12 años de diferencia, 24 casados y un libro que revela su intimidad: “Los que dijeron que no íbamos a durar ya llevan tres divorcios”
Daniel Habif y Anyha Ruiz viven, trabajan y viajan juntos, son una pareja que atravesó la atracción, la fe y crisis; hoy comparten el secreto para preservar su vínculo amoroso
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Él tenía 18 años. Ella, 30. Había algo en el otro que les resultaba familiar, algo que en ese momento no supieron identificar del todo pero que sus almas parecían reconocer.
Hoy, Daniel Habif y Anyha Ruiz están a punto de cumplir 25 años juntos. Y cuando se detuvieron a mirar hacia atrás, descubrieron algo que no habían buscado conscientemente: en todos esos años habían construido, sin llamarlo así, un sistema propio para sostener su relación. Un conjunto de acuerdos, rituales, límites y conversaciones que les permitió atravesar lo que suele romper a las parejas: las crisis, el crecimiento individual, los silencios, el paso del tiempo.
De esa mirada hacia adentro nació El amor no se ruega, se riega (Editorial Planeta, 2026), donde exponen su historia de pareja y revelan esos aprendizajes como inspiración para quienes buscan construir relaciones más conscientes y también para aquellos que están desencantados del amor pero no quieren renunciar a la búsqueda de pareja. No es un libro de autoayuda pero si queremos sí lo es. “Nuestra receta tiene muchas aristas para que otros agreguen sus propias estructuras. Es como la receta del fernet: setenta y treinta, pero si a vos te gusta sesenta y cuarenta en vaso de plástico con la Coca-Cola a la mitad, probalo.”, compara Habif al hablar sobre el uso del libro que puede leerse como manual de instrucciones o como una novela amorosa. Tiene ambos ingredientes.
Daniel Habif es conferencista y escritor mexicano, conocido en el mundo de habla hispana por títulos como Inquebrantables, Ruge y Las trampas del miedo. Anyha Ruiz es productora ejecutiva y relacionista pública con más de dos décadas de trayectoria en proyectos creativos y sociales. Viven, trabajan y viajan juntos y saben que su estilo de relación no pasa desapercibido.
“Hacemos limpieza constante para que se vea todo limpio y transparente”
- ¿Cómo surgió la idea del libro?
- Daniel: Fue más una necesidad nuestra en este punto de la relación que la idea de pensar en un producto. Nuestras pláticas siempre nos llevaban a reflexionar y a establecer un protocolo para esas veces en que las cosas se pusieron oscuras en nuestro matrimonio. Estando de viaje, Anyha empezó a sacar todo eso. Nos gusta manejar mucho, y las charlas son larguísimas.
- Anyha: Y en una de esas pláticas surgió la idea de hacer un libro que conmemore veinticinco años de matrimonio, todos esos recuerdos y todos nuestros retos. Se lo contamos a nuestro equipo, que fue de chismoso con la editorial, y aquí estamos. Nos llevó tres años escribirlo.
-Ustedes hablan de un “protocolo” para la pareja. ¿Qué es exactamente?
- Daniel: Lo sagrado necesita estructura. No podés andar improvisando todos los días en las relaciones. Necesitás sistemas que te acompañen y te contengan cuando las emociones están completamente contaminadas. Nosotros fuimos desarrollando esa estructura durante veinticuatro años, y ese método nos ayudó a conquistarnos treinta y un veces por mes, a seguir activando la creatividad, encontrando nuevas formas de buscarnos, de querernos, de cuidarnos, de disculparnos, de perdonarnos.
-¿Cómo manejan los conflictos?
- Daniel: Hacemos limpieza constante, como si fuera una pecera. Tenés que limpiar para que se vea todo limpio y transparente. Nuestra receta tiene muchas aristas para que otros agreguen sus propias estructuras. Es como la receta del fernet: setenta y treinta, pero si a vos te gusta sesenta y cuarenta en vaso de plástico con la Coca-Cola a la mitad, probalo.

-¿Cómo es vivir y trabajar en pareja?
- Daniel: La honestidad es que jamás nos hemos aburrido de estar juntos. Suena utópico y casi tóxico, lo sé, pero se puede. Nos caemos muy bien, nos la pasamos increíble. Somos muy armónicos y sabemos leer cuándo el otro está en una temporada oscura. A veces ni siquiera es necesario sacarlo de ahí; acompañar ya es una forma de ayudar a sanar. Juntos, todo sabe mejor. Y al mismo tiempo, ambos somos muy individuales. Yo soy hipersolitario; Anyha es mega social. Yo tengo poca batería social, ella tiene mucha. Eso se compensa.
-¿Cómo se conocieron? ¿La diferencia de edad fue un problema?
- Anyha: Daniel tenía dieciocho años y yo treinta. Siempre me sentí más joven por dentro. Cuando lo conocí, sí había cierto miedo, porque yo venía de un divorcio. Tuve mis reservas, pero hubo un momento en que dije: “Te tirás a la pileta con los ojos cerrados, a ver qué pasa”. Ya pasaron veinticuatro años. Si me hubiera puesto a pensar en la edad o en el qué dirán, me hubiera perdido una gran aventura.
- Daniel: Por supuesto que fue difícil, fue caótico y complejo, por eso contamos nuestra historia completa. Y los que dijeron que no íbamos a durar ya llevan tres divorcios. Ese libro está repleto de dolor y de grieta, de todas las cosas que nos pasaron: las traiciones, las angustias, las pobrezas, los quebrantos... No nos presentamos como una pareja impoluta. Al contrario.
- ¿Y cuál fue el primer gesto romántico entre ustedes?
- Daniel: Ella me jalaba los pelitos del brazo. Me enamoró con eso.
- Anhya: A mí me conquistó con la pluma. A sus dieciocho años, yo decía: “qué impresión, cómo escribe este hombre”. Tiene ese don.
“Ahora todas las relaciones son ensayos”
- El libro tiene una sección sobre la soltería. ¿Cómo ven el panorama de las relaciones hoy?
- Daniel: El amor se ha enfriado en el mundo. Se toma el amor como un laboratorio de pruebas: si no me das lo que quiero, me voy. Es como un souvenir. Y la gente se queja de que le rompieron el corazón porque cree que el amor es ciego. Lo que es ciego son tus expectativas. Ahora todas las relaciones son ensayos. Si querés a alguien que nada más piense como vos y sienta como vos, llenate de espejos la casa y enamoráte de vos mismo. Pero así no funciona. Construir un hogar es muy diferente a construir una mansión.
-¿Qué les dirían a las personas de treinta o cuarenta años que quieren estar en pareja?
- Daniel: Que esto requiere renuncias, sacrificios, método. El amor es una bebida que vale la pena tomarla toda, pero vas a tener que ceder. Conocemos parejas que llevan años y siguen siendo transparentes, coherentes, consistentes, perseverantes. Es de las cosas más hermosas que te podés encontrar en el mundo. Antes de que existieran los gobiernos y los países, lo primero que hubo fueron relaciones. Y yo no entiendo cómo la gente se pone a dar consejos de amor cuando lleva cuatro divorcios.
- ¿En qué momento incorporan a Dios como parte de su relación?
- Anyha: De hecho, no somos religiosos para nada. Somos espirituales, creyentes. Yo tengo una relación con Dios desde el ’94. Un día charlando, Daniel me dijo que quería conocer más de Dios y solito se fue enamorando.
- Daniel: Soy muy preguntón, muy curioso. Nunca modero mi curiosidad. En mi casa nunca se practicó la religión, aunque fui confirmado e hice la primera comunión, pero nunca me acerqué a la tradición. Anyha es cristiana desde hace muchos años y un día le dije: llevame a una iglesia. La primera vez que me llevó, creo que no eligió el lugar correcto. Salimos espantadísimos. Hasta que llegamos a una sana doctrina y ahí nos quedamos. Dios rige nuestra vida, pero somos muy respetuosos de las posturas espirituales de los demás. No vamos agarrando a bibliazos a nadie. De hecho, somos más perseguidos por los religiosos que por los ateos.
- ¿Y cómo funciona ese “tercer socio” en la pareja?
- Daniel: Dios es el socio mayoritario. El industrial. Más bien dicho: nosotros somos empleados, no socios. Tenemos un decálogo muy claro de cómo avanzamos en la vida. No nos molesta el mandamiento de no mentirás, no nos molesta el de no desearás a la mujer de tu prójimo. Si a alguien le molesta eso, bueno, sería conveniente que se hiciera otras preguntas.
-¿Qué tan distintos son entre ustedes?
- Daniel: Somos completamente polares. Pensamos diferente, avanzamos diferente, resolvemos las cosas diferente. Por eso decimos que somos tres en nuestra relación: Dios, ella y yo. Tenemos un buen manager. Y cuando no nos podemos poner de acuerdo, vamos a él.
- Anyha: Construimos un lenguaje completamente nuevo: de miradas, de respiraciones, de silencios, de ritmos. El versículo de “se harán una sola carne” es real en nosotros. Si a mí me duele la cabeza, a él puede empezarle a doler la cabeza. Él sabe sin que yo le diga que tuve insomnio, que tuve una pesadilla.
La pregunta desubicada: ¿Por qué no tienen hijos?
- ¿Cómo manejan los celos y las tentaciones?
Daniel: Nosotros empezamos nuestras carreras en el mundo del arte. Yo comencé como actor en México y durante años me dediqué al teatro clásico, después entré a la televisión y luego volví al teatro y al cine. Anyha hacía comerciales de televisión para diferentes marcas. Vivimos en una industria donde la promiscuidad es muy recurrente. Fuimos suficientemente sofisticados para protegernos. Y le ponemos el alto muy rápido. Si alguien me manda una fotografía sugerente, le digo: “Al parecer, no te enteraste de que llevo veinticuatro años casado. No te humilles de esa forma.” Cuando la gente ve que tenés convicciones muy claras, se da cuenta y no se arriesga.
Anyha: Si Daniel me dice que algo no le gustó, le pido que me explique para entenderlo. Y me pasa exactamente lo mismo con él. Si hay alguien que se acerca de más, le marcamos límites. Y si no los entiende, le cerramos la puerta con todo y seguro. ¿Para qué queremos dejar entrar a muchas personas a nuestro mundo íntimo?
Daniel: Y al final, si alguien me fuera infiel, quien perdería sería él, no yo. Hay mujeres que me escriben: “Quiero un esposo como vos, Daniel.” Yo les digo: preguntáte quién es mi esposa para que yo sea así.
- ¿Qué pregunta les resulta más tediosa en las entrevistas?
Anyha y Daniel (al unísono): ¿Por qué no tienen hijos?
Daniel: Yo ya la respondo en automático.
Anhya: No es que me moleste en sí misma; es que pienso en las mujeres que lo intentaron mucho tiempo, que perdieron bebés, y esa pregunta les resulta muy dolorosa. Es muy poco elegante hacérsela a alguien que no conocés. Desde antes, en mi otro matrimonio, ya tenía claro que no quería hijos.
Daniel: Ya tengo muchas respuestas sarcásticas preparadas para cuando me preguntan eso.

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