están pasando un momento difícil al haber mermado sus ventas. Por ejemplo, los de trucha ahumada, que crían unas 80.000 truchas por año, dicen con desesperación que se anularon totalmente las ventas. Las pérdidas alcanzan los 2500 pesos por mes.
Para darles apoyo logístico, se realizó en El Bolsón una reunión de la COPAL (Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios), y de la Cámara Argentina de Supermercados. Los empresarios llegaron desde Buenos Aires en el avión presidencial, a pedido del presidente Menem, quien acababa de visitar la zona. Aquella visita oficial causó un cierto impacto en un momento en que la gente que vivía en otras provincias creía que el aire y los productos de la zona estaban contaminados. El fin de la reunión de la COPAL fue facilitar el acceso de los productos de la Comarca Andina en el mercado local y en el Mercosur. El intendente de El Bolsón, José Alberto Diurazar, expresó que "esto es algo que necesitaban nuestros productores, nuestra gente de la Comarca Andina, para poder pensar en un futuro distinto".
Los resultados están por verse, pero tras exponer sus productos y hablar con los empresarios los productores se quedaron un poco más tranquilos.
Así lo afirmaron Silvia y Miguel, quienes venden en afamada feria de artesanos (hay 250 de ellos en la temporada alta). Ellos realizan bandejas de madera combinadas con flores secas y viven de esta actividad. Llegaron en la época en que los integrantes del musical Hair quisieron darle la espalda al modo de vida capitalista. "Yo tuve 7 hijos", afirma Silvia. "A esta altura es imposible ser hippie, porque hay que mantener a la familia con la producción de la chacra. De esa época me quedan la poesía y los recuerdos. Hoy me importa que se revierta la situación, y que nuestros productos vuelvan a estar bien posicionados".
Si se quiere conocer la historia de El Bolsón, hay que preguntársela a Juan Domingo Matamala, escritor y periodista de la zona. "¿Cómo queda esta región después de este cimbronazo? En realidad fue una catástrofe. Pero lo que es peor, acá se mostraron las miserias desde todos lados. Las localidades vecinas no fueron solidarias. Muchas prohibieron el ingreso de nuestros productos exhibiendo carteles que decían "compre con tranquilidad, estos productos no son de El Bolsón". Hasta que el reguero de chismes también los perjudicó".
"La Comarca Andina y sus 40.000 habitantes fueron afectados, pero en especial los 12.000 de El Bolsón a causa de la mala prensa, ya que esta zona sustenta su economía sobre cuatro pilares fundamentales: la producción de fruta fina, la madera, el lúpulo y la prestación de servicios turísticos" concluye Matamala.
Opina lo mismo Peti Nordenström, una de las dueñas de la concurrida parrilla Olaf. Testimonio de los cientos de comensales satisfechos son las miles de tarjetas personales que tapizan las paredes del restaurante. Sin embargo, "éstas son vacaciones sin goce de sueldo", afirma Peti. Nosotros trabajamos a lleno durante la temporada, y un 30 por ciento el resto del año, que es lo suficiente como para subsistir. Pero un 90 por ciento de los clientes dejaron de venir. Los visitadores médicos de los laboratorios les decían a los vendedores y viajantes que no se harían responsables si venían a esta zona. Ahora paulatinamente la gente está dejando sus temores de lado y empieza a salir, pero el proceso es muy lento. Hasta que se vuelva a encarrilar la cosa va a pasar mucho tiempo. Y nosotros nos estamos atrasando con los créditos".
Peti no notó que se hubiera incrementado el movimiento después de la visita de Menem, porque la parrilla está ubicada en la provincia de Chubut, justo después del límite con Río Negro. "Hay una rivalidad de El Bolsón con respecto al resto de La Comarca -dice- porque cada uno cultiva su huerta. Sólo ahora estamos aprendiendo a hacer frente a los problemas en forma conjunta. Creo que la desunión no nos lleva a ningún lado".
Luis Ferrer, secretario de Turismo de El Bolsón, no ve un futuro demasiado propicio. ¿Cómo repercute en la zona el miedo que se ha instalado en los posibles turistas? "Nosotros pensamos que determinados medios periodísticos buscaron provecho económico sin medir las consecuencias que las noticias, sin estar propiamente verificadas, podían generar en una población entera. Estimamos que los daños perdurarán cinco años hasta que se logre un cambio de imagen y los turistas pierdan sus temores. Porque lamentablemente en el área de turismo cuando una zona entra en crisis, los daños no logran remediarse para la siguiente temporada. Durante dos o tres años vamos a estar en crisis total, como si hubiera habido un terremoto. Si no hay más ayuda nacional, en marzo acá van a haber varias banderas de remate".
Y continúa: "Durante estos dos últimos meses hubo un 100 por ciento de cancelaciones y se paralizaron todos los pedidos de reservas. Fue a partir de la venida del Presidente que el mercado se tranquilizó y comenzaron a haber llamados para pedir informes".
La realidad es que, según el doctor Sergio Wisky, director del hospital de El Bolsón, este año hubo 14 casos, y entre ellos cuatro muertos. "A medida en que se van conociendo los casos, se nota que se produjeron en lugares de riesgo como desvanes, graneros o galpones en los que se acumularon alimentos. En la casa de los Nasif (de la familia del ex juez, cuyos integrantes contrajeron la enfermedad) había un galpón con nueces. Habrán concurrido a esa casa unas 200 personas, de las cuales se enfermaron ocho."
De esas ocho, es precisamente el doctor Wisky uno de los que se contagió. "Tendría que haber entrado con barbijo especial y guantes, pero no lo hice, y era un lugar en el que no había demasiada ventilación", afirma. Su vida corrió peligro, pero sobrevivió.
Wisky sostiene que la gente de la zona no le teme al virus. "Sólo al principio venían a preguntar qué estaba pasando, con cierto temor. Pero cuando la información se empezó a racionalizar, se tranquilizaron. Tanto acá como en Estados Unidos no hay gente que se haya infectado caminando por la montaña o haciendo camping. Muere muchísima más gente en la ruta a Mar del Plata".
Se conocen unos 300 casos de hantavirus en el mundo. No es una enfermedad nueva, ya que antes los síntomas se tomaban por neumonía.
Bariloche está desierta
BARILOCHE.- Describir lo linda que está la zona no sería ninguna novedad. Los lagos, los manchones rojos de los notros en las montañas, los lupinos con sus flores violáceas...Lo que sí es una novedad es que haya poca gente, y que los que pensaban pasar sus vacaciones allí hayan cancelado por creer que hay una rata a cada paso.
Los extranjeros son los que menos han dado crédito a la onda expansiva. "No se nos ocurrió cancelar las reservas. Ahora en París tuvimos el problema de los atentados en los subtes, y los turistas no dejaron de visitar la ciudad", dice un turista francés hospedado en la hostería El viejo Molino. "Vengo con mi mujer todos los años, y este año está todo tan espectacular como los anteriores. A las bondades del paisaje, quiero agregar que aprecio la amabilidad de la gente. En Francia no hay demasiados dueños de hoteles que te atiendan como si fueras un amigo, siempre con una sonrisa".
Pero se calcula que esta es una crisis peor que la de los incendios. Carlos Horacio Calvo, periodista de FM Bariloche opina: "esto hace que se desmalece y que se arreglen las escuelas, cosa que tendría que haber ocurrido hace tiempo y no a raíz de este problema. Como fenómeno, si Bariloche lo sabe capitalizar, va a servir de mucho. Ahora, por ejemplo, estamos mejor armados contra los incendios. De hecho, después del brote de hantavirus ya estamos mejor porque hay inversiones en salud. Con respecto a la gente que vive acá, creo que todos saben que la naturaleza tiene estas cosas".
Precisamente por eso los responsables del hotel Llao-Llao tomaron el toro por las astas junto al renombrado doctor Daniel Stambulián (Presidente de la Fundación del centro de Estudios Infectológicos y profesor adjunto de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la U.B.A). En un esfuerzo en conjunto, invitaron a visitar la zona al Dr. Brian Hjelle, Profesor de Patología e Investigador de Hantavirus de la Universidad de New Mexico de Albuquerque, Estados Unidos y al Dr. Steven Simpson, de la misma universidad, especializado en medicina pulmonar. Tambien se encontraba, entre otros especialistas, la Dra Delia Enría, Directora del Instituto Nacional de Enfermedades virales Humanas Después de los estudios, se extrajeron las siguientes conclusiones:
- El riesgo de contraer hantavirus en Bariloche es similar al riesgo de contraer una enfermedad virósica en cualquier ciudad del país y del mundo.
- La actividad turística desarrollada en Bariloche y en sus circuitos turísticos no constituyen una zona de riesgo especial de infección.
- El hantavirus no es una infección distinta a cualquiera de las infecciones conocidas. Además no se trata de un problema específico de esta ciudad sino que puede surgir en cualquier otra ciudad de nuestro país o del exterior.
- Durante el transcurso del presente año, la incidencia de esta afección en San Carlos de Bariloche y los alrededores ha sido ínfima: sobre un total de 120.000 habitantes, se han registrado 4 casos.
- La literatura científica mundial no registra infección por hantavirus en turistas. Del mismo modo se ha observado que la incidencia de este virus en jóvenes y niños es prácticamente nula.
- La única forma de contagio conocido es de los roedores a los seres humanos a través de sus secreciones (materia fecal y orina). No se ha comprobado a nivel mundial el contagio entre seres humanos.
- Los lugares más propensos de infección son los ambientes que han permanecido cerrados o sin ventilación durante tiempo prolongado o donde existe un entorno favorable para el anidamiento de roedores. Las actividaes turísticas o recreativas en ámbitos abiertos - al aire libre- no son propicias para la infección.
- La actividad turística en Bariloche puede desarrollarse en condiciones absolutamente normales.
Es lo que desea Víctor Goye, cuya familia fundó la Colonia Suiza, a 15 kilómetros de Bariloche. Goye es conocido por preparar el curanto. Es una comida típica que lleva a la colonia unos 100 turistas cada día, atraídos por la forma pintoresca de asar las carnes y las verduras (sobre piedras calientes, sobre las cuales se coloca la comida, que se tapa con más hojas y después con tierra).
Pablo D´Onofrio, gerente general del hotel Llao-Llao, se muestra muy tranquilo por el resultado de los estudios científicos, pero preocupado por el efecto que todavía tiene el tema del hantavirus en los que planean sus vacaciones. "La gente tiene miedo. Teníamos una reserva de un señor que viene a pescar todos los años, pero su mujer y sus hijos se negaron a venir. Como este, hay una cantidad de cancelaciones. Más de argentinos que de extranjeros. Ahora el tema se está tranquilizando y vino bastante gente durante las fiestas". Para empezar, Gabriela Sabatini y Fito Páez se alojaron allí hace poco, y sin temores.
El Viejo Munich es uno de los restaurantes más antiguos. En sus paredes, fotos del viejo Bariloche, allá por los años 40. "Los que siempre vivimos aquí pasamos por diferentes etapas desde que se desató esta tormenta. En un principio pensamos que esta era una guerra turística, y que los que tenían intereses en las playas nos querían desprestigiar. Después, que tuvimos la mala suerte de que no hubiera otras noticias más importantes que ocuparan las primeras planas ¿no?. De este lado de la trinchera sabemos que desde hace más de 50 años la gente de campo desmaleza para evitar lo que llaman fiebre de primavera".
Las agencias de turismo tienen que hacer malabares para vender la zona. "Se comenta que desde San Martín de los Andes hasta Esquel es difícil tentar a los turistas, -comenta Teresa Bustamante, quien organiza rafting, cabalgatas y vuelos en parapente-. Yo tenía organizada una cabalgata para 12 personas de gente que ha venido toda la vida pero que ahora siente temor. Es inexplicable".
"A mí me preguntó una amiga que tiene casa en el country Cumelén si me parecía que tenía que fumigar. Yo le dije que este año no es distinto a años anteriores, y que probablemente el señor que se compró el equipo para fumigar es el que está haciendo el mejor negocio", dice Lola Ortiz Basualdo habitante de Bariloche.
La gente del Ahumadero Weiss, que produce entre 4.000 y 5.000 kilos por mes de carne ahumada, se toma las cosas con filosofía. "No hay mal que por bien no venga", es la reflexión de Ernesto Weiss. "Creo que ahora más que nunca nos tenemos que desvivir por el turista y atenderlo cada vez mejor".
La familia Weiss empezó de a poco. El padre trabajaba en el hotel El Casco y un día ahumó una trucha para regalársela a la dueña del hotel. A partir de allí, empezaron a llover los pedidos. "Hoy vendemos en los supermercados de Buenos Aires y podemos decir que las ventas han aumentado. No nos podemos quejar. Pero para esto hemos mejorado la presentación del producto".
Esperando una entrevista con el intendente de Bariloche, fuimos sorprendidos por el inconfundible sonido de la jarana. En la plaza que está frente al centro cívico, unos 80 jóvenes en viaje de egresados formaban una ronda de juegos. Habían llegado ese mismo día de Córdoba y se disponían a disfrutar de una semana sin preocupaciones. "Al principio nuestros padres querían que cambiemos de rumbo. Estaban preocupados. Pero nosotros esperamos este viaje durante más de un año. Finalmente los convencimos."
Esa no parece una tarea fácil. Para que los padres se tranquilicen, los organizadores los invitaron por unos días, con todo pago. El objetivo era conocieran los lugares en donde iban a estar sus hijos. Nada mejor que caminar en la zona para adquirir seguridad. Se dieron cuenta de que la gente que vive allí no es suicida. Es decir, no se quedarían si hubiera una contaminación masiva real. De esta manera se lograron revertir un 90% de las cancelaciones de reservas.
En la puerta de la Municipalidad de Bariloche se congregan decenas de personas con preocupaciones varias. César Miguel, el intendente, no pierde la calma ni su manera de hablar pausada. " Lo primero que hicimos fue tratar de informar con claridad qué es el hantavirus. Para esto vino muy bien la presencia de especialistas de Estados Unidos. Ellos poseen una larga experiencia en el manejo de este tipo de situaciones porque el hantavirus existe en su país. En Argentina es un tema muy nuevo, por lo que las primeras informaciones, no muy claras sobre todo con respecto al contagio, han generado temores en las comunidades regionales y también en el exterior".
En este momento se está haciendo un esfuerzo por llegar con información más precisa a distintos lugares, pero sobre todo a los potenciales emisores de turismo en la Argentina. Hubo para esto una importante asamblea de empresarios que hicieron aportes para que se promocione Bariloche en los medios.
"Acá en la cordillera el principal ingreso económico proviene del turismo. Si hay inconvenientes se va a notar en la calidad de vida de la gente. Por eso estamos trayendo contingentes desde diferentes lugares para que vean que lo que acá está pasando es normal. El tema del hantavirus daña la imagen de una región como esta, que justamente lo que vende es naturaleza. Nosotros queremos fortalecer la idea de que está garantizada la salud de los turistas".
"La gente en los últimos años ha empezado a vacacionar en la montaña" dice Sandro Gressani, Secretario de Turismo y Desarrollo económico de Bariloche. "El turismo ha pasado de ser contemplativo a participativo. Se acabó el turista que viene, se saca la foto y se va. Busca actividades. Participa con la naturaleza haciendo rafting, treking, cabalgatas, paseos por la montaña, actividades en los lagos. Esto hizo que un lugar como el nuestro crezca mucho. En las últimas temporadas tuvimos una ocupación en Bariloche del 90% desde enero a mediados de marzo. En 1992 hubo 140.000 arribos en el año 95 y 95 pasamos a casi 200.000 turistas".
"Este verano hemos tenido una triste experiencia con respecto a la manera en que se transmitió la información. La realidad es que el problema no es solo de Bariloche y del Bolsón, es de la Argentina. Las alzas de reservas es nuestra preocupación. Estimamos que la temporada no va a ser excelente como en otros años, pero que tampoco va a ser mala".
Después de la lógica desazón inicial, muchos coinciden en que las crisis implican un crecimiento redituable, si se sabe aprovechar. Queda por decir que después de recorrer la zona, nada indica contaminación. Todo lo contrario. La naturaleza sigue brillando con todo su esplendor.
Mitos y verdades del hanta
Consultamos con el doctor James Mills, investigador y ecólogo de enfermedades del Centro para el control de enfermedades de Atlanta, U.S.A., quien estuvo en El Bolsón y en Bariloche para estudiar el brote de hantavirus.
"Desde nuestra experiencia, hay roedores infectados en todos los Estados Unidos. Allí la gente no tiene miedo sino que toma las medidas de seguridad que dicta el sentido común, entre ellas: si se hace campamento, no dormir en el suelo sino en una carpa con piso; no entrar en lugares cerrados en los que haya roedores; ventilar los lugares cerrados sin barrerlos previamente. Al aire libre es difícil que se pueda contagiar una persona, porque el virus es liquidado por los rayor UV".
Según el doctor Mills, hubo 155 casos en Estados Unidos desde mayo de 1993. En 1996 se registraron 20 casos.
"En cuanto a la situación en Argentina, no creo que sea el inicio de una epidemia porque este año no hay más roedores que el año pasado. Personalmente, me gustaría armar un sistema para monitorearlos y conocer de esta manera a la población de roedores. Con una cuadrícula, se pueden establecer cuáles son los factores ambientales que influyen en su reproducción. Así se puede alertar a la gente dónde, cuándo y cómo tomar recaudos".
¿Dónde vive el colilargo? "En las malezas altas. Cortando el cesped y la rosa mosqueta 30 metros alrededor de la casa se disminuye el riesgo".
¿Quiere decir que es peligroso comer la rosa mosqueta? "No es peligroso comer ninguna fruta ni verdura crudas, obviamente lavadas, ni cocidas porque el virus no sobrevive a las altas temperaturas".
Los famosos en el sur
¿Qué tienen en común Jane Fonda, Ted Turner, Sylvester Stallone, Gabriela Sabatini y el presidente Menem? A ninguno se le ocurrió cancelar su visita al sur por temer al hantavirus.
Gaby dijo "me encantaría quedarme muchos días acá (estaba alojada en el Llao-Llao). ¡Cuando llegué quería hacer tantas cosas! Me informé, por eso no tengo miedo del hantavirus. De todas maneras en la vida nunca se sabe qué puede pasar y cuándo".
Fito Páez estuvo dando recitales en diferentes ciudades. A ellos acudieron miles de personas contentas por la visita del ídolo y porque la visita de los famosos da una espaldarazo al lugar.
Los extranjeros siguen los pasos de Benetton, que fue el primero en invertir en la Patagonia. No temen llegar hasta sus propiedades y se dedican a pasarla bien. La misma Jane Fonda frecuenta el supermercado de Bariloche y sorprende con su simpatía a los locales que están haciendo sus compras.






