
Mariano Rodríguez Giesso: En la plataforma del lanzamiento
Un mercado en retroceso no es motivo para que la firma que lleva su nombre se amilane. Giesso presenta a fin de mes una línea femenina como culminación de una expansión serena, pero segura
1 minuto de lectura'

Al contrario de muchas firmas tradicionales que cerraron en estos últimos años, desde 1884 hasta hoy la firma Giesso ha hecho largo camino al andar. Sólo hablar de más de un siglo de vida es un lujo para los tiempos que transcurren en la industria argentina. En aquel entonces, un genovés llamado Bonifacio Giesso fundó un local en la calle Cuyo (hoy Sarmiento), que anunciaba sin omisiones: sombreros y gorras, guantes, calzoncillos y camisas a medida, cuellos y puños duros, gemelos, tiradores, ligas, pañuelos, paraguas, valijería, perfumería.
Se especializaban en ajuares para novios, compuestos por varios calzoncillos, largos y cortos, camisones, camisas y camisetas. Todo en seda natural (sumergida en té para darle un color amarillento) o linón, con las iniciales del adquirente bordadas a mano.
Mantener el negocio de generación en generación es algo que pocos han logrado en la Argentina. "Lo que está pasando con la industria de la moda en el país (un parate generalizado), es producto de una gran irresponsabilidad. A nuestra industria le sobran soñadores, le sobran irresponsables", dispara Mariano Rodríguez Giesso (de 37 años), licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires y máster en dirección de Empresas del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (Cema).
"Es un mercado de muy fácil entrada. Cualquiera puede alquilar un local, fabricar tres vestidos, dos camisas, y creer que es un diseñador o que tiene una empresa de ropa", se queja.
Alude, ante todo, a la expansión vertiginosa de algunas empresas, que terminaron en un retroceso también vertiginoso. "Hay un sistema legal en la Argentina que permite que muchas empresas sigan trabajando sin pagar impuestos, sin pagar salarios, sin pagar obra social. Esto le hace muy mal a la industria textil porque le quita seriedad frente a instituciones como bancos, por ejemplo. Hay muchas empresas que quizás hacen las cosas muy bien, pero tienen un difícil acceso al crédito, pagando por las que hacen las cosas mal.
"Pero de repente -prosigue- aparecen grupos con acceso al crédito, que se ven obnubilados por el glamour que tienen la ropa, las modelos, las fiestas. Y al frente, soñadores con un indiscriminado afán de crecimiento. Ponen más locales, los renuevan... Pero no es cuestión de invertir, y después dejar de pagar la cuenta del almacenero."
La firma Giesso, por el contrario, ha ido consolidándose, de la mano de Ana María Giesso de Rodríguez y de su hijo Mariano, que a partir de 1985 se hizo cargo del planeamiento estratégico y comercial, y es presidente de la sociedad.
Ninguno de los grupos que en los últimos años han adquirido diferentes marcas en el mercado de la indumentaria lograron tentar a los Giesso, que continúan con su empresa familiar. "Creo que en la vida casi todo tiene un precio -dice M.R.G.-. Por suerte existen algunas cosas que no lo tienen. En nuestro caso, esta empresa que hace 116 años está en la familia, y que lleva nuestro nombre, tiene valores que son muy difíciles de medir económicamente. La satisfacción que a nosotros nos brinda Giesso es muy alta. Si yo tuviera que ponerle un precio a esta satisfacción, sería muy, muy alto." Se puede hablar de una expansión lenta pero segura, que hoy se consolida con el lanzamiento de una línea femenina. "Las grandes empresas y organizaciones nunca fueron creadas por ejecutivos, sino por líderes con pasión -destaca M.R.G.-. Lanzar una línea femenina, en este momento del país, tiene que ver con la pasión. Le pusimos muchas ganas. Hace años que lo queríamos hacer y, finalmente, abrimos a fin de mes Giesso mujer, con un local propio."
El foco estará colocado en la sastrería y en la camisería, todo de líneas muy puras. Es el inicio de una nueva etapa y una apuesta a que la industria de la moda finalmente va a terminar de despegar.





