Casi sin publicidad, los palitos Melona provenientes de Corea del Sur, atravesaron las colectividades asiáticas y llegaron al público argentino. Así pasaron de ser un secreto del Barrio Chino a venderse en quioscos, supermercados y casas de comida de toda la Capital, el Gran Buenos Aires y ciudades del interior. Pero ¿Por qué un palito helado de fruta creado en Asia conquistó el paladar local?