Martín Slipak: "Voy al mismo psicoanalista que mi padre"
Es uno de los nombres más prometedores de la actuación local; este año estrena dos películas y vuelve con Otelo de Shakespeare
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Oriundo de Villa Crespo, hijo de padres psicólogos, se casó sin papeles a los 19 años, fue padre de Nina a los 22 y se divorció hace tres. Precoz en la vida, se psicoanaliza desde muy chico y descubrió su vocación por la actuación con apenas 8 años, cuando ingresó a la escuela de Hugo Midón. Poco después debutó en la televisión de la mano de Mex Urtizberea en Magazine For Fai y comenzó a transitar una prestigiosa trayectoria sobre las tablas.

Actor de cine (protagonizó Sin retorno, Cómo ganar enemigos y Resurrección), teatro (Una vez en la luna; Salinger; El principio de Arquímedes) y TV (Resistiré, Tratame Bien, Historia de un Clan), viene de transitar un año de trabajo intenso en la serie Educando a Nina, por la pantalla de Telefé, y coronó 2016 con el rodaje de dos películas: La novia del desierto, una coproducción argentino-chilena bajo la dirección de Cecilia Atán y Valeria Pivato, y el El cauce, un thriller nocturno de Agustín Falco, por estrenarse este año también.
A punto de comenzar con los ensayos de Otelo, de Shakespeare, que se reestrena el mes próximo en el teatro Regio, en febrero debutará al frente de un laboratorio de actuación en El Elefante Club de Teatro.
-Comenzaste a actuar desde muy pequeño. ¿En qué momento decidiste que querías dedicarte a esa profesión?
-La verdad es que lo decidí el primer día que fui a la escuela de Hugo (Midón). Era muy chico y ya tenía la certeza de querer hacer esto. De adolescente tuve grandes crisis con la actuación, sobre todo después de hacer Resistiré, que tuvo mucha repercusión, me costó bancarme ciertos fracasos, pero después me reconcilié.
-Hacés terapia desde chico. ¿Seguís con psicoanálisis?
-Sí, ahora volví. Hice unos cuantos años, y en el camino descarté muchos analistas. Me interesa mucho el análisis, un espacio muy revelador para mí. En este momento voy a un gran psicoanalista, que me hace muy bien y me ayudó mucho. El psicoanálisis se complementa bastante con el trabajo del actor.
-¿Y cómo elegís a tus analistas? ¿Por recomendaciones?
-Voy al mismo psicoanalista que mi padre? lo cual nada le divertía a mi madre. Pero creo que si un psicoanalista es bueno perfectamente puede hacer ese tipo de trabajo.
-¿El psicoanalista está al tanto de que son padre e hijo?
-Sí, absolutamente, por supuesto. De hecho, se tomó el trabajo de ver si era capaz de atenderme bajo esas circunstancias, lo cual me pareció muy sensato de su parte. Y la verdad es que me hace muy bien. Es una característica particular, pero es factible. Me parece fundamental estar en manos de buenos profesionales, porque lo que se pone en juego es nada más y nada menos que la mente de uno.
-Hacés cine, teatro, televisión. ¿Qué te gusta más?
-La verdad es que le encuentro la posibilidad de juego a todo. Me gusta entrenar la disponibilidad y la diversidad de lenguajes. De todas maneras, protagonizar una película me parece una experiencia inigualable.
-¿Cuál es tu punto de partida para crear un personaje?
-Antes estaba más obsesionado con la composición. Después me alejé un poco de esa forma. Cada proyecto lo encaro de manera totalmente diferente. Creo que todos somos un cúmulo de conductas determinadas, y a través de esas conductas, el personaje aparece solo. Por supuesto, después se puede jugar a agregar algunos condimentos específicos?
-¿Cuánto de trabajo y cuánto de talento hay en la actuación?
-Hay actores que les pueden sacar más el jugo a determinados personajes que otros. Pero hoy considero que el talento más grande está en aquellos actores que se permiten jugar. El actor consagrado no se permite que aparezca mucho material de deshecho en su hacer, enseguida quiere llegar a momentos cumbres de la actuación, y está bueno también reconciliarse con todo aquello que no sirve.
-¿Alguna película para recomendar?
-Hay una que me apasiona y nadie la ve, que se llama Ve y mira, de Elem Klimov que me encanta, es una obra de arte. También una contemporánea que se llama Synechdoque New York, la primera película que dirigió (Charlie) Kaufman. Después, todo lo que hizo Herzog con Kinski para mí es lo más antropológico que dio el cine. Paul Thomas Anderson es un director interesante. The master me parece una gran película. También soy un gran fanático de (Stanley) Kubrick.
-¿Y series?
-Ahora estoy bastante enganchado con unos shows de Louis C.K., un tipo que para mí es un filósofo contemporáneo de la puta madre, y está en Netflix. También protagoniza una serie que se llama Louie. Después, si hablamos de trama, lo que logró Breaking Bad me parece incluso más interesante que El Padrino.
-¿Cómo te llevás con las redes sociales?
-Me divierte mucho escribir ciertas observaciones en Facebook, pero nunca le pude sacar plata ni a Twitter ni a Instagram. No los supe exprimir económicamente, como muchos actores que suben una caja de zapatos o algo así. Tuiteo poco. Como mi forma de pensamiento es un poco circular y rebuscada, no me alcanzan los caracteres.
-¿Qué hacés en tu tiempo libre?
-Estoy mucho con Nina, mi hija de casi siete años. Me gusta pasear con ella, es lo que más me gusta en la vida. Después, si tengo un rato libre y no estoy con mi hija ni tengo alguna cita amorosa, veo mucho cine, todo el tiempo.
-¿Vas al cine?
-No, voy a un video club, charlo de películas un rato, me llevo cosas, me encanta.
-¿Alguna frase de cabecera?
-Quiero morirme tratando de hacer todo lo que pueda hacer. Antes era una persona muy prejuiciosa y ahora rescato un poco de todo. Quiero vivir la mayor cantidad de experiencias posibles y superar mi trauma de miedo a volar. Cada día me cuesta más volar. Tengo miedo de que los aviones se caigan.
-Para terminar: ¿Qué reflexión te merece el amor, la vida en pareja, la convivencia?
-Lo más importante es que cada uno pueda seguir potenciando su búsqueda individual. Eso es lo que falló en mi pareja y veo que falla en muchas otras. Igualmente, estamos en una era más moderna donde las parejas se encapsulan cada vez menos y se permiten crecer más individualmente. Es fundamental alegrarse con el crecimiento del otro, con las oportunidades del otro, con los vínculos del otro. Para conocer el amor tiene que existir la libertad de que cada uno pueda volar solo.
Tiempo de un juguito en casa
Cuenta que hace un par de semanas venía sintiéndose bastante mal hasta que decidió suspender las bebidas alcohólicas, las harinas y demás etcéteras. Entonces, se compró una licuadora. "Ahora estoy experimentando con los jugos, todos los días uno diferente, ya sea pepino, manzana, apio, de todo. Así que en este momento lo que más disfruto es tomar un licuado de verduras y frutas, por la mañana y por la tarde", dice










