
Miedo a la comida, una fobia moderna
Proyector, sonido estéreo y cámara acoplable con zoom óptico son algunos de los Moto Mods
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Miedo a la comida... Presten atención a esta frase porque pronto van a empezar a escuchar con mayor frecuencia la advertencia apocalíptica de que lo que comemos "nos está matando". El zumbido de esta nueva fobia urbana suena paradojal, porque mientras que buena parte del mundo no tiene qué comer, otra minoritaria empieza a considerar a los alimentos como enemigos temibles que enferman a las personas.
La relación entre la industria alimentaria y la sociedad occidental entró en un momento crítico, sin retorno, y de conflicto impredecible. El escenario, sin exagerar, resulta similar a lo que ocurrió con el cigarrillo a principios de los sesenta cuando aparecieron los primeros indicios acerca de que "tal vez" solo "tal vez" fumar podría provocar cáncer. Aquella batalla duró más de cuarenta años durante los que la industria tabacalera peleó -con un arsenal de malas artes- por demostrar que el cigarrillo no era nocivo para la salud. Pero la situación no dio para más: la comprobación científica y las millones de muertes provocaron un efecto imposible de contener. Entonces, la industria tuvo que replegarse entre juicios millonarios, restricciones de todo tipo y la disminución de su clientela que, sin embargo, aún sigue siendo numerosa. A esta altura resulta un milagro que la producción de tabaco no haya sido prohibida, pero ese es otro tema. Coincidamos en que comer no es lo mismo que fumar... todavía no se puede dejar...
Mike vive en Agoura Hills, un suburbio de aspirantes a millonarios de Los Angeles, California. Hace unos días me contaba mientras se preparaba una ensalada con una palta (el alimento emblema del momento) que entre sus amigos las carnes desaparecieron. Todos se volvieron vegetarianos a la fuerza, me cuenta, porque la información que asocia a la comida industrial con la "epidemia" de cáncer entre personas jóvenes está modificando los hábitos de consumo. "Dejé de comer carne porque después me sentía mal todo el día; a veces compro un wrap de pollo y verdura, pero no lo digiero: no sé con qué mierda los hacen", dice Mike, y repite el mantra, "lo que comemos nos está matando". Si los habitantes de los Estados Unidos fueron alguna vez los reyes de la comida chatarra, hoy lo orgánico, con supermercados del tipo Whole Foods Market, empezaron a ganarle la calle a las cadenas como McDonald's en las grandes ciudades como Los Angeles y Nueva York. La famosa "comida rápida" empezó a relegarse a zonas de menor poder adquisitivo.
A más de 9000 kilómetros de Agoura Hills, en la ciudad de Rosario, Javier coloca una gran tira de asado sobre la parrilla. Hay también algo de vacío y unos chorizos. Y un vino abierto, cabe añadir. En esta parte del planeta, el miedo a la comida aún no se tradujo en un estado de pánico, pero el cambio de hábitos podría comenzar en cualquier momento. Javier, un carnívoro consuetudinario, siente preocupación por la "carne irradiada", que acaba de autorizarse en la Argentina, y que permite conservar el producto sin congelar durante meses. "Si tengo que volverme vegetariano, me mato...", dice tajante.
Mike y Javier, en fin, distintas maneras ¿exageradas? de abordar nuestros miedos modernos.






