Memoria ancestral

En el museo Mitre, una muestra homenaje a la etnóloga Anne Chapman y su trabajo con la cultura Ona
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16 de octubre de 2011  

Hacia mediados del siglo XX poco o casi nada se sabía acerca de una tribu que habitó en nuestro país durante varios milenios. Junto con otros grupos étnicos, los onas o selknam vivían en el extremo sur del continente sudamericano y fueron el objeto de estudio de la gran antropóloga Anne Chapman.

El nombre de ona proviene de ona-in y fue la forma en que a ellos se referían sus vecinos, los yaganes. También habitaban la Tierra del Fuego (como la bautizaron los navegantes que veían grandes fogatas desde la costa) los alakaluf y los haush. Pero la parte oriental y quizá la más fértil de la isla era habitada por los selknam en un casi perfecto estado de equilibrio con una naturaleza áspera.

Dada la gran distancia y salvo a través de los viajes de Darwin y de otros viajeros, los argentinos en general han vivido ajenos a esta cultura que se desarrollaba alejada de todos nuestros parámetros, con sus valores propios, sus cultos, sus enseñanzas y su propia sustentabilidad.

Sin embargo, gracias al trabajo de viajeros y exploradores del siglo XIX (algunos enviados por los gobiernos para reconocimiento del territorio fueguino) tenemos datos de esta cultura cuya última representante fue Lola Kiepja, quien falleció en 1966. La muestra, que ahora le toca exhibir al Museo Mitre –antes estuvo en el Museo de Tigre y el Centro Cultural Borges–, se originó con la visita de la Dra. Anne Chapman por iniciativa del presidente de la Asociación Amigos del Museo Mitre, embajador Juan Eduardo Fleming, en 2010. Anne quedó encantada con el lugar y se interesó seriamente por la bibliografía que encontró en la biblioteca americana del general Bartolomé Mitre. Entre esas obras se encuentra el llamado Catálogo Razonado de Lenguas Americana, en el que figuran lenguas de Tierra del Fuego e incluso de Alaska (algunas ya muertas) estudiadas por Mitre, cuya obsesión por el origen de la americanidad lo llevó al análisis de diversas culturas aborígenes (cuyo origen asiático es el más probable.)

La muestra, curada por la Dra. Chapman, contiene fotografías de los últimos onas (Lola Kiepja y Angela Loij), mujeres, hombres y niños con sus hábitos, sus ritos de iniciación masculina y sus tareas artesanales. Muchas de estas imágenes fueron tomadas por Anne Chapman; otras, por el padre Martín Gusinde (perteneciente a la orden del Verbo Divino) durante el año 1923, y otras, por Fernand Lahille, Agostini, Carlos Gallardo y Julius Popper.

Ramón Lista, en su Viaje al país de los onas (1887) –una de las obras del mencionado Catálogo–, se refiere al origen patagónico de esta tribu descendiente de los tehuelches. La expedición de Lista tenía sus intérpretes, y una vez vencido el miedo y la timidez de los indígenas, lograba dialogar con ellos. Describe el sector oriental de la isla, del cual le llama la atención la riqueza de flora y fauna. Lista considera a esta región más fértil y de mayor porvenir pastoril que otras, según expresa en carta dirigida a Mitre (1° de enero de 1887). De los onas dice que son una tribu varonil. Observa los adornos de las mujeres engalanadas con brazaletes, que se untan los cabellos, cortan sus uñas, se restriegan los dientes, se pintan la cara y los brazos, el vientre y la cabeza. El color blanco simboliza la paz; el rojo, la alegría, y el negro, el duelo. Engrasaban su cuerpo y así entraban al mar helado. Se alimentaban de guanacos y frutos, y alcanzaron a vivir en un total equilibrio con la naturaleza.

Los onas reconocen cierto espíritu religioso y rinden culto a la naturaleza. Los muertos van al país de arriba, en donde están sus abuelos, y las constelaciones representan sus armas y guerreros. Su elevada estatura –según el explorador Julius Popper– recuerda la de los tehuelches.

Popper observaba que los selknam serían un exponente del hombre en la Edad de Piedra. Se refiere a esta raza como excepcional y agrega: "Se hallan dotados de elevados y nobles sentimientos humanitarios, tienen raciocinio sensato, son magnánimos hasta el punto de saber perdonar a sus enemigos (…)". También señala: "Llevan el desdén de la venganza hasta compensar el mal con el bien –e incluso–, convertirse en protectores de la raza que los persigue, conduciendo a náufragos varados en las playas hacia los puntos donde puedan encontrar auxilio (...). Son hombres afectuosos que tienen un acentuado cariño hacia sus hijos como los hijos a sus padres; llevan luto por los difuntos, pintándose el rostro de negro".

Llama mucho la atención el culto de iniciación masculina llamado el Hain, en el cual los hombres se pintaban el cuerpo entero e inculcaban a los jóvenes los valores con que se organizaba esa sociedad, tema muy estudiado por la Dra. Estela Mansur (del Centro Austral de Investigaciones Científicas. Cadic-Conicet), cuyo artículo se encuentra en el catálogo de la muestra junto a los de otros especialistas.

Si bien el objetivo de las misiones de los salesianos, tanto como la misión protestante del reverendo Lucas Bridges, tuvieron un espíritu civilizador, el contacto con el blanco lamentablemente fue fatal debido a las enfermedades adquiridas, como la gripe o el sarampión, transmitidas por contagio.

Para los onas, el concepto de territorio era ilimitado y creían en la propiedad común. Los conflictos comienzan con el avance de las estancias, cuando los indígenas inician la caza de ovejas que eran blancos más fáciles de atrapar que los guanacos. Es así como empiezan los tiros y flechazos. Ni el blanco conocía al indígena ni el indígena al blanco, y no se ama lo que no se conoce.

Gracias al trabajo excepcional de la Dra. Anne Chapman, lamentablemente fallecida en junio de 2010, y a la empresa Total, que facilitó tanto las fotografías como el catálogo, el Museo Mitre puede hoy acercar al gran público esta interesante y original exposición.

DOS COLEGAS

Para la inauguración de la exhibición en el Museo Mitre, llegó especialmente desde Tierra del Fuego la doctora María Estela Mansur, arqueóloga senior del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), de Ushuaia, con quien Chapman compartía un proyecto de investigación. El 25 de julio, al cumplirse un año del fallecimiento de Chapman, disertó sobre la ceremonia del Hain y los hallazgos que realizó en 2001, cuando descubrió un sitio arqueológico en el valle del Ewan. Allí se habría celebrado una ceremonia en 1905. Mansur y Chapman visitaron los restos de la choza del Hain. Su último trabajo tenía que ver con la búsqueda de información etnográfica complementaria a la arqueológica aportada por Mansur.

*La autora es directora del Museo Mitre

Para agendar. Los selknam (onas) de Tierra del Fuego. En el Museo Mitre, San Martín 336. Hasta fines de noviembre, de lunes a viernes, de 13 a 17.30.

María Gowland

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