
MENSAJE ENCONTRADO EN LAS VIOLETAS
La vida afectiva de muchísimos porteños pasó por bares como éste, hoy amenazados por el cierre. Ahí conocieron a sus parejas, les escribieron versos y se enamoraron perdidamente
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Cuando cerró la confitería Las Violetas, y muchos corrimos a ver qué iba a pasar, me llamaron la atención algunas parejas algo apartadas del revuelo que se armó. Eran de diferentes edades, y estaban humildemente vestidas. Casi todas tomadas de la mano. Me acerqué a una con una excusa.
-Nosotros empezamos nuestra relación aquí -me dijo un señor de anteojos y algunas canas-. Y todos los años, el día de nuestro aniversario, volvemos para celebrarlo.
-Nos hacemos regalitos, de acuerdo con nuestras posibilidades -agregó sonriendo ella, que era apenas más joven que él-. Este año son modestos, pero lo importante es que nos queremos.
Me despedí trastabillando. Un breve diálogo con las otras parejas me permitió saber que estaban por el mismo motivo. ¡Habían hecho su primera cita ahí! Sobre esas mesitas llenas de viejas teteras, entre esas cálidas paredes que servían de testigo, habían extendido manos inseguras y se habían animado a declararse. Las Violetas jugaba un papel importantísimo en sus vidas. Sus dueños la habían cerrado, insensibles al daño que causaban.
Cuando me di vuelta, las parejas habían desaparecido. ¿Adónde iban a ir ahora a hacer votos para que su amor continuara? ¿Qué iba a pasar con las que iban a venir mañana? Fui rápido a ver a Nacho, el psicólogo social. Ahora vendía flores en una esquina.
-Gran parte de nuestra vida afectiva pasó entre el Tortoni, Los Inmortales, El Molino y lugares como esos que identificamos en cada barrio -me dijo mientras ofrecía ramitos a los automovilistas-. Ahí conocimos a nuestras novias, les escribimos versos, intentamos rehacer nuestra vida afectiva todo el tiempo. Si los cierran, es como si nos sacaran un pedazo de nosotros.
Subimos a mi auto y fuimos volando a un canal de aire a pedir que subrayaran la importancia del tema.
-Tráigame a esa pareja -nos dijo el ejecutivo que nos atendió, visiblemente conmovido-, ya sé en qué programa meterlos. ¡No, tráigame a varias! ¡Y si en una hay una enana, o un enfermo del corazón que se puede morir, mejor! ¡Subimos el rating! Rating es conmoción, rating es solidaridad...
Corrimos a la famosa Fundación de Defensa de la Especie Humana. Nos atendió el propio director internacional.
-Se me acaba de ocurrir una idea -nos dijo-. Armar un plan barato para estos enamorados. Una copita aquí, dos horas de tango en San Telmo, visita a la Costanera... y una foto. ¡Todo sólo por diez pesos! -Y agregó, tomando el teléfono-. Ya tengo la persona a la que le puede interesar. Ustedes, si quieren, pueden distribuir volantes entre las parejas que quedaron afuera de Las Violetas. ¿Qué pasa, les sobra plata que rechazan una changa? ¡Hasta podemos organizar chárters!
En un parque, mientras nos refrescábamos la cabeza, nos encontramos con Chela, una arquitecta que para vivir vendía parcelas en un cementerio de paz. Propuso ir a ver a un diputado amigo. Se trataba de proteger más edificios históricos.
-No es fácil -nos dijo el legislador-. Los dueños de los edificios antiguos tienen su lobby en el Congreso. Exigen libertad para manejar sus propiedades. Aducen que vienen capitales al país porque les damos libertad de acción.
-¡Nos vamos a quedar sin memoria! -gritó Chela-. ¡Un día vas a venir aquí y vas a descubrir que el edificio es un anexo del shopping Spineto!
A la salida nos encontramos con Julia, médica de un hospital que mejoraba sus ingresos tomando la presión. Mientras se arremangaba y hacía cola para que lo atendiera, Nacho subrayó la importancia de estos encuentros para estas parejas.
-Uno puede ser una persona que tiene tres hijos de otro matrimonio y trabaja por horas, y su compañera quién sabe mantiene a la madre y vive de una indemnización que se está acabando -dijo-. ¡Y su relación los mantiene esperanzados! ¡Gracias al aliento que se transmiten, se levantan a la mañana, y salen a buscar trabajo, o a cuidar a los amigos, o a hacer lo que tienen que hacer! ¡No hay nada tan frágil como el amor!
Julia fantaseó que podíamos bautizar una plaza para que las parejas pudieran ir ahí a encontrarse. Rechazamos la propuesta.
-¿Una plaza para enamorados? Sería visto como indecente. La policía patrullaría día y noche. Pedirían documentos y se llevarían a los que se toman las manos mirándose a los ojos.
Al poco tiempo Las Violetas consiguió ser declarada Monumento Nacional. Mientras veían cómo reabrirla, sus empleados nos dejaron pasar. La centenaria confitería era hermosa por su simplicidad y su historia. Caminando entre sus mesas vacías, Chela refutó a Nacho.
-No creo que nuestros sentimientos sean tan frágiles -le dijo. Era evidente que su trabajo en el cementerio la había acercado a las últimas preguntas. Y agregó: -Acordate del último verso del Cantar de los Cantares: "El amor es tan fuerte como la muerte".
Yo me pregunté si el amor podría resistir con la misma fuerza el embate de los moralistas, los empresarios que piden más libertad y los que organizan negocios baratos.






