(0)
15 de noviembre de 2020  • 15:11

La increíble historia de Salvador Pedro Boniface, fundador de Remises Universal: hace 50 años le dieron un Fairlane a partir del cual fue capaz de construir un pequeño imperio.

Sucedió en 1970, en octubre: a Salvador Pedro Boniface se le fundió el Falcon con el que trabajaba como taxi, y para reemplazarlo le dieron un Ford Fairlane. Flamante, negro, el tope de gama con el que por entonces la automotriz estadounidense competía con popes como el Cadillac y el Buick. "Taxi ya no más", se dijo Boniface y se fue a la Chacarita con la mira puesta en los sepelios.

"Me hice unas tarjetitas de cartulina y se las daba a cada Fairlane que veía pasar. Tomaba la patente y el teléfono del dueño y los anotaba en un cuadernito. El auto era una belleza, pero me faltaba un equipo, porque las cocherías querían filas de autos todos igualitos", relata, y confiesa que hasta ayudó a varios amigos a comprarse su Fairlane.

Mariano Boniface en el clásico Ford Fairlane negro.
Mariano Boniface en el clásico Ford Fairlane negro.

El estándar era para Boniface una suerte de obsesión: en cada pompa fúnebre que él organizaba los conductores uniformados debían bajarse de sus autos al mismo tiempo y abrir las puertas para que los pasajeros descendieran, los autos idénticos y los choferes de impecable pelo corto y guantes blancos. Y tanto llamaba la atención esa coreografía, que los transeúntes empezaron a preguntar qué era todo aquello.

"Es Organización Universal, de Pedro Boniface". Las casas de sepelios se pasaban el dato, hasta que la entonces módica flota fue contratada para hacer los traslados del Gran Premio Internacional Dardo Rocha, el encuentro hípico más importante de La Plata.

Por esos tiempos -fines de los 80'- el PAMI comenzó a cubrir servicios fúnebres, hecho que prácticamente marcó el fin de los sepelios como se conocían, ya que esa prestación incluía un solo auto. Pero lejos de representar un golpe, para Universal significó un trampolín: fue entonces cuando la empresa viró su actividad al turismo.

"Fue un boom. Los clientes no estaban acostumbrados a ese protocolo, a que atendiéramos el teléfono las 24 horas los 365 días del año. El crecimiento fue exponencial. Todavía nos queda el legado de esos choferes históricos que hoy ves esperando en Ezeiza con el saco abrochado y una tablet con el nombre del pasajero, nunca una hoja escrita a mano", prosigue el fundador y hoy presidente de Remises Universal.

Salvador Pero Boniface es el fundador y presidente de Remises Universal.
Salvador Pero Boniface es el fundador y presidente de Remises Universal.

La empresa cuenta con una flota de más de 320 vehículos y oficinas propias de 500 metros cuadrados en pleno centro porteño.

En las últimas décadas, Universal se ocupó de los traslados de las delegaciones internacionales durante las asunciones presidenciales de Raúl Alfonsín, Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri; de las visitas oficiales de Barack Obama, de los reyes de España, del emir de Qatar y de la reina Máxima de Holanda; del casamiento de Lionel Messi, de la cumbre del G-20 y de las llegadas al país del cantante Plácido Domingo, el actor Will Smith, el rapero Eminem y el pianista Daniel Barenboim, entre otros.

De hito en hito

"En los 80' hubo otro hito en nuestra historia", recuerda por su parte Estela Jonneret, esposa de Boniface y hoy gerente general de Remises Universal. "Todavía estábamos haciendo un sepelio que casualmente coincidió con la visita de un importante funcionario de Japón. Cuando vio la ceremonia en la calle preguntó de qué se trataba, y así surgió nuestro primer cliente diplomático: la Embajada de Japón. Poco después nos tocó hacernos cargo de la llegada a la Argentina del príncipe de ese país".

El Sheraton se convirtió en una vidriera durante una semana entera y ahí surgió nuestro primer cliente corporativo, que fue IBM.
Estela Jonneret, gerante general de Remises Universal.

Estela Jonneret, gerante general de Remises Universal.
Estela Jonneret, gerante general de Remises Universal.

"Hoy tenemos la pata diplomática, la pata corporativa, la pata de los hoteles 5 estrellas y la pata del turismo. Y todo fue dándose de la misma forma: gracias a la recomendación, el boca en boca, el protocolo en la calle, algunas coincidencias y tal vez algo de fortuna", reflexiona Mariano Boniface, hijo de Pedro y director de la compañía.

En los 90' la empresa familiar estrenó su primera oficina en el barrio de Once y también su primer Mercedes Benz cero kilómetro (hoy tienen más de 15). Los contrató el recién inaugurado Hotel Hyatt y también y, ya en el año 2000, la organización del mundial de golf del que participó el célebre Tiger Woods. Además del servicio, Universal se diferencia por su gran flota de vehículos con chofer: más de 320 unidades entre los que se cuentan autos de alta gama, blindados, híbridos, ejecutivos, standard, minivan, minibuses y buses.

Entre los conductores -lógicamente- hay un importante número de bilingües. Y todos reciben cursos de protocolo y son capacitados en manejo defensivo.

De acuerdo con los Boniface, en estos 50 años de historia no hubo otro episodio cómo la cumbre del G-20 que en 2018 tuvo lugar en Buenos Aires. Universal atendió a 14 de las 20 delegaciones, para lo cual tuvo que traer desde Brasil 15 Mercedes Benz S 500 -que en Europa es el auto presidencial por excelencia- y hasta montar una oficina extra completa. "Fue una logística impresionante -recuerda Jonneret-. Mucha corrida, mucho nervio, mucho cambio de último momento, días sin dormir. Pero al fin y al cabo una experiencia única para los conductores y para los que nos tocó estar en la oficina. Un hecho histórico".

Lo que viene

Estela Jonneret y Mariano Boniface acompañados por parte del staff de conductores.
Estela Jonneret y Mariano Boniface acompañados por parte del staff de conductores.

Para este primer cincuentenario, Universal preveía un festejo a lo grande que no pudo ser. "La celebración quedará para la nueva normalidad", asume Mariano. La empresa recibió el último marzo un coletazo más que importante: de un día para el otro redujo su actividad en un 90 por ciento. Pero igual que antaño salió a flote, en principio gracias a los clientes corporativos que seguían necesitando trasladar a sus empleados. Tuvieron también que adaptar la flota con divisores para cada habitáculo, capacitar a los conductores, trabajar en protocolos y proveer a los autos de alcohol en gel, de guantes, de rociadores desinfectantes.

"Esta actividad es una carrera de obstáculos", advierte Boniface hijo, pero asegura que Universal no se detiene: acaban de crear la Universal Training School (una escuela para capacitar a nuevas generaciones de conductores con clases de idioma, ceremonial y atención VIP) y en estos meses lanzaron además una aplicación para los pasajeros, armaron una nueva unidad de negocios enfocada al turismo (Universal Luxury Tourism), están a punto de inaugurar una sucursal en la Zona Norte del Gran Buenos Aires y generaron un servicio más económico - el Universal Economy Class- que ofrece el mismo estándar con vehículos más chicos.

"Hace cincuenta años mi papá arrancó de la nada, hoy seguimos siendo líderes en el rubro y más allá de esta pandemia tenemos un montón de proyectos", resume Mariano. Y concluye: "La historia es impactante y se la debemos a él: a haber tenido la visión de ofrecer un estándar distinto y ser capaz de mantenerlo a través del tiempo".

_________________________________

Content LAB es la unidad de generación de ideas y contenidos de LA NACION para las marcas, con distribución en sus plataformas digitales y redes sociales. Este contenido fue producido para un anunciante y publicado por el Content LAB. La redacción de LA NACION no estuvo involucrada en la generación de este contenido.

Conforme a los criterios de

Más información

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.