
Mickey Mouse creó un imperio global, pero el amor lo encontró en la Argentina

Pocos lo saben, pero Mickey Mouse encontró definitivamente el amor en la Argentina. Y fue gracias al tango, del que fue una breve pero rutilante estrella, incluso antes de que Gardel triunfara en Hollywood. Pero empecemos esta romántica historia desde el principio...
Quizá por su innata fascinación por la fantasía, a Walt Disney le gustaba dejar algunos aspectos de su biografía –y de la de sus personajes– sin muchas precisiones, permitiendo que las leyendas cobraran vida y llenaran los vacíos. Por eso no hay mucho más que teorías sobre cómo nació –hace hoy 90 años– su creación más emblemática, la que lo superaría en fama y construiría, con las décadas, un imperio global: el ratón Mickey.
Lo cierto es que en 1928, aún sin su nombre definitivo y con una fisonomía ligeramente diferente de la que se convertiría más tarde en ícono de la cultura popular, Mickey debutó en el cine con un cortometraje que tuvo un éxito inmediato, Steamboat Willie. Inspirado en un film de Buster Keaton [El héroe del río], en él el aventurero ratón se hace cargo de un barco a vapor y tiene sus primeros pleitos con su rival de siempre, Pete Pata Palo. Allí se la puede ver también a Minnie, aunque solo como una pasajera que llega tarde al muelle y Mickey debe subir a bordo con un guinche. Ese mismo año también se estrena Plane Crazy, otro corto donde se la ve a Minnie en problemas. Esta vez Mickey construye un avión al que le cuesta dominar y pone en peligro a su amiga. Por entonces son solo eso, amigos, y aunque Mickey intenta seducirla, ella lo rechaza una y otra vez, incluso con un bofetón cuando él fuerza un beso no correspondido. Sería solo en el tercer corto en el que el poder seductor de Mickey triunfaría y la pareja se haría inseparable para siempre. Y ahí es donde entra la Argentina y el tango.
Disney todavía no conocía a Molina Campos, al que visitaría en nuestro país en 1941, y faltaban años también para que se inspirara en los bosques de la Patagonia para crear a Bambi, si es que eso no se trata de otra leyenda. Pero en 1928 aún era popular una película del año anterior con el célebre actor Douglas Faribanks, The Gaucho. Un poco satirizando ese film y otro poco evocando el clásico de 1921 Los cuatro jinetes del Apocalípsis, donde Rodolfo Valentino rompe corazones bailando tango en nuestras pampas, el siguiente corto se denominó Gallopin' Gaucho. En él Mickey monta en ñandú y baila un apasionado tango con Minnie en un tugurio llamado Cantina Argentina (en el corto se leé, en realidad, Cantino Argentino). El romántico momento es interrumpido por Pete Pata Palo, que rapta a la –ahora sí– novia de Mickey, quien logrará rescatarla tras una persecución en ñandú y un duelo de espadachines.
Hace nueva décadas, estos tres primeros cortos cimentaron la popularidad de Mickey y comenzaron a levantar un imperio. Tan grande como el amor de Mickey y Minnie, un romance al que tiempo no quebró y que nació al ritmo del 2x4.







