Modelo para armar: lo que dejó la primera Expo Cannabis argentina

La Expo Cannabis argentina en la Rural fue un éxito. El viernes 4, el primer día del evento, convocó más de 30.000. La organización esperaba 25.000 para las tres jornadas
La Expo Cannabis argentina en la Rural fue un éxito. El viernes 4, el primer día del evento, convocó más de 30.000. La organización esperaba 25.000 para las tres jornadas Fuente: RollingStone - Crédito: Gustavo Correa
José Totah
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7 de octubre de 2019  • 17:26

Todas las caricaturas que uno podía haber fantaseado sobre una exposición de cultura cannábica están equivocadas. En la Rural, no hubo rastas invocando a Bob Marley ni banderas trilladas de Jamaica; y si alguien llegaba a decir que estaba "re loocooo", quizás lo habrían mirado de costado y le habrían pedido que madurara de una vez. La primera Expo Cannabis argentina, que desbordó el predio de Palermo durante el fin de semana, convocó a grow shops, emprendedores, ONGs y todo un think tank en torno a la cultura de esta planta y sus usos medicinales y recreativos. Para la mayoría fue "histórico" que un cultivo todavía prohibido por las leyes haya tenido una muestra tan masiva en el corazón mismo de la ciudad.

Valía preguntarse qué podía ocurrir con una feria de cannabis en este predio tan tradicional y cómo tomarían vecinos y pasantes el enorme cartel con el símbolo de la planta sobre la avenida Sarmiento. Pero nada malo pasó. Se esperaban 25.000 personas en los tres días y solo en la primera jornada -el viernes- fueron 30.000. Hasta tuvieron que habilitar nuevos espacios y mandar a imprimir el doble de folletería por el desborde de público.

Como en un fabuloso culto a la personalidad de la planta, todos los actores vinculados a este cultivo se vieron las caras por primera vez, el conjunto de una industria todavía incipiente a nivel productivo. Confluyeron legalistas, científicos y consumidores de todas las edades; y también, vale decirlo, se exhibió toda la parafernalia del caso: accesorios, pequeñas moledoras de uso casero con impresión 3D, prensas artesanales, remeras alusivas, lapiceros, filtros, ceniceros, cilindros anti-olor, pipas de silicona, vaporizadores y los objetos necesarios para embarcarse en el autocultivo, ya sea outdoor o indoor, como los reflectores, fertilizantes orgánicos y bolsas de sustrato a base de guano de murciélago.

"Vine por curiosidad y porque a mí el cannabis me salvó", dice Esther Nogueira, de 87 años
"Vine por curiosidad y porque a mí el cannabis me salvó", dice Esther Nogueira, de 87 años Fuente: RollingStone - Crédito: Gustavo Correa

Público mayor

Entre el público, sorprendió la cantidad de gente por encima de los sesenta y setenta, algunos de ellos con bastones, preguntando cómo conseguir aceite para calmar dolores. "Vine por curiosidad y porque a mí el cannabis me salvó", soltó Esther Nogueira, de 87 años, en silla de ruedas, que toma aceite a diario gracias a un médico de La Plata que cultiva y se lo provee.

"Están todos los ancianos cultivando y haciendo aceite. He visto a varios llevándose carretillas de tierra. Te diría que el 40% de los que vinieron fue gente mayor", explicó Sebastián Basalo, fundador de la revista THC y uno de los organizadores. "Estoy fascinado con el mix que se ha dado entre el uso gourmet y medicinal del cannabis, que está generando trabajo en todas las puntas del circuito", analizó. El único dato duro que se tiene sobre el sector, según Basano, es que en los últimos tres años abrieron 200 grow shops, es decir tiendas especializadas, en el país.

Muchos en la Rural hablaron de un evento histórico, un cambio de paradigma. "Es típico de la prohibición tratar de separar el uso medicinal del recreativo. La planta es una, eso hay que entenderlo; y los que van cayendo en el camino son los usuarios, en su mayoría medicinales, que frente al aparato de seguridad del Estado sufren la pérdida de su libertad y, sobre todo, de su medicina", desgranó el doctor Luis Osler en una de las conferencias.

Los dichos del experto se entendían aún más al caminar los pasillos de la muestra: un mundo libre sin división entre lo medicinal y lo recreativo; con una idea primaria, la unicidad de la planta para usos múltiples y la libertad de consumirla para aliviar, sanar, relajar, divertir y tantas otras cosas.

Según Sebastián Basalo, fundador de la revista THC y organizados de la exposición, el 40% de los asistentes fue gente mayor
Según Sebastián Basalo, fundador de la revista THC y organizados de la exposición, el 40% de los asistentes fue gente mayor Fuente: RollingStone - Crédito: Gustavo Correa

Consultas legales

Uno de los sitios más concurridos de La Rural fue el Punto de acceso a la Justicia, donde abogados del Ministerio Público de la Defensa porteño y de Nación precisaban algunos de los ítems más consultados: médicos con miedo a ir presos por recetar; familias que no sabían si pueden cultivar en su casa o si tenían que declarar las plantas; pibes que preguntaban qué pasaba si los detenían fumando en la calle; empresarios obsesionados con plantar cannabis a gran escala; adultos queriendo saber si podían andar con el gotero encima ("Podés - aconsejaron-, pero siempre llevá la receta y que coincida con la etiqueta del frasquito").

"No los alentamos a que cultiven pero sí los asesoramos para que inicien un amparo que les permita hacerlo. A los que tienen plantas les pedimos que lleven un registro minucioso de cantidades, especies cultivadas y toda la documentación que podrían necesitar para una defensa en un eventual juicio", explicaron los abogados de la Defensoría porteña.

Es que, pese a la existencia de una Ley de Cannabis Medicinal -data de marzo de 2017-, que habilita a familias con epilepsia refractaria a acceder a un programa para que se facilite la importación de productos a base de cannabis, una contradicción sobrevoló el predio de la Rural: se trató de una expo visitada por casi 60.000 personas en un país donde la gente es detenida por tener esa misma planta que protagonizó el evento. "Que una sustancia ilegal esté en la Rural ya es importante", opinó Valeria Salech, presidenta de la ONG Mamá Cultiva.

Valeria Salech, presidente de la ONG Mamá Cultiva.
Valeria Salech, presidente de la ONG Mamá Cultiva. Fuente: RollingStone - Crédito: Gustavo Correa

"¿Qué te voy a decir yo?"

Si de prohibiciones se trata, pasó algo curioso en el predio. Los visitantes que se cansaban de escuchar conferencias y recorrer stands, salían a fumar al aire libre, siempre en el interior del complejo. "¿Si me prendo un porro no hay problema, no?", le preguntaba un feriante al un hombre de seguridad. "Están todos fumando, ¿qué te voy a decir yo?", fue la respuesta. Cuando se le comentó esta situación a los abogados del Punto de acceso a la Justicia, la respuesta fue tajante: "No, no se puede fumar acá. De hecho es una de las condiciones que puso la Rural".

La del cannabis no es una industria en pañales. "Más bien es una industria en bolas", describe Mariano Pantanetti , quien el sábado a la mañana estuvo a cargo de una charla sobre el tema. "Hoy existen plantaciones en Jujuy, pero es muy incipiente; comparado con Uruguay no es nada", analiza este financista, que tuvo un ACV hace seis años y terminó dejando la medicación tradicional para seguir el camino del aceite.

En los stands de la Expo Cannabis podías comprar material o informarte acerca de cómo montar tu autocultivo
En los stands de la Expo Cannabis podías comprar material o informarte acerca de cómo montar tu autocultivo Fuente: RollingStone - Crédito: Gustavo Correa

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