
Mariana Arias: viaje interior
Fue modelo y trabajó como actriz. A los 40 años, estudia periodismo y tiene un programa de entrevistas por TV. Esas conversaciones con distintas personalidades se plasmaron en un libro, que acaba de ser editado. Charla íntima con una mujer que no le teme al cambio
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Pausado: así habla Mariana. Siempre en un mismo tono, atenta a la reacción del otro y permitiéndose, por momentos, gestos que apoyan sus dichos, sus reflexiones, sus búsquedas, sus temores. Tiene un aire quijotesco, pero se muestra vulnerable. Y con una única arma como defensa: "Busco conocerme cada vez más".
–¿Cuánto te conocés?
–Todo el tiempo descubro cosas nuevas sobre mí, y muchas veces lo hago a partir de las vivencias de otros. Me gusta escuchar, conectarme, identificarme con el otro. Y al mismo tiempo, tomar distancia. Es lo que me permite mirarme a mí misma.
Dice que no fue fácil, que el camino resultó largo, pero que hoy, a los 40, está más cerca de su lugar. Lejos de las pasarelas, que la tuvieron como protagonista durante más de 15 años, Mariana Arias disfruta de las conversaciones íntimas que propone en Dímelo tú, el ciclo de entrevistas que semana a semana emite Plus Satelital y que tomó forma de libro –del mismo nombre– que compila algunos de sus encuentros con personalidades tales como Fito Páez, Julio Chávez, Maximiliano Guerra, Juan Carr, Estela de Carlotto, y muchas otras.
El afecto por la conversación le nació en una de sus primeras sesiones de terapia, con tan sólo diez años. "Es una especie de lugar calentito –dice–, siempre y cuando uno consiga del otro esa conexión. Un ida y vuelta."
–¿Lograbas esa conexión a los diez años?
–No sé si lo conseguía a los diez, pero sí lo sentía. Ese momento, por pequeño que sea, te puede marcar para siempre.
–¿Cuántos años de terapia llevás?
–¡Uf! De chica hice un período muy corto. Retomé a los 20 y no paré. Encontré una forma de vida... Sí, una forma de vida. Una búsqueda.
–¿Qué es lo que te interesa de la psicología? Porque parece estar muy presente en tu vida y en tus búsquedas...
–Me gusta indagar en las personas, en lo que sucede. La actuación también me gusta explorarla desde ese lugar. Todos los temas que asumo convergen en algo parecido: con el meterme, con el estar ahí y buscar más.
Reconoce que no es fácil estar del otro lado, en la silla del entrevistado: "Es bastante intimidatorio estar cara a cara con alguien que te exige respuestas, porque uno no las tiene consigo todo el tiempo. Pero una pregunta bien hecha te lleva a hacer una revisión, a mirar hacia atrás y también hacia adelante".
En el libro Dímelo tú (Ed. Dunken), Mariana (que contó con la colaboración del periodista Ariel Cuch) presenta las entrevistas ordenadas por asuntos, y esto permite descubrir las coincidencias y las discrepancias de los entrevistados alrededor de cada cuestión.
Ahora, como una especie de juego, Arias acepta reflexionar sobre algunos de los temas que propone en su libro; una forma de descubrirla un poco más.
Punto de partida: "Suelen ser momentos de decisión, de comienzos. Mi punto de partida fue a los 17 años, cuando terminé el colegio secundario y dudaba entre estudiar psicología o ser modelo. Tenía que elegir uno de estos dos extremos. Otro punto de partida fue el nacimiento de Paloma; ahí no hay manera de no buscar respuestas, de no preguntarse cosas. Es un largo camino por recorrer, porque la maternidad es para toda la vida".
Quiebres: "Uno de los quiebres más fuertes en mi vida fue la muerte de papá. Ese fue el momento en el que tomé la decisión de dejar de desfilar para buscar otras cosas. No sabía muy bien cómo, y sé que no lo hice de una manera muy inteligente. No lo supe manejar. Bajé la cortina sin dudarlo y sin pensarlo, desde una necesidad de dejar todo atrás para empezar algo nuevo. Ahora sé que a veces los cambios deben ser graduales para no lastimar tanto y no lastimarse tanto. Fueron siete años de ir y venir, de estudiar teatro, de hacer cine, de hacer televisión, de decir sí y no. De animarme a conducir y luego a entrevistar, y sentir que ahí había algo interesante que tenía que ver con mi naturaleza".
–¿Por qué crees que el quiebre se produjo con la muerte de tu padre?
–Yo no sabía cuánto lo quería a mi viejo hasta que me di cuenta de que no lo iba a tener más. A medida que pasan los años, cada vez lo extraño más. Yo creo que me animé al cambio porque no me quedó otra que crecer. Dije: bueno, ya está, tengo que elegir lo que tiene que ver conmigo, porque donde estaba no era más mi lugar; yo ya lo sentía así. Las muertes te marcan porque te muestran la finitud y lo poco que uno puede durar en esta vida. El tiempo se acaba rápido y no hay que perderlo. Los quiebres tienen que ver con eso: con volver a nacer, con abrir otra puerta y seguir adelante.
De padres e hijos: "Una de las herencias más valiosas que recibí tiene que ver con los valores religiosos. No soy religiosa del todo y no estoy de acuerdo con toda la doctrina católica, pero sí me siento identificada con su costado más humano. A mi hija (Paloma, 14 años) intento transmitirle esos valores. No es fácil, porque está en plena búsqueda de su identidad; es el momento en la que se está separando de su mamá para convertirse en mujer.
–¿Te duele la separación?
–No, pero me sorprende. Sólo hay que cuidarse de no competir, porque una mujer joven con un hijo adolescente no quiere dejar de ser joven y debe buscar la manera de seguir siendo la mamá, más que nunca.
–Dicen que cuando uno es madre consigue entender a los padres...
–Hay cosas de mis viejos que no las comprendo ni las comprenderé. Me fui a Africa a los 17 años, sola, con fotógrafos y periodistas, y aún hoy pienso cómo es que mi vieja me dejó ir. Recién había salido del colegio de monjas y me encontré dando vueltas por el mundo, posando para las fotos y con una libertad absoluta. Había que sobreadaptarse, y eso es algo que ahora no me banco. Me parece que las cosas deben ir paso a paso, gradualmente. Aquella experiencia fue como la de dejar un bebe solo a la intemperie.
–Y hoy, ¿como te llevás con la imagen de la mujer bella, la Arias modelo?
–Bien. De alguna manera, ser la embajadora argentina de L’Oréal París me permitió reencontrarme con aquella Mariana y amigarme con su imagen.
–Dicen que a los 40 se ingresa en una etapa más plena de la vida.
–No es fácil cumplir 40; es una etapa rara. Con suerte, los 40 te encuentran con las ideas un poco más claras, y eso te permite tener una base que te da fortaleza. Cuando lográs experiencia de vida, empiezan aparecer las arrugas. Y entonces es hora de pensar en lo más importante e inclinar la balanza.
Peinó: Gastón González. Maquilló Erica, de Verónica Momenti para L´Oréal de París. Gentileza: Moca Viviendas Creativas Barracas
Perfil
Una buscadora incansable
- Nació en Buenos Aires, el 15 de agosto de 1965. A los 17 años se inició como mannequin y modelo publicitaria. Estudió actuación con Julio Chávez, Cristina Moreira y Roxana Randón, entre otros.
- Su primera experiencia como actriz fue en el film No te mueras sin decirme adónde vas, de Eliseo Subiela. Trabajó en cine, teatro y televisión.
- Actualmente estudia periodismo en la Universidad Católica Argentina. Tiene una hija, Paloma, de 14 años.






