
Marcela Kloosterboer: mujer bonita
La actriz de la nueva generación que más seduce, con una fórmula poco usual en los grandes medios: femineidad y sencillez
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No haría cualquier cosa por un minuto de cámara. No se propone ser sexy, pero para los hombres lo es. Cuando era la novia del tenista Gastón Gaudio, y él jugaba, ella aparecía sólo esporádicamente en primer plano.
A los 25 años, Marcela Kloosterboer se cuida de no mostrar demasiado el cuerpo. Es absolutamente consciente de su imagen bella y algo angelical. Relata con humor que cuando camina por la calle no le dicen piropos subidos de tono. "Los camioneros me gritan «linda» o «me quiero casar con vos »."
Hoy, es una de las protagonistas de la novela de más éxito del momento. Allí es objeto de deseo de los galanes más codiciados de la Argentina: Mariano Martínez, Luciano Castro y Gonzalo Heredia. Pero la suya es la historia de una chica tranquila, dulce, amable y poco conflictiva que eligió ser actriz. La contracara de la mayoría de las celebrities, que se someten a todo tipo de operaciones, lucen ropa más que apretada y tacos aguja para salir en TV.
Una chica independiente
Su mamá es psicóloga social y trabaja con adictos en recuperación. Cuando, a los 12 años, a Marcela le ofrecieron trabajo en televisión, le dijo: "Mientras te divierta, hacelo". Marcela grababa dos veces por semana e iba al colegio. Todo comenzó cuando, junto con sus primas, se anotó en una agencia de publicidad. La llamaron enseguida. Trece años después puede contar éxitos que la hicieron popular a través de la TV: Amigovios, Mi familia es un dibujo, Verano del 98, Chiquititas, Ilusiones, Son amores, Los pensionados, El tiempo no para, Doble venganza, Lalola, Casi ángeles. En cine hizo Roma, dirigida por Adolfo Aristarain. Y tuvo un breve paso por el teatro, con Closer.
Tiene casa, auto y una gran independencia económica. Sus domingos son los días para estar en familia, en la casa de sus tíos o en lo de su novio, un jugador de rugby de quien prefiere no hablar. Cartas y películas. Intimidad. Charlas con su abuela, con quien guarda secretos y confidencias.
-Cuando uno te ve, sabe que tenés mucha conciencia de tu imagen. Por ejemplo, no te imagino haciendo desnudos.
-En televisión, casi seguro que no. Pero en cine o en teatro puede ser.
-Con tantas tiras de televisión, con tantos actores y distintos directores, ¿qué dirías que aprendiste en estos años?
-Aprendí a estar atenta al micrófono, aprendí a manejarme con las cámaras y con las luces. En la televisión se gana mucho oficio. La tele te enseña dónde tenés que pararte. Sentís la cámara.
-¿Y como actriz?
-Cuando era chica, un gran referente fue Villanueva Cosse. Trabajé con él en Verano del 98. Hablábamos mucho de las escenas en las que yo era una monja que lo cuidaba. Daniel Barone (director de televisión) me ayudó muchísimo, y también aprendí de Adolfo Aristarain. Ahora, con Eleonora Wexler, en cada escena de Valientes hablamos y pensamos en hacer algo diferente.
-¿Cómo fue trabajar con Aristarain siendo tan joven?
-Me enseñó la sutileza. ¡El es tan sutil! La sutileza es lo que a mí más me gusta de la actuación. Es lo que hace que no seas obvia ni exagerada.
-¿En algún momento pensaste en parar para estudiar, para hacer un taller de algo?
-El año pasado me dediqué a ensayar Closer, que se estrenó en el Teatro Liceo. También iba a hacer una película, pero por el teatro no pude. No pienso que en el futuro vaya a dejar la televisión para dedicarme al teatro. Me gusta la tele. La paso bien. Me da oficio.
-Una chica que a los 25 ya tiene tanto en su haber, ¿tiene también el sueño de algún llamado especial?, ¿quién te gustaría que te llamara?
-¿Para trabajar?
-Sí. Para salir no me animo a preguntarte.
-Me gustaría mucho volver a trabajar con Aristarain. Me encantaría trabajar con Julio Chávez, un actor que es una clase de teatro en sí mismo. También, con Rodrigo de la Serna. No tengo el objetivo de llegar a ser alguien en el exterior. Para actuar fronteras afuera hay que poner toda la energía en eso: viajar, en fin, una serie de cosas para las que no me llegó el momento. Estoy bien acá.
-Tu relación con Gastón Gaudio te convirtió en una persona más visible, sobre todo en el nivel internacional. ¿Qué pasaba por tu cabeza cuando estabas viéndolo, en la platea?
-La verdad es que no me cambió en nada. Ya tenía elaborada mi forma de pensar y de manejar mi vida privada. Sabía que no iba a contar detalles de mi vida privada, porque después no podés dar marcha atrás.
-¡Sos muy joven para tener todo tan claro! Tenés claro el valor de tu figura y de tu trabajo. ¿Quién negocia tu dinero?
-Mi representante. Aunque, excepto en publicidad gráfica o de TV, mercados que no conozco demasiado, en lo que tiene que ver con la televisión todo se debate y yo tengo la última palabra.
-¿Es un tema el dinero en tu familia? Seguramente vos ganás más que tu madre.
-Y, sí, porque en este trabajo pagan sumas que no se consiguen en otros. Sí, el dinero es un tema. En general, me da mucha culpa, pero ese tema mi madre lo maneja muy bien. Muchas veces yo le quiero dar plata y no me deja. Después me entero de que le pidió a mi abuela. Es así...
-¿La invitaste a viajar con vos?
-Sí, nos fuimos a Cuba cuando yo era más chica, y a México, a bucear, porque a las dos nos encanta. Viajamos bastante. También nos fuimos a Europa juntas.
-¿Tenés amigas en este ambiente?
-Mi amiga más vieja dentro del ambiente es Agustina Cherri: con ella hablamos todos los días. Es una amistad cotidiana.
-Todo lo tuyo, en lo físico, ¿es tan natural como parece?
-Es todo mío. La verdad es que no me gusta cómo quedan las caras con cirugías, y si tuviera algún complejo con el cuerpo me operaría. Ahora soy muy chica, pero igual a los cuarenta no voy a estar llena de bótox.
-¿Y llena de qué te imaginás a los 40?
-Llena de hijos. Me veo muy en familia y trabajando.
-¿Soñás con casarte de blanco y entrando a la iglesia?
-No, no creo. No estoy muy de acuerdo con la Iglesia. Me gustaría casarme, pero antes de hacerlo conviviría.
-¿Sos tan "buenita" en la convivencia con un novio como parecés?
-No sé. Nunca conviví, pero igual tengo mis rollos. Mis humores son cambiantes. Pero tendría que convivir para poder contestarte.
PRODUCCION : Daniela Luciani. Make up: Maximiliano Jitric con productos Givenchy. Pelo: Nicolas Alegre para Roberto Giordano. Ropa: Vestido con volumen en los hombros y mangas de encaje. Zapatos de lentejuelas y broche de strass (todo, Fabian Zitta). Camisa escocesa con chabot y calzas (Wanama). Chaleco (Clara Ibarguren). Botas (Hush Puppies para Grimoldi). Fotos de tapa y apertura: Vestido con volados (Wanama). Zapatos de saten con aplique de strass (Paruolo).
Su trayectoria
- Marcela Kloosterboer nació el 5 de julio de 1983
- Su carrera comenzó en el año 1994, en la tira infantil Amigovios , emitida por Canal 13. En 1998 ganó el premio Martín Fierro en la categoría Revelación
- También trabajó en cine, con Adolfo Aristarain. Actualmente es una de las protagonistas femeninas de la telenovela Valientes
- Es una férrea defensora de los movimientos ecologistas. El año último fue la imagen de una campaña de la organización ecologista AnimaNaturalis , en la que se veía un zorro despellejado.
- Es vegetariana. No come carne, ni pollo, ni pescado desde la época en que iba a la escuela primaria.






