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Colombia

Medellín: los silleteros y la explosión de color en la Feria de las flores

Cristina Mahne
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7 de agosto de 2019  • 15:32

Doce horas, caminando con una mochila de madera en la espalda, cargada de flores y de esperanza. Entre el anochecer y la madrugada, alumbrados por improvisados faroles hechos con velas dentro de latas de galletitas, los agricultores recorrían en la década del ´50 los caminos precolombinos que conectaban sus fincas con el centro de Medellín, llevando su cargamento de perfumada ilusión.

José Ángel Zapata, tercera generación de silleteros.
José Ángel Zapata, tercera generación de silleteros. Fuente: Lugares - Crédito: Estrella Herrera

Hoy, casi 70 años después, los herederos de esa tradición mantienen vivo el espíritu colorido de sus ancestros cada 9 de agosto en la popular Feria de las flores, una de las fiestas culturales más representativas de Colombia.

En este encuentro, del que participarán este año unos 600 agricultores de 17 fincas entre adultos, jóvenes y niños, se rinde una semana de homenaje a las familias que se dedican, generación tras generación, a vender esos cargamentos coloridos. Transportan silletas que cuelgan a exactos 45 grados de inclinación para poder soportar el peso sin lesiones.

Así se arma una silleta, con variedad de ramos.
Así se arma una silleta, con variedad de ramos. Fuente: Lugares - Crédito: Estrella Herrera

La cultura silletera es tan central en esta región de Antioquia que fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Se conmemora con un desfile que clausura la Feria desde 1957, cada 9 de agosto.

Esta tradición proviene del uso de las silletas como medio de transporte de diferentes productos (también se emplean para llevar hierbas aromáticas) que abastecían los mercados urbanos. Se usaban para trasladar parturientas o enfermos.

Mural en homenaje al arte de los silleteros, con su vestimenta típica.
Mural en homenaje al arte de los silleteros, con su vestimenta típica. Fuente: Lugares - Crédito: Estrella Herrera

Y antes todavía, las comunidades indígenas, que tenían para ofrecer oro, sal y alimentos, habían trazado esos caminos para comercializar esos productos que llevaban, descalzos, durante toda la noche en canastas atadas a sus espaldas. El Camino de la cuesta los vio pasar a todos.

Visita a una finca

La ropa con la que se viste la "otra" capital de Colombia, detrás de la oficial Bogotá, lleva siempre un estampado con flores. En la esencia del espíritu paisa (los descendientes de los arrieros, los que pronuncian a fondo las S) están los agricultores que desde hace generaciones se dedican al negocio de cultivar colores y perfumes. En esos 80 kilos que portan inclinados en un cajón de madera (silleta) con correas tipo mochila contra la columna llevan pensamientos, rosas, crisantemos, gladiolos, astromelias, dalias, hortensias.

Finca El Pensamiento, una de las 17 dedicadas al cultivo de flores en las afueras de Medellín.
Finca El Pensamiento, una de las 17 dedicadas al cultivo de flores en las afueras de Medellín. Fuente: Lugares - Crédito: Estrella Herrera

Solo regar las plantas en maceta que tiene alrededor de la casa le lleva dos horas. "En el jardín cultivamos 65 variedades de flores. Mis nietos son la quinta generación de silleteros en la familia", se enorgullece José Ángel Zapata, dueño de la finca El pensamiento, que muestra cómo carga de ramos la silleta de su padre, hecha en madera de roble y con 76 años de historia.

"Primero se pone el follaje (rusco), luego margaritas, manto de la virgen, clavelinas, rosa amarilla, cartuchos (calas), hortensias... Llevamos alpargatas y camisa blancas, pantalón negro, sombrero aguadeño, machete al cinto, paruma o tapapinche (delantal), poncho al hombro y carriel o guarniel, que es un bolso con fuelle que alberga desde una navaja hasta escapulario, estampitas, crucifijo, peine, espejo, yesquero, aguja capotera para coser ropa o calzado, naipes, dados, una piedra contra el mal de ojo, un aguardiente, un mechón de cabello de la amada". La vida en 12 bolsillos.

Esta silleta (mochila de madera) tiene 70 años de historia y pertenecía al padre de José Zapata.
Esta silleta (mochila de madera) tiene 70 años de historia y pertenecía al padre de José Zapata. Fuente: Lugares - Crédito: Estrella Herrera

En esos 80 kilos portan pensamientos, crisantemos, gladiolos, astromelias, dalias y hortensias.
En esos 80 kilos portan pensamientos, crisantemos, gladiolos, astromelias, dalias y hortensias. Fuente: Lugares - Crédito: Estrella Herrera

José dice ser silletero "desde el vientre" de su mamá, y admite que les habla a las flores. "Les digo que tienen que mantenerse bonitas porque las voy a llevar a pasear. Así duran más", dice, aunque también reconoce que una píldora conservante en el agua las ayuda a atravesar 15 días indemnes.

Nos agasaja con pollo sudado (cocido en olla a presión con yuca, papa, arroz y ensalada de manzana, mango, repollo, zanahoria y lechuga) y tras el almuerzo nos sirve agua de panela (azúcar sin refinar) con unas gotitas de aguardiente y otras de limón. Una delicia tibia.

Datos útiles

Recorrido de dos horas por una finca con explicación acerca de cómo se elabora la silleta, desde u$s 4,5 por persona. Si se suma una almuerzo típico y la posibilidad de armar la propia silleta, la excursión dura tres horas y cuesta alrededor de u$s 37. Para reservar hay que contactarse a cosse@silleteros.com

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