
Milo Lockett, el arte de ayudar
Además de vivir en estado de creación permanente, el chaqueño pone su talento e ingenio al servicio de la construcción de una Casa Garrahan en su provincia. Veinticuatro horas con el artista, en plena labor
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RESISTENCIA.- Un simple ejercicio de memoria sobre el artista argentino del que más se ha escuchado hablar en los últimos tres años da como resultado Milo Lockett. Sea por exposiciones individuales, o por participaciones colectivas, intervenciones en espacios públicos, muestras en instituciones y escuelas o donaciones de obras, este chaqueño de nacimiento, de corazón y por opción de residencia desarrolla la actividad solidaria con la misma pasión e igual afán con los que trabaja sus obras.
Tanto es así que no sólo es el padrino de la nueva Casa Garrahan que se levanta en Resistencia, sino que sale a recolectar tapitas, les pide él mismo colaboración a los empresarios y dona sus obras para que este proyecto se haga realidad. "¿Quién no tiene la fantasía de construir una escuela o un hospital que va a ser útil para la vida de muchos chicos?", dice, como si comprometerse con la sociedad en un proyecto de tal magnitud fuera lo más natural del mundo.
Con la campaña Potencialistas de American Express como marco, Lockett está en plena labor en su taller del centro de la capital chaqueña. Pincel en mano, trabaja en cinco cuadros simultáneamente, da directivas a su ayudante y resuelve telefónicamente el encuentro entre Girasoles, la escuela de chicos con problemática Down, y una comunidad aborigen del Impenetrable.
En otro sillón, el arquitecto y director de la fundación Ciudad Limpia, Carlos Alabe, le muestra detalles de la maqueta de la futura casa de recuperación de niños.
Milo es así: hace de todo y está en todos lados... y es real. Fuma dos paquetes por día, saluda a todos y todos lo saludan por la calle, y hasta resuelve la compra del asado con el que invita a LNR a cenar junto a su familia y amigos. A la medianoche sigue dibujando, mientras entretiene a sus invitados con anécdotas sobre la construcción de la casa chaqueña.
Desde grandes empresarios hasta piqueteros de paso colaboran con esta labor. "Eso es lo que lo hace especial; es de esos tipos de los que podés hablar bien antes de que se muera. Milo es bueno antes de morir, y es así de generoso", elogia Alabe.
Para dar vida a la Casa Garrahan trabajan desde la fundación Ciudad Limpia junto con un equipo a cargo del doctor Fernando Matera -presidente de la Fundación Garrahan-, quien viaja constantemente a Chaco para monitorear la obra.
Con la misma ansiedad imparable con la que crea sus cuadros, les pone la firma y los presenta en el circuito del arte, actúa solidariamente como una práctica diaria. Para Milo, el compromiso social empieza con la primera relación que uno tiene con el mundo. "Mis padres criaban chicos de la calle con nosotros, y por circunstancias de la vida mi papá se hizo cargo de los sobrinos. Agrandó la pieza, dormíamos todos juntos y teníamos las mismas zapatillas. Eran muy equitativos. Yo toda mi vida fui solidario; es una práctica continua."
Aunque Chaco es bastante solidario, no logra dejar de ser la provincia más pobre, y el artista se lamenta: "Parece que siempre competimos por eso, y un poco me cansa el discurso. A mí me gustaría poder colaborar desde otro lugar y no tener que pasarme la vida haciendo de Papá Noel". Se imagina una movida en donde la cultura esté más presente en las costumbres, en la educación, en el ejemplo, en la práctica cotidiana. Al mismo tiempo, lo enoja el discurso de remiendo instalado por los políticos: "Lo único que generan es más pobreza para ganar poder", dice.
Cuando Carlos Alabe lo llamó y le dijo: "Milo, ahora hay que hacer la Casa Garrahan", sintió que eran dos locos, por lo costoso y delirante. Sin embargo, la gente los apoyó, y cuando el doctor Matera lo nombró padrino fue para él una gran emoción.
El primer paso fue conseguir el terreno, que está en una ubicación estratégica (muy cerca de la terminal de ómnibus, del aeropuerto y del centro) y cuenta con agua, luz y gas. La edificio contará con treinta habitaciones para pacientes ambulatorios sin recursos, y cada uno de los tres pisos estará dividido según la patología.
Anualmente, 6000 chicos del país viajan hasta la sede de Buenos Aires. Dos mil lo hacen desde Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. Cada provincia, además, tiene sus propias afecciones: de Misiones van unos 700 niños con problemas por los agrotóxicos y de Chaco viajan con complicaciones renales por la mala calidad del agua.
"Tengo una sola hija y estoy casado con una persona que es muy buena y que además es médica. Ella me hizo ver la importancia del tema de la salud -explica Milo-. Me desespera ver a mamás con un hijo con leucemia y que lo tiene que dejar morir porque no hay recursos para asistirlo o llevarlo a Buenos Aires. Acá, el tema de la salud es muy precario. Entonces, que esta casa se convierta en una receptora de esos chicos que vienen del interior de la provincia, de Formosa, de Misiones o Corrientes, va a ser algo histórico en la zona. Me hace sentir bien, porque se puede colaborar con muy poco: levantando una columna o poniendo la cara para pedir donaciones", ejemplifica Lockett.
Las tapitas
La apuesta de los tutores es que esta movida se transforme en una actividad de toda la sociedad. Su mayor anhelo es contagiarle a la gente el espíritu de colaboración y enseñarle que se pueden hacer muchas cosas. "Llegan tapitas que nos recolectan desde todos lados", comenta Alabe, mientras acomoda unas bolsas -de las miles que llegan, repletas de plásticos coloridos- en el gigantesco galpón.
Desde allí, una empresa de camiones las transporta hasta Villa Soldati, en Buenos Aires, donde está la planta recicladora que las pesa. Lo que se recauda va para la Fundación Garrahan, que a su vez lo deposita para la sede Resistencia.
El mundo Garrahan es un anhelo de los organizadores, es decir, hacer esto en cada región y, además, que haya un hospital oncológico de pediatría en Corrientes, uno de infecciones en Misiones, el de quemados en Formosa, pero que se articulen, que dependan y sean monitoreados desde el Garrahan. La gente de Tucumán ya fue a ver el modelo de Resistencia para replicarlo en el NOA.
Nunca un "no"
¿Cómo hace Milo para estar en todos lados al mismo tiempo? La respuesta es que nunca dice que no, y participa con obras nuevas en todas las muestras a las que lo invitan, sean lugares importantes o con artistas menos conocidos.
"A mí me suma. Mas allá de ser o no un buen artista, yo soy un buen compañero de trabajo; no lo puedo separar. La gente piensa que las cosas van saliendo gratis, pero un artista tiene que trabajar mucho. No es sólo la inspiración: te comés muchos sapos, hacés mucha obra que no te gusta o hay momentos que son más comerciales que pictóricos. No reniego de eso, sino que lo tomo como un escalón más", diferencia.
Sólo el último mes realizó exposiciones en Salta, en Tucumán y en Córdoba, además de múltiples participaciones en suelo porteño. "No hago muestras de relleno; cuando voy me gusta mostrar lo que estoy haciendo, y eso lo puedo hacer porque produzco y me exijo mucho", se enorgullece.
Milo se ve fuera del mundo del arte en diez años. "Me imagino retirado, y me encantaría hacer una última muestra en el Malba. O quizá siga pintando el resto de mi vida, más tranquilo, con más espacio. Mi fantasía es retirarme a los 50 años y dedicarme al trabajo social, que me gusta mucho y me hace bien."
La Casa Garrahan avanza hacia la conclusión de la primera etapa de la obra, que esperan terminar en dos años; sin embargo, todo dependerá de la ayuda que sumen día a día. Y para ello está la creatividad y el corazón de Milo Lockett, siempre listo para dar una mano.
Más datos Para colaborar, donar, averiguar o ir a poner ladrillos: www.ciudadlimpia.org.ar
proyectociudadlimpia@yahoo.com.ar
(03722)15643404
LOS POTENCIALISTAS
Hay un nuevo estilo de vida que se impone en el mundo y se adopta en la Argentina. Se trata del fenómeno de los potencialistas, como se conoce a quienes deciden liberar su potencial y explorar nuevos talentos y habilidades con el objetivo de enriquecer su vida. El 15% de los argentinos ya es potencialista y el 34% aspira a serlo. Por lo menos, así lo señala un estudio que realizó American Express en el marco de una campaña para reconocer el valor de esta clase de personas.
El nuevo paradigma surge en respuesta a una época en la que no hay certezas ni garantías absolutas. "Los potencialistas asumen las riendas de su propia vida y muestran una personalidad independiente. Buscan, además del crecimiento económico, un desarrollo personal, que los gratifique y les permita equilibrar los distintos aspectos que conforman su vida: el trabajo, la familia, el deportes, los amigos, una disciplina artística o una causa que los motive", explica Nora Vignolo, VP de Marketing de American Express.
El estudio local convalida una investigación mundial y arroja nuevas conclusiones que permiten delinear el perfil argentino de estas "personas creativas, con capacidad de vivir muchas vidas en una, de recuperar el valor de lo auténtico, de extraer el máximo de cada situación."
Además de Milo Lockett, los potencialistas elegidos para la campaña de esta firma fueron Mariana Cortés (diseñadora, a cargo del proyecto de trabajo para mujeres desocupadas), Martín Roig (ambientador), Mónica Quesada (científica, creadora de una casa de tránsito para bebes en adopción) y Sebastian Ferrarasi (ejecutivo y deportista).





