Monica Bellucci: la nueva Sophia Loren

Entrevista en Nueva York con la actriz italiana más requerida del momento. En Hollywood, filmó Matrix Recargado y acaba de llegar de su país donde, a las órdenes de Mel Gibson, filmó La Pasión, un singular proyecto del australiano
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18 de mayo de 2003  

LOS ANGELES.- "¡Ciao!", dice, casi susurrando, la mujer que entra en el semioscuro estudio de la Warner Brothers en Burbank e inmediatamente capta la atención de todos los presentes. A Monica Bellucci no le hace falta más que una palabra, y apenas en voz baja, para volverse el centro de todas las miradas.

El gigantesco portón del estudio se abre y ella hace su entrada, radiante, con la clara luz angelina detrás. A Bellucci, la actriz italiana del momento, no le cuesta mucho dejar en claro por qué tantos directores europeos y norteamericanos se disputan hoy por tenerla delante de sus cámaras. A las órdenes de Mel Gibson, acaba de volver de Cinecittá donde estuvo rodando La pasión, una remake de El evangelio según San Mateo, de Pier Paolo Pasolini; se está preparando para filmar la francesa Agents secrets, en la que por octava vez compartirá cartel con su marido, el actor francés Vincent Cassel; y ahora se encuentra de gira por Estados Unidos promocionando The Matrix – Recargado, la tan esperada secuela de The Matrix, de los hermanos Larry y Andy Wachowski, protagonizada por Keanu Reeves. Osada, siempre cambiante y en absoluto control de su carrera, Bellucci puede ser vista actualmente en Irreversible (2002), del argentino Gaspar Noé, en la que protagoniza una durísima escena de violación. El público argentino seguramente también la recuerde por su memorable Malena (2000), de Giuseppe Tornatore, en la que encarna a una ardiente siciliana cuyo marido parte al frente en la Segunda Guerra Mundial mientras ella se vuelve la obsesión de un chico de 12 años en la pantalla, y de millones de hombres fuera de ella.

"Me encantaría hacer más películas italianas, pero no puedo existir solamente con los films italianos; simplemente no hay suficientes", señala esta ex modelo, de 35 años, nacida en Cittá di Castello, Perugia, y que hoy vive de forma permanente en Londres, aunque también tiene departamentos en París y en Roma.

Bellucci sabe que su papel en The Matrix – Recargado –y en la tercera parte, The Matrix – Revoluciones– llevará su carrera unos cuantos escalones más arriba, convirtiéndola en toda una estrella en Estados Unidos; pero ella afirma que no lo eligió por eso. "En esta película yo no soy más que un pequeño engranaje dentro de una gran máquina que me gusta muchísimo. Me han ofrecido cantidades de films norteamericanos que no quise hacer. Estoy buscando y eligiendo bien lo que hago, no estoy apurada", dice, en un irresistible italiano, dulce, casi musical. "Estoy muy feliz de ser parte de esta película porque soy una fan de Larry y Andy Wachowski desde su primera película, Bound. Ellos vieron Malena y pensaron en mí para el personaje de Perséfone. Y cuando uno ve esta película entiende por qué; la forma en que se viste, en que se mueve, me recordó a Malena.

Si The Matrix – Recargado es un éxito, señala, le dará la posibilidad de elegir más los proyectos, pero no cree que su vida vaya a cambiar mucho. "En Italia y en Francia la gente me para por la calle. Pero como no vivo en Estados Unidos, la gente no me reconoce. Yo vengo y hago mi trabajo rápido y me vuelvo. No sé lo que es ser famoso en Estados Unidos, yo no vivo la realidad norteamericana, vivo la realidad europea".

–Estás haciendo films de arte, difíciles de vender, como Irreversible, pero también grandes producciones hollywoodenses como The Matrix o Lágrimas del sol. ¿Dónde llevás tu carrera?

–Soy europea y quiero seguir haciendo films europeos, para mí es importante. Vengo a Estados Unidos si hay algo interesante. No me importa si es un papel grande o chico, lo más importante para mí es tener la oportunidad de representar un personaje fuerte. Como italiana, tener la oportunidad de trabajar con directores jóvenes y talentosos es increíble. Para mí, The Matrix es más que una película; representa a una generación, la nuestra. En el transfondo hay un hombre buscando los caminos para evolucionar. Se trata de algo muy místico en toda la saga.

The Matrix – Recargado es la segunda oportunidad en que Keanu Reeves y Monica Bellucci trabajan juntos. Se habían conocido en los sets de Drácula (1992), de Francis Ford Coppola, cuando ella todavía trabajaba como modelo. Bellucci tenía un rol muy pequeño, de una de las novias del conde de Transilvania, en el que tenía que besarlo. Curiosamente, ahora, 9 años después se vuelven a encontrar y su personaje gira en torno al beso que quiere darle a Neo, el reticente héroe de The Matrix, interpretado por Reeves.

"Es muy bueno besando, así es que no me quejo. Tuvimos que hacer la escena muchas veces, y estuvo bien", dice Bellucci riendo.

Su personaje en The Matrix es muy europeo. En la mitología griega, Perséfone era la hija de Zeus y Deméter, que fue secuestrada por Hades, el dios de los infiernos, para hacerla su reina, y sólo le permitía volver al mundo de los vivos la mitad del año. En el film, la Perséfone de Bellucci es una máquina, programada por una matriz anterior, que quiere sentir todas las emociones humanas.

"Es como un vampiro que se alimenta de los sentimientos de otras personas –apunta Bellucci– Hay algo trágico en ella. No es que sea malvada, está desesperada por volver a sentir lo que alguna vez tuvo".

–Alguna vez fuiste modelo. ¿Te fue difícil pasar a ser actriz?

–Una actriz es siempre una modelo. Y de hecho cada vez más, las actrices aparecen en tapas de revistas haciendo de modelos. Pero es mucho mejor ser actriz. Yo trabajé de modelo cuando era muy joven. Si hoy tuviera que ser solamente una modelo, me mataría, no me parece desafiante.

–¿Tu belleza te jugó en contra para los papeles más serios?

–Tal vez al principio, pero cuando muestras que puedes hacer cosas diferentes, los directores ya no piensan en vos como una cara linda. Acá, en Estados Unidos, hay muchas actrices bellísimas que hacen todo tipo de papeles.

–Te casaste con Vincent Cassel en el 99, se separaron y ahora están de nuevo juntos ¿Es difícil mantener una relación trabajando a ambos lados del Atlántico?

–No es fácil aunque trabajara siempre en un mismo lugar (ríe). Las relaciones humanas son por definición complicadas.

–Como fanática del cine italiano, ¿cuál es tu película favorita?

–Uy, tal vez La ciociara (Dos mujeres), de Vittorio De Sica, pero mi escuela es todo el cine italiano de Fellini, Rosellini, Visconti.

–De hecho, dicen que sos la nueva Sophia Loren

–Sophia Loren, Claudia Cardinale, Gina Lollobrigida son todas actrices geniales que me han servido de inspiración. Pero hoy ninguna actriz italiana podría hacer ese tipo de carrera. Cuando ellas llegaron al cine norteamericano ya eran estrellas en Italia. Para mí, en cambio, aunque he trabajado mucho en Italia, llegar acá significó empezar de cero. Lo mismo me sucedió en Francia, donde tuve que buscar un agente, nadie me quería, hice miles de castings. En Estados Unidos tampoco, me conocían, tuve que comenzar de nuevo. Cada país es una historia distinta y veo que en cada uno represento algo distinto para el público.

–¿Has estado alguna vez en la Argentina?

–Me gustaría mucho ir; tengo muchos amigos que han estado y me dicen que es un lugar maravilloso, muy italiano.

–¿Viste alguna de las últimas películas argentinas?

–Sí, he visto este film de Alejandro Agresti… Una noche con Sabrina Love, con Cecilia Roth, que se ha vuelto tan famosa.

–Hay bastante secreto en torno a La pasión, de Mel Gibson. ¿Qué papel tenés en ella?

–Hago de María Magdalena, la pecadora. Todavía no he visto cómo quedó la película terminada, pero por lo que ví es como un cuadro de Caravaggio. Bellísima. Es una remake, como se sabe, pero sin subtítulos; el concepto es el de una especie de película muda, con imágenes muy fuertes y las palabras que llegan después.

–¿Tu catolicismo te motivó para hacer esta película?

–No, no me considero una persona católica. Tuve obviamente una educación católica, como casi todo el mundo en Italia, pero soy atea. Lo que me gustó de este proyecto es que había gente de todas partes del mundo, de todas las religiones. Fue fantástico ver a toda esta gente venir desde tantos lugares para hacer ésta, la historia de Jesús.

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