
Martina Gusman: "siento que lo tengo todo"
Dice que no sabe si será actriz toda la vida. Pero por las dudas, de la mano de su marido, el director Pablo Trapero, se hace cada vez más conocida en el mundo del cine
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Soy una olfa y me encanta", dice Martina Gusman con los ojos bien abiertos y sin esas ojeras que ya son un sello en las películas de Pablo Trapero, su pareja en la vida real. "Esta soy yo", asegura con su rostro apenas maquillado y una frescura que nada tiene que ver con esos personajes que indagan en las más profundas miserias humanas. "Debo reconocerlo, soy una olfa", insiste entre risas. Martina se refiere a su rol de estudiante. A los 33 años se metió en la carrera de Psicología y ahí se descubrió como una buena alumna. "Después de la experiencia con Leonera, de compartir vivencias con las mujeres en los penales; después de Carancho, de estar metida en las guardias de los hospitales, sentí esta necesidad de explorar desde el mundo real y no sólo desde la ficción", explica acerca de su decisión de volver a la facultad.
–¿Pensás ejercer en algún momento?
–No sé si voy a ejercer. No tengo apuro en recibirme, lo estoy haciendo como puedo, de hecho ahora estoy cursando dos materias, nada más. Tampoco sé si voy a ser actriz toda mi vida. En diez años puedo imaginarme trabajando en una ONG, con grupos con problemáticas específicas. No me veo haciendo terapias individuales. Estoy disfrutando del momento, porque si me pongo a pensar que son 40 materias y que recién metí 12, me mato (se ríe). Hay momentos en los que no dejo de preguntarme quién me mandó a volver a vivir el estrés de los parciales, toda esa locura, pero después voy, me saco una buena nota y me pongo contenta. Definitivamente soy una olfa.
Cuando uno repasa la filmografía de Martina, como actriz y productora (ver aparte), no resulta difícil imaginarla en un futuro frente a una ONG, pues siempre tuvo interés por las más diversas problemáticas sociales. "Es algo que mamé y papé –reflexiona, en referencia a sus padres–. Los dos militaron en los años 70, no desaparecieron porque un astro no quiso que sucediera. Siempre estuvieron comprometidos políticamente." Jorge Gusman, el papá, es director y profesor de teatro desde hace más de 30 años en la Manzana de las Luces; Marisa Urruti, la mamá, es socióloga y vestuarista (trabajó en varias películas de Trapero). "Nací y me crié en un contexto con creencias ideológicas muy fuertes. En casa se escuchaba mucho a Serrat, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, también había algo de Creedence y de los Beatles."
Ya de adolescente, Martina daba muestra de su interés y compromiso social: "Entre los 15 y 17 años trabajé en villas".
–¿Dónde hiciste el secundario?
–En el Mariano Acosta. Ahí estuve involucrada con las protestas estudiantiles. El colegio apadrinaba una escuelita en San Juan, así que viajé varias veces. Siempre estuve involucrada de alguna forma. Después me metí con una agrupación supuestamente apolítica que ayudaba en distintos lugares. Más tarde descubrí que tenía cierto tinte político. Lo mío siempre fue más genuino.
–¿A qué villa ibas y que hacías?
–A la del Bajo Flores, la 1-11-14. Trabajaba en el comedor. Iba dos o tres veces por semana. También hacíamos apoyo escolar.
–Cuando empezaste a construir a Luciana, la asistente social de Elefante blanco (la película estrenada recientemente), este universo no te era tan desconocido.
–Para nada. Si bien no es lo mismo, porque la villa de hoy no es la misma que antes. Filmamos en Ciudad Oculta. Nos metimos con mucho respeto con la idea de entender un mundo que es muy diferente al de uno. Me encanta meterme e indagar. Cada personaje que hice me cambió como persona, me ofreció otras formas de mirar.
El barrio de La Boca la vio nacer, pero vivió desde los 3 años en San Telmo. Hasta que armó la valija y se fue con Pablo Trapero a Colegiales (ver Una historia de amor). "Muchas noches las pasé durmiendo en la sala de teatro de mi papá o en la motorhome de vestuario de mi mamá", recuerda.
Era de esperar que la veta artística siempre estuviera latente en Martina. "Paralelo a la escuela primaria y secundaria cursé, desde los 7 años, en el Instituto Vocacional de Arte Manuel José Labardén, donde tenés de todo, música, teatro, fotografía, expresión corporal, literatura. En los últimos años elegí teatro. Fui hasta los 18 –cuenta–. Después me metí en Artes Combinadas en la UBA que finalmente no terminé. Era muy teórica, yo esperaba otra cosa. Después hice actuación con Carlos Gandolfo."
–Todo indicaba que estabas bien segura, que la actuación era lo tuyo.
–Sí, y no tenía que ver con mis papás. De chica jugaba a ser otra. Tuve una crisis de fe, como Luciana (la protagonista de Elefante blanco). Cuando empecé a recorrer castings descubrí un mundo que no tenía nada que ver con lo que me gustaba de la actuación. Para mí actuar era una cosa más lúdica. Y en este otro mundo aparece la figura del representante y esa permanente sensación de estar rindiendo examen. Hacer casting es horrible y tomarlo (lo hizo como productora) también. La verdad es que todo esto me hizo dudar.
A la vuelta de un viaje por Europa, su mamá la recomendó como meritoria de producción para una productora internacional que estaba realizando comerciales en Buenos Aires. "Probé y me fascinó", confiesa. Y así comenzó su carrera como productora en publicidad y cine. Su alianza con Trapero la consagraría en este rol.
"De alguna manera el que me hizo volver a la actuación fue Pablo –reconoce–, y me animé con una pequeña participación en Nacido y criado (2006). Lo disfruté tanto que después con Pablo pensamos un protagónico juntos y nació Leonera (2008)."
UNA CARA CONOCIDA EN CANNES
El festival de cine de Cannes es uno de los más prestigiosos de la industria. Hay quienes no dudan en asegurar que se trata del más importante. Martina conoce bien el lugar y ha vivido el certamen desde lugares bien distintos. Lo hizo como acompañante de Trapero, como productora, como actriz y como jurado. En mayo de 2010, Gusman posó feliz junto a Robert De Niro y Uma Thurman, los otros jurados del festival. "Fue una experiencia maravillosa, fue un sueño hecho realidad. Imaginate estar con toda esa gente de enorme talento. Charlar con De Niro acerca de cine. Para mí Cannes tiene un encanto propio, además de ser parte de recuerdos personales muy fuertes."
–Sin duda, entre esos recuerdos se encuentra la acreditación de tu hijo Mateo y el llamado por el Martín Fierro.
–Mateo (hijo de Martina y Pablo) fue el acreditado más joven en la historia del festival. Esto nos lo dijo el propio director artístico, Thierry Frémaux. Tenía 45 días. La acreditación la llevábamos colgada en el carrito. En la foto se veía el brazo peludo de Pablo y la carita súper chiquita de Mateo. Y lo del Martín Fierro fue una locura. Estaba viviendo ya una experiencia surrealista como jurado y en plena ceremonia de clausura de Cannes comenzó a vibrar el celular. Sabía que esa noche se entregaban los Martin Fierro, pero nunca había imaginado que iba a ganar (fue galardonada como actriz revelación por Para vestir santos y Lo que el tiempo nos dejó). Fue muy raro, me sentí como si estuviera dentro de una película, una especie de The Truman Show, buscaba la cámara todo el tiempo.
–¿Seguís tocando el piano? (Para la película La vida nueva, Martina interpretó dos piezas, una de Schumann y otra de Bach).
–No, sólo preparé esas partituras para el film de Santiago Palavecino. La verdad es que ya no me acuerdo nada. Tengo una capacidad increíble para limpiar el disco rígido de mi cabeza (se ríe). Me preparé tres meses para poder hacerlo. Ahora, empecé clases de canto porque voy a poner el cuerpo a una cantante de jazz en el unitario de trece capítulos que está armando Gastón Portal, Babilón, y que saldrá por el 9. Así que esta es la excusa perfecta para preparar canciones de Billie Holiday y Ella Fitzgerald.
Martina se siente equilibrada. "Estoy más que feliz. Con Pablo cumplí 11 años, con Mateo disfruto de cada momento –enumera–. Siento que lo tengo todo. Vamos bien."
Una historia de amor
Por recomendación de un amigo en común, Martina llegó a Pablo. "Estaba buscando trabajo y Trapero necesitaba una productora. El ya había hecho Mundo grúa y yo la había visto, pero no registraba su cara. Por aquél entonces no era muy conocido –relata como si se tratara de una telenovela–. Empezamos a trabajar. Siempre tuve en claro que no había que mezclar pareja y laburo. Obviamente sentía que había onda, pero intentaba evitarla. Hacía poco que me había separado de un novio."
"Después llegó el Bafici (festival de cine independiente), él presentaba un mediometraje y me pidió que lo acompañara. Fue la primera vez que nos vimos fuera del ámbito de trabajo. Nos encontramos como cinco horas antes de la proyección. En la sala nos sentamos en la última fila. Por momentos sentía que me miraba. Cuando estaba por terminar la película, me agarró la cara y me dio un piquito. Lo primero que me dijo fue perdón. Me quedé helada. Se encendieron las luces y me pidió que no me fuera. El tenía que hablar con el público. Le dimos mil vueltas al asunto. Decidimos estar juntos y dejamos de laburar un tiempo juntos... 72 horas (risas). A los 15 días ya estábamos conviviendo. Y de esto hace 11 años."
Algo muy personal
- Nació el 28 de octubre de 1978, en La Boca. A los 3 años se mudó a San Telmo.
- Es hija del director de teatro Jorge Gusman y de la socióloga y vestuarista Marisa Urruti, quienes se separaron cuando Martina tenía 12 años.
- Como productora comenzó a trabajar en publicidad y luego en cine. En 2002 se alió con Pablo Trapero y juntos fundaron Matanza Cine.
- Hace 11 años que vive con Trapero, con quien tiene un hijo, Mateo, de 10.
- En cine actuó en Nacido y criado (2006), Leonera (2008) y Carancho (2010).
- En 2010 fue jurado en el Festival de Cannes. Ese mismo año ganó el Martín Fierro como actriz revelación por su trabajo en televisión en Para vestir santos y Lo que el tiempo nos dejó.
- A fines de 2011 debutó en teatro en Mar del Plata con Extraños en un tren, pieza basada en el clásico film de Alfred Hitchcock. En Buenos Aires se presenta de miércoles a domingo, en el Picadilly.
- Acaba de estrenarse en cine Elefante blanco, donde actúa junto a Ricardo Darín y Jérémie Renier. Pronto en televisión la veremos en el unitario Babilón, de Gastón Portal.





