
Martín Bossi: "Convivimos con egos insolentes"
Sus videos en Youtube son un fenómeno. Él dice que es su forma de hacer televisión con total libertad. Invoca a Sandro y Graciela Borges como sus guías y consejeros y afirma haber creado su propio Dios. Encuentro -sin máscaras- con el gran imitador argentino
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Misterio. De Sandro aprendió a manejar ese elemento esencial que hizo que Roberto Sánchez se convirtiese en un mito. Misterio. Es la palabra, la fórmula con la que Martín Bossi encara cada uno de sus movimientos y sigue al pie de la letra aquel consejo que le dio el hombre que resguardó su intimidad detrás de la fortaleza que alzó en Banfield. "Pichón, si querés hacer una larga carrera, que no se sepa de vos", repite Martín en voz alta. "No se trata de máscaras. Me abro, hablo de mí, pero también me preservo. No necesitás conocerlo todo."
Es cierto, uno no necesita conocerlo todo, pero te gusta jugar, generar preguntas, dudas.
Diego [Djeredjian, productor, amigo y compañero de tenis] muchas veces me dice no paras de decir boludeces. Quizá lo hago porque en ese momento estoy aburrido. Tengo una teoría. Si sos heterosexual, te gustan los asados, el dulce de leche, la milanesa y jugás al futbol, no sos glamoroso. No vendés. Por eso a veces digo cosas que despistan. Me gusta despistar.
Cómo el revuelo que se armó cuando confesaste que querías ser padre soltero.
Honestamente, tengo más deseos de ser padre que de tener una pareja. Y hoy es posible, por qué no. Cuando lo dije, se habló tanto, me metieron en una lista junto al niño Raphael, Pedrito Rico, Ricky Martin, Camilo Sesto... Y esto no lo digo por discriminar, pero la gente es tan prejuiciosa... Por tener el deseo de ser padre sin pareja, suponen que soy gay. Se habla tanto... Y me río tanto de eso, de ese prejuicio, de esa necesidad de encasillar. Que soy kirchnerista, macrista, homo, hetereo, bisexual, que me drogo, que ando con tortugas. El día que vean cómo es mi vida real, me van a decir Martín, sos un embole.
¿Por qué decidiste no sumarte al aplauso que pidió Mirtha Legrand por la reunión de Mauricio Macri con los gobernadores? ¿Ese acto no te pone en otra vereda?
Nunca voy a chiflar ni aplaudir a un gobierno, no lo voy a hacer nunca. Voy al teatro a aplaudir. Sí lo hago con Messi, con Maradona, porque el futbol es mi mundo. Yo soy un artista que intenta hacer reír. Hago espectáculos para los kirchneristas, los macristas, alfonsinistas, los de Boca y los de River. Amo absolutamente a todos. No me importa lo que piensen. Cada gobernante tiene la obligación de darnos lo mejor y punto. Creo que los políticos de los últimos treinta años deberían juntarse y aplaudirnos a nosotros. Que nos digan muchachos, son un pueblo maravilloso. Trato de ser muy honesto con lo que pienso. Durante 12 años deseé lo mejor para Néstor y Cristina y ahora le deseo lo mejor a Macri, porque quiero que nos vaya bien a todos.
Gane el que gane el domingo que deje el alma por Argentina, escribió en su cuenta de Twitter, y compartió a través de su canal de YouTube un clip en el que, caracterizado como Maradona y Messi, le envió un mensaje a Mauricio Macri y Daniel Scioli previo al ballottage. "Amo mi país. Venga el gobierno que venga, salvo un gobierno militar, ahí me pongo a llorar –aclara–. Pero cuando hablamos de gobierno democráticos, quiero que nos vaya bien. No entiendo de política, soy un apolítico, pero digo lo que pienso, lo que deseo y lo hago desde mi lugar como artista, en voz alta con mi arte. Ahí es donde yo me ubico. Me entristece que te tengan que poner de un lado o de otro. Me aburre el básquet, me aburre la política, los programas de cocina. Recuerdo cuando mis abuelos discutían por Balbín o Perón. Se mataban."
A horas del traspaso presidencial y en medio de la incertidumbre subiste a tu canal de YouTube un corto dirigido por Marcos Carnevale donde imaginaste una comunicación entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri.
Fue con la misma intención, la de desear lo mejor, la de imaginar lo mejor para todos nosotros. Hago humor e intento hacerlo con contenido, con una mirada. Es fantástico, pensá que lo vieron más de 3 millones de personas en el canal y después se viralizó por todas partes. Y lo hice con total libertad. Es como volver a la tele, además de abrirte a otro público.
En varias oportunidades te ofrecieron volver a hacer televisión y hasta tener tu programa propio.
Me di cuenta de que con este canal en YouTube estoy haciendo tele, hago mis contenidos propios. Es una manera de hacer televisión maravillosa y con mucha libertad. Es una gloria, además ampliás el abanico de gente que te ve.
Elegís...
Sí, pero muchas veces la elección se confunde con soberbia. Es cierto que hoy la vedette es la tele. La amo profundamente y le debo mucho, pero cuando decís que no, que no vas a estar, no lo pueden concebir. Los productores dicen se agrandó, porque hay tantos que se matan por estar ahí, porque muchos existen por estar. Hoy es importante estar, existir, ya sea en la tele, en Facebook, en YouTube, en Instagram, necesitas del like.
Ya en la película Un amor en tiempos de selfies, que protagonizaste, te metías un poco con este tema, con la necesidad de la comunicación directa, la influencia de la tecnología en nuestras vidas.
Es que estamos perdiendo la comunicación, la interacción personal, cara a cara. Nos hicieron creer que todo lo que pasa está en otro lado y, en realidad, está acá, es el ahora. Que veas un espectáculo ya parece una hazaña. Ves a los pibes que ven lo que pasa en la pantalla del celular, aún estando en el lugar. Una locura, no somos capaces de enfrentarnos con nada, vamos a ver a los Rolling Stones y estamos filmándolos. Le damos prioridad a contar que estuvimos ahí antes que disfrutarlo realmente. Me parece terrible.
¿Qué pasa cuando te toca estar a vos arriba del escenario, como lo haces ahora con Bossi Big Bang Show, en el Radio City de Mar del Plata?
En el teatro se pide apagar los celulares. Es una ceremonia. Propongo una reflexión humorística sobre el teatro, el cine, la música, la comunicación y las relaciones humanas. Después de Big Bang Show la gente se va despierta. Hay momentos en los que se bailan lentos, se tocan, se besan. Qué loco, ¿no? Es emocionante porque volvemos. No estamos tan lejos de volver a ser. Siento de alguna manera que nos han adormecido, que nos han rodeado de estímulos para poder manejarnos con más facilidad, y esto es a nivel mundial. Me pasa que me dicen qué grande que sos, en 15 minutos hiciste a 15 personajes diferentes de la historia de la música. No es un fraude, pero cualquiera que se ponga un bigote, un poco de gomina y una capa puede ser Freddie Mercury; igual que si te pones unos anteojitos y una chaqueta verde sos Lennon. Ellos tenían estilo propio. Y uno puede imitarlos. Lo importante es que nos preguntemos quiénes somos, porque ya no nos damos cuenta de quienes somos porque estamos todo el tiempo mirando al otro o preocupándonos por escribir lo que pensamos del otro. Si nos gusta o no lo que puso. Necesitamos del like, nos modifica. Antes era el ser, después pasó a ser el tener y ahora es el parecer.
¿Cómo te llevás con los egos?
Convivimos con egos insolentes. Fue Sandro el que me dijo chiquito, uno está rodeado de egos insolentes. No tolero los egos. Estamos en un mundo donde la bicicleta es moto y donde el bote es barco. Es tal el reality que se vive sobre todo en los medios, es algo permanente. A la gente que es bicicleta le dicen que es moto y se lo creen. Es muy cómico y triste a la vez. ¿Dónde queda el arte? ¿Donde quedan los Spinetta, los Páez, los Sandro? Por suerte, hay esperanzas.
Menos mal, sentía que lo estábamos perdiendo todo...
[risas] Siempre hay luz. Es importante que los chicos entiendan que se puede ser famoso encerrándose en una casa o por ser parte de un concurso de canto o de danza como el que hace Marcelo [Tinelli] y que lo hace genial, pero también es interesante que sepan que se puede trascender estudiando teatro, que es una opción más que válida. Ojalá nunca se cierren los talleres de teatro.
Recién hablabas de ser famoso, de tener éxito...
En mi vida la palabra fama no entra. No concibo la palabra famosos, celebrities, me parece terrible, a mí la cultura celebrity me da asco y cada vez parece apostarse más a eso. Para mí, éxito puede ser un padre de familia con sus tres hijos. Un mecánico con su mujer, con su familia, porque eso es lo que buscó, ése es su éxito. Ser. Conocer a Sandro y a Graciela Borges fue clave en mi vida. Ellos tienen una mirada hacia la vida sumamente rica, ellos pusieron palabras a lo que sentía y no podía decir. Tienen una gran luz. Claramente son dos referentes. En el medio de tanto ego insolente y desencuentro ellos me han aportado claridad. Son un libro, una guía, a la que recurro.
El hombre que vive intensamente cada minuto arriba del escenario y en el que capaz de meterse en el mundo del otro, zambullirse dentro del otro, reconoce haber superado una gran crisis, una que lo golpeó demasiado fuerte. "De los 30 a los 37 fueron años fatales. Para mí la crisis pasó en los 30 y no en los 40 como muchos dicen. Tuve que hacer frente a muchas perdidas y a enfrentarme con el temor a la muerte. Me atrevo a decirte que estos dos últimos años y medio fueron los mejores de mi vida. Y lo digo en serio."

¿Por qué los mejores?
Estoy en el mejor momento de mi vida, porque estoy más armado para ver lo que pasa, para saber dónde estoy. Tengo más herramientas para no consumir angustias, relaciones que no van. Tantas veces nos han vendido que la felicidad es eso que está sucediendo en otro lado y eso te genera un movimiento que no te permite establecerte. Y es importante estar acá. Ahora estoy con vos, y lo disfruto. Soy feliz en este momento.
¿Cómo artista también sentís que estás en tu mejor momento?
Nací siendo un artista independiente y después empecé a trabajar en los medios, lo sigo haciendo, pero desde hace un tiempo me volví a sentir un artista independiente. Volví a darme cuenta de que soy libre, que soy dueño de mis contenidos, de mis espectáculos. Tengo una productora donde la gente acompaña esa forma de pensar.
Muchos de los que te acompañan son amigos de la vida
Sí, es gente de confianza, son varios los amigos de la infancia, y los que se fueron sumando con los años, como Manuel Wirtz, Emilio Tamer. Estoy bien rodeado y cuando me desubico me dan una pata en el orto, y listo.
¿Te desubicás seguido?
Ya no, porque yo no me creo esto. No me lo creo de verdad. Tengo mucho amor por la actuación, pero también conozco los hilos que rodean a este mundo. Ya no voy a fiestas, a eventos, a cócteles, a nada de eso.
¿Mantenés un perfil bajo?
Decir que tengo un perfil bajo es trillado. Ni siquiera tengo un perfil bajo, no tengo perfil. El perfil real está en mi casa, en los asados, en los momentos con amigos. Elegí otra cosa, elegí estar en un lugar que me hace bien. Lo otro era nocivo. Cada uno elige lo que necesita.
¿Hiciste una búsqueda introspectiva?
Me dio mucha tristeza mirarme y verme. Hice una limpieza a fondo. Lo más difícil que puede hacer un ser humano es mirarse a sí mismo. Mirarse realmente y no correr la mirada.
¿Esto tiene que ver con tu acercamiento a Dios?
No tenía una buena relación con la Iglesia. Viste que la familia es como un tipo de gueto en el que nadie te pregunta nada. Ya de por sí tenés que querer a tu mamá, a tu papá, ser de un equipo de futbol. Me bautizaron sin preguntarme, me contaron un cuentito: estudiá, recibite, casate y listo, con eso vas a ser feliz. Ah y están los Diez Mandamientos. Si te portas mal, te vas al infierno y te quemás; si te portás bien, vas al cielo. Como si eso fuera poco, me dijeron que Dios estaba en todas partes. Ahí dije basta. Los que quieran vivir perseguidos y con culpa, es cosa de ellos. Yo me saco todo esto de encima. Y ahí empecé a crear mi Dios.
¿Cuál es tu Dios?
Cuando llega a Francisco a la vida de nosotros, a la mía, muchas cosas cambian, Francisco vuelve a acercar a la Iglesia a mí. Me la muestra distinta, con menos hipocresías, aleja al Jesús hollywoodense, el del cuentito que nos hicieron creer a todos. Para mí, Jesús fue el primer Che Guevara. Francisco lo hace todo más terrenal. Logré unificar aquel dios que mis padres me dieron, con el que fabriqué en la necesidad y el que Francisco trajo a mí. El día que Francisco dijo hagan lío, me enamoré. Soy francisquita, lo confieso.
¿Este acercamiento está relacionado con las diferentes acciones solidarias que realizás?
Involucrarme, dar. Un día me pregunté de qué lado estaba. ¿Vamos por la forma? ¿Te vas a comer el caramelito del famoso, del chico que anda con mujeres, con el habano en la boca y atento al éxito? ¿O vas a ir por el otro camino del artista? Decidí ir por el camino más silencioso, el que no tiene que ver con las luces sino con la profundidad. Y ese camino me unió mucho más a Dios y me di cuenta de que mi ego me estaba haciendo perder la frescura, que me había encerrado en un mundo que no quería estar, y ése fue el momento en el que dije hay que dar. Basta de buscar excusas por si la chica me dejó o la dejé. Y el dar me salvó la vida. Falta y mucho. Sigo siendo bastante egoísta, podría hacer mucho más.
Toda tu vida te definiste como un gran observador. ¿Te asusta el mundo que ves hoy?
Me asusta, y por eso lo convierto en comedia. Qué jodidos que estamos, qué jodidos que somos los hombres. Qué corto se quedó Discépolo y su Cambalache. En mi rinconcito soy de los que hablan, de los que todavía ven una luz, soy como un pequeño pastor que utiliza la actuación para decir lo que pienso.

¿Seguís robando almas cada vez que te ponés en la piel de diferentes personajes?
Robo almas porque el teatro es ser o no ser. Las pido prestada en ese momento. Lo que intento hacer ahora es que ellos no se roben mi alma. Estoy cuidándola, es más prudente.
Tu mamá es reidora profesional. ¿Ríen juntos?
Cuando mi mamá quedó viuda, después sola, sin nada, quería trabajar en los medios [la llevó a uno de los almuerzos con Mirtha Legrand]. Es una reidora tremenda. Tenía una novia que trabajaba en Vale la pena, el programa de Telefe que la metió; después, mis amigos Fede Hoppe y Chato Prada se la llevaron para El Trece. En la vida, es medio depre, es como Olmedo, que por lo general era un tipo serio. Con ella me río mucho. En realidad, ya es mi hija, más que mi mamá. Viste que uno termina siendo papá de sus padres. Yo me quedé sin papá muy joven, porque Dios lo quiso así. Y ahora me quedé sin mamá, porque la vida lo hizo así. De mamá, pasó a ser amiga e hija. Ella llora sola y ríe conmigo. Hemos perdido muchas cosas y como siempre digo en los rezos, Dios, es tu voluntad. Tengo una linda familia, una vida interesante. Tengo una vida.
¿El sueño de hacer un espectáculo en Broadway está presente?
Está. Me encantaría también laburar en el Madison Square Garden. Espero tener la posibilidad de llegar a muchas culturas. Dicen que es peligroso cumplir los sueños, pero después descubrí que se renuevan, que los sueños crecen y que se modifican con uno. Está bueno tener siempre la zanahoria adelante, sin ser un inconformista. Uno también se muere con sueños. En mi trabajo soy ambicioso y siempre quiero ir con más y me preparo para que así sea.






