
Melina Gesto
De carrera vertiginosa, triunfa en las pasarelas europeas y dice que el éxito en el modelaje es "ciento por ciento personalidad"
1 minuto de lectura'

¿Sos modelo? ¿Querés ser modelo? La suerte de la argentina Melina Gesto estaba echada a los 12 años. En la calle, en la parada del colectivo, en el supermercado, los cazadores de modelos aparecían como por arte de magia con una tarjeta de agencia en la mano. Con su metro ochenta, altura que no todas las modelos alcanzan, una figura espigada y cara afrancesada, de mirada azul intensa y en extremo elegante, reunía todos los requisitos de una modelo de pasarela. Y no se equivocaron. Diez años después, Melina visita Buenos Aires con una carrera brillante en el exterior para participar de la pasarela local. Vive mayormente en París, a pocas cuadras del Museo del Louvre. Tiene en su haber varios desfiles para Chanel y Dior, y fue imagen de campaña de Helmut Lang, con un primerísimo primer plano que destaca el piercing de estilo tribal que lleva desde hace más de cuatro años. ¿Su última campaña internacional? Carolina Herrera New York, realizada por Mario Testino.
Para casi toda modelo, el pasaje a París se hace esperar. A veces no llega. En algunos casos sucede inesperadamente y es muy común que no brillen en su propia tierra hasta que la Ciudad Luz las coloca en el centro de la escena.
¿Cómo es la vida de una modelo antes de ser descubierta por una agencia del exterior? ¿Suele ser poco requerida?
Sí. A mí me pasó un poco eso. Estuve trabajando como cuatro años en la Argentina, bien, nunca me fue mal, pero no era considerada una gran modelo ni hacía trabajos importantes. Hasta que un día, en la agencia Pink, hice un casting para afuera que hacen todos los años.
¿Qué era lo más importante que habías hecho hasta el momento?
Uno de los trabajos había sido para Pablo Ramírez, en la colección cápsula de Muaa que hizo en 2013. Fui imagen de la campaña. Después, en la pasarela siempre me fue bastante bien, siempre hice BAF, muchos desfiles... Me costaba llegar a las campañas gráficas.
Hasta que te llamó la Agencia Viva.
Sí. Una agencia que cubre Londres, Barcelona, con base en París. Cuando vino el dueño de la agencia, Cyril Brule, me vio y me dijo que quería que viajara. Tan simple como eso. Tenía 19, a punto de cumplir 20.
¿Qué te propuso?
Quería probarme. Al mes ya estaba allá. Era enero de 2014. Me fui con mi novio. Sola no porque hubiese sido muy duro. La primera vez fui con él y me quedé tres meses. Por lo general te ofrecen un lugar para quedarte con modelos, pero preferí ir por mi cuenta y alquilamos un departamento.
¿Cuál fue tu primer contrato?
El primer trabajo fue una producción para ID Magazine, con un fotógrafo del momento, Karim Sadli.
Seguramente te vistieron con marcas de lujo.
Sí, Gucci, Chanel, Dior, todo eso. No lo podía creer. Tenía miedo de tocar la ropa, de arruinarla. Pánico. La verdad es que la ropa es increíble, las telas te acarician la piel, los cortes entallan perfecto. Te das cuenta de que la calidad es otra cosa. A la semana hice una pasarela exclusiva para Miu Miu, que fue un buen comienzo, porque no te permiten hacer otro desfile. Después de tres meses volvimos, y ya cada vez que voy, me quedo tres meses y vuelvo por unas semanas.
¿Después venís a descansar?
Un poco sí, pero vengo a trabajar más que nada. Es el momento de aprovechar el envión y hacer cosas acá.
¿Sentís que este es tu momento?
Sí, creo que este es el momento de aprovechar todas las oportunidades porque no vuelven más. Las modelos somos fugaces. Hoy estás, mañana no, hoy sos la mejor, mañana ya nadie se acuerda de quién sos.
¿Eso pasa en todas partes?
En nuestro país la gente suele acordarse un poco más. Afuera no, a menos que estés en un nivel muy arriba, como Kate Moss, de que nadie se va a olvidar en la historia. Las modelos del momento duran un par de temporadas y después ya no están. Pasan al olvido. Y es muy difícil afuera tener una carrera muy larga. En la Argentina hay modelos grandes que les va bien, que trabajan un montón. Afuera no pasa. Hay chicas nuevas todos los días. Tienen desde 14, 15 años hasta 20 y largos. No llegan a 30, a menos que sean top models.
¿Qué tipo de modelos está en boga?
Hay de todo. Tenés desde la belleza más clásica hasta la chica más exótica. Pero hoy se valora la personalidad, la fuerza, que su imagen comunique algo. Hoy es ciento por ciento personalidad. Ya pasaron por todos los estereotipos que existen.
¿Sentís mucha exigencia en cuanto a la delgadez en París?
Hoy está un poco más light el tema del peso en el exterior. Por lo menos yo no soy una modelo de talla normal, sino grande. La verdad es que me va bien, la gente lo acepta, no tuve problemas nunca. Dicen que todas las modelos son anoréxicas y no es así. Yo tengo cuerpo, caderas, y me siento cómoda. Y por suerte, el medio lo acepta. En Nueva York el tema es un poco más difícil, la talla es un poco más chica, buscan modelos mucho más flacas.
Es extraño... La mala fama la tiene París.
Mi experiencia en Europa fue mejor que en Nueva York. Si bien no me dijeron nada, los talles que llevan a los desfiles son más chicos que los que usan en Europa.
Hiciste un montón de desfiles en estos dos últimos años. Desfilaste para Chanel, Dior... ¿Cómo fue trabajar con Karl Lagerfeld?
Sí, desfilé unas cinco veces para Chanel, un par para Dior, para Stella McCartney, Fendi, Marc Jacobs. Son tantas marcas que ya ni me acuerdo. Karl es un amor, es divino. Me sorprendió que fuera tan simple a pesar de su imagen estrafalaria y elegante. Le gusta cómo llamar la atención, pero en el trato es simple, saluda, habla con todos, como de par a par, sin aires de superioridad, aún siendo una de las grandes personalidades de la historia de la moda. Siempre me dice que ama la Argentina. Vino varias veces, incluso al Sur. Le gusta el país, la cultura, nuestras modelos. Siempre que me ve, me dice lo mismo.
¿Conocías diseñadores?
No. Nada. Hoy sigo sin conocer a varios. No soy muy fashionista. Sí obviamente a Lagerfeld, pero otros no tanto, porque tampoco me importa mucho. Me gusta la ropa, pero no voy detrás de marcas y nombres.
A Stella McCartney sí la conocías.
Sí. También valoro mucho su trato. Es muy maternal y alentadora. Cuando desfilé para ella en la Opera Garnier de París, me acuerdo que antes de salir nos dijo que si estábamos ahí éramos las mejores, que saliéramos a comernos la pasarela. Que demostráramos seguridad, que éramos hermosas y que nos merecíamos estar ahí.
¿Ustedes saben quién está en primera fila? Suelen asistir estrellas de cine, músicos...
No miro antes de salir, tampoco cuando camino. Miro un punto fijo al final y no sé quién está. Me entero siempre después, cuando ya pasó. Intento no preocuparme por eso, porque puede ser mucha presión.
Capaz estaba Paul McCartney.
Sí. Y es uno de mis ídolos. Igual no me pone tan nerviosa.
¿El mejor momento para recordar de alguna pasarela? ¿Y algún traspié?
Traspié por suerte nunca tuve. Nunca me caí, nunca me tropecé. Gracias a Dios. Cosas divertidas, siempre. Me divierten muchísimo los desfiles de Chanel, porque son muy originales, tienen una puesta en escena diferente, tengo que entrar en un personaje. En el último, en el couture, simularon un casino, entonces era la mujer que entraba en un casino y no la percha que camina. Y me gusta poner esa actitud diferente. Me pusieron una peluca. Hay que meterse en un personaje, mirar, seducir… No es caminar recto y chau.
¿Cómo fue la experiencia de posar para Testino?
Es increíble. Lo amo. Ya lo había conocido en el primero o segundo viaje a Europa, en un casting de Londres. Yo estaba con mucho miedo porque es un grande, una persona muy talentosa, yo nueva, jovencita, en un país extraño. Es una persona que si le gustás y le caés bien, te puede llevar a lo más alto. Era un casting para que él conociera modelos nuevas. Hablamos un montón. Me dijo que iba a tener una gran carrera, que confiaba en eso y que quería trabajar conmigo. Me dijo: "Sos hermosa y te veo linda de adentro, de afuera. Si vos lo querés y lo buscás, tenés todo para ganar". Salí emocionada, no lloré porque tenía que ir a otro casting.
¿Te sentís cómoda en París?
Los parisienses son un poco complicados. Ahora supongo que me acostumbré a sus formas. Y aprendí un poco de francés. Al principio la pasé mal. La gente no me contestaba. Pedía ayuda en el subte, en el supermercado, y la gente no me respondía. Se daban la vuelta y se iban. En medio de la desesperación de estar perdida fue feo.
¿La parte menos agradable de la vida de una modelo es adaptarse sola a otra ciudad?
Sí, es difícil. Cuando viajo sin mi novio siempre estoy sola allá. No comparto departamentos con modelos. Me gusta la soledad. Prefiero llegar a casa y relajarme. Estar en la mía y no con cinco modelos a los gritos.
1993
Melina Gesto nace en Recoleta. A los 16 años comienza su carrera en Pink Models
2014
Viaja a París y es contratada en exclusiva por Miu Miu para la pasarela. Comienzan sus desfiles para marcas de lujo
2015
Es imagen de campaña gráfica de Carolina Herrera NY, con fotos de Testino
El futuro
"Creo que este es el momento de aprovechar todas las oportunidades porque no vuelven más –afirma con sabiduría Melina Gesto–. Las modelos somos fugaces"






