Martín Jáuregui: "Todos somos un reflejo del lugar donde vivimos"
Documentalista y viajero apasionado, explica sus artilugios para volver interesante la geografía, tema sobre el que ya editó dos libros
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Más que el cuándo, el cómo o el porqué, a Martín Jáuregui (48) le importa el dónde. Y él quiso que esta charla transcurriera en Salta, uno de los escenarios elegidos también en su último libro, Historias de mi país. Geografías Argentinas II (Planeta), en el que este documentalista, viajero y periodista recorre doce provincias del país a través de la vida de su gente.
Relatos de ficción entrelazados con datos de geografía pura, una singular combinación que lo llevó a vender casi 20.000 ejemplares con su anterior libro, Geografías Argentinas. Mitos, historias y secretos de un país . Cartógrafo amateur, como él mismo se define, cree que su mejor escuela fue el programa Historias de la Argentina secreta, en el que produjo gran parte de los capítulos que se emitieron por canal 7. Desde hace 25 años se dedica a viajar, y entre idas y venidas por el país ya sumó cerca de un millón y medio de kilómetros. "Es que el viaje es el mejor maestro de la geografía", dice.
-¿Creés que la geografía determina la vida de las personas?
-Por supuesto, y los antropólogos hablan cada vez más sobre el tema. Las cosas suceden siempre en un lugar, y la geografía condiciona los hechos. No es lo mismo parir en Ingeniero Jacobacci, por dar un ejemplo de vida que también se cuenta en una de las historias del libro, que parir en el Norte, con calor y en medio de los valles calchaquíes.
-¿Y por qué elegiste Salta para presentar y difundir este segundo libro?
-Porque tiene uno de los mejores climas, porque la comida es riquísima, porque la oferta cultural y la historia son de una riqueza inagotable.
-¿Creés que la geografía está antes que todo, delante de la cultura y de la historia?
-Más vale. Qué son la historia y la cultura sino una sucesión de hechos y costumbres ocurridos en un tiempo y... un lugar. La Batalla de San Lorenzo ocurrió en San Lorenzo, allí cerquita de Rosario. Y eso, ante todo, es un hecho geográfico. Lo que pasa es que a la geografía le falta cuento, y eso es lo que yo propongo en el libro. Los relatos y los lugares existen, pero la ficción es mía, y me parece que ésa es la mejor manera de transmitir conocimiento sobre los lugares y su geografía.
-¿La materia tal cual se enseña en los colegios hoy no funciona?
-Cambió un poquito porque ahora hay geografía de la producción y ahí está el hombre que interviene. Pero los antiguos la enseñaban a través del cuento, y que la geografía sea más humana también nos ayuda a conectarnos con el costado más técnico y científico de la materia.
-Como existe el Felipe Pigna de la historia, o el Adrián Paenza de la matemática, ¿hay un Martín Jáuregui de la geografía?
-No sé si me lo merezco, pero me encantaría. Con un segundo libro en venta puedo rankear , creo. Pero yo soy documentalista, director de cine y periodista. No soy científico ni académico como ellos. Todos los lugares sobre los que escribo los conozco en detalle, pero los datos duros tienen una gran bibliografía detrás sobre la cual se basa el libro.
-¿Te gustaría estudiar y ser un cartógrafo graduado? ¿Es una materia pendiente?
-Sí, es una cuenta pendiente y creo que estoy a tiempo. Soy curioso, energía me sobra y además todavía son muy joven [ se ríe ].
-Hablando de características de personalidad, ¿coincidís en que el lugar donde uno vive determina el carácter, la forma de ser?
-Montesquieu ya hablaba de eso a mediados del 1700, y yo no tengo dudas. Como él decía, creo que todos somos el reflejo del lugar donde vivimos. Un hombre que vive en la montaña y otro en la llanura no pueden tener la misma forma de ser, no pueden hablar de lo mismo. La mirada del montañés es naturalmente más estrecha, de paso de montaña. El que vive en la playa con el horizonte frente a sus ojos tiene una apertura mental condicionada por ese ambiente. No es mejor ni peor uno que otro, pero claramente no tienen la misma mirada de las cosas al salir a trabajar una mañana, por ejemplo.
-¿Y cómo somos los porteños?
-Lo primero que te puedo decir es que los porteños desconocemos la geografía de nuestra propia ciudad. El río y la llanura pampeana, y hasta ahí llegamos. La mayoría sabe cuál es el kilómetro 0, pero si yo pregunto cuál es el punto más alto de Buenos Aires muy pocos van a responder.
-¿Y cuál es?
-El barrio de Villa Devoto. Por eso las fuentes distribuidoras de agua se instalaron históricamente en ese lugar. La cota 32. Estamos inmersos en una megaciudad, y se desconoce mucho. A dos horas de la Capital hay sitios increíbles para conocer. La geografía nos acerca, nos saca el miedo al otro. Pero es cierto que a veces es difícil tomarse el tiempo, también el dinero, para salir y viajar. Pero si no se puede entonces bienvenido el cuento, ese relato de ficción que te acerca a un lugar.
-¿Eso hacés en tu columna de radio en Vorterix Rock, en el programa de Mario Pergolini?
-Un día el tema puede ser los cinco accidentes geográficos con nombres más curiosos, como la bahía de Samborombón, por ejemplo. Y ahí llega la invención propia sobre esa realidad. Pero también tengo un interlocutor genial como Mario, que tiene la curiosidad de un niño y me pide que le cuente más.
-Otro hombre de radio que te abrió paso fue Juan Alberto Badía, a quien le dedicás un sentido prólogo en tu libro. ¿El fue tu mentor?
-Badía fue mi padrino, él fue quien me dijo que me dedicara a esto cuando hacíamos Estudio País . Él me dijo: "Si sos bueno en algo, no te dediques a otra cosa. Enfocate en esto Martín, sos el que más sabe y van a buscarte como referencia". Y tenía razón el maestro.
-¿Y a qué otra cosa te hubiera gustado dedicarte?
-Soy un rockero viejo. Desde quinto grado hasta terminar la secundaria tuve una banda de rock, y después insistí en otra a la que habíamos bautizado Los Rey, teníamos nombre de cumbieros, pero éramos punk. Aunque ya en esa época me decían Tintín, como el personaje de la historieta, que era periodista y viajaba por todo el mundo con su perro. Ahora pelado estoy más parecido que nunca. Aunque las aventuras de Tintín viajaron por los cinco continentes.
-¿Y cuál sería tu condición geográfica ideal?
-Me gustaría tener la relación social de Buenos Aires y toda su oferta cultural, y luego alternar mi vida entre dos o tres lugares más donde me escaparía para escribir. Seguro uno sería en el Norte, otro en la Patagonia y no puede faltar uno frente al mar. Ideal, ¿o no? Ahora sólo me falta el perro.
Todo empieza con un torrontés
Según Martín Jáuregui, nada mejor que un torrontés en un viñedo salteño del Alto Valle de Cafayate. "El torrontés es un vino perfecto para iniciarse en la cultura vitivinícola. Es dulce y se deja tomar fácilmente". En esta ocasión, eligió una selección de José Luis Monuier, cosecha 2007. "Fue una muy buena cosecha, y al dulzor del torrontés este vino le suma cuerpo. Ideal."
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