
Mónica Gutiérrez & Alejandro Gawiansky De amor y trabajo
El romance de la periodista y el arquitecto lleva ya diez años y tres hijos: Greta, Azul e Ian, de 7, 6 y 3 años. Ella mantiene la vorágine de su trabajo; él, la calma
1 minuto de lectura'
Casi por casualidad, la periodista luchadora, gremialista y justiciera se alió al arquitecto, empresario y comerciante con sueños de pintor y músico aficionado. Entre los dos hicieron una familia numerosa para los tiempos que corren. Cuentan que fueron felices y también revelan sus incesantes, sorprendentes y variadas búsquedas del bienestar y del placer, en una época difícil para cualquiera.
;Siempre esta entrevista termina con la pregunta de quién de los dos maneja el control remoto del televisor. Pero pensé que siendo uno de los integrantes de la pareja una figura de la televisión, el orden debería alterarse. En casa, ¿quién es el dueño del control remoto?
Mónica Gutiérrez: ;En un sentido riguroso esa persona es Alejandro.
Alejandro Gawianski: ;Así es.
¿Y con qué lógica lo manejás?
AG- Con la lógica de lo práctico. Mónica es muy diurna, llega cansadísima y tiene la facilidad de dormirse rápido. Entonces yo me encuentro con el televisor a mi disposición. Ahora he perdido un poco de alienación, pero en un momento teníamos cuatro televisores en el dormitorio.Uno sintonizando una película, otro un partido, otro un canal de noticias y el cuarto para hacer un zapping loco. Cuando nacieron los chicos, uno de los televisores tenía siempre dibujos animados.
MG: Es cierto que yo decido dormirme y me duermo, incluso parada. Pero, desde luego, me molesta la cosa desquiciante de Alejandro de pretender escuchar dos sonidos a la vez. Mi tolerancia llega hasta allí. Ahí sí que soy capaz de pegar un alarido.
AG: Pero, ¿qué es lo raro?¿Acaso en la oficina no estoy frente a cuatro teléfonos a la vez?
MG: Lo más divertido que nos pasó por andar viendo tantos televisores fue un día en que Ian me vio en dos canales a la vez. En uno, estaba en vivo, con una ropa y en el otro, grabada con ropas diferentes. Ahí, seguramente para no volverse loco el pobre chico, decidió que la Mónica Gutiérrez que estaba con un vestido blanco, era "la otra mamá". Pensar que cuando nos conocimos Ale no tenía televisor en su casa. Ahora hay dos aparatos por cuarto.
AG: Es cierto que no tenía televisor. Al punto que cuando nos conocimos, yo no la reconocí.
¿Seguro que no la conociste o te hiciste el despistado?
AG: Te lo juro.
¿Quién se le declaró a quién?
AG :No hubo alguien...fueron casualidades, una detrás de otra.
Sin embargo, en una nota Mónica decía que al verte entrar a la fiesta donde se conocieron, pensó: Este es el hombre con el que soñé toda mi vida...
MG: Yo voy a decir mi recuerdo. En las horas siguientes a conocernos se dieron una cadena de acontecimientos, confusiones y casualidades que, al menos a mí, me pusieron en la pista de que algo trascendente estaba por ocurrir.
¿Hasta dónde llegaba tu imaginación?
MG: No hasta que terminaríamos siendo una familia con hijos. No venía transitando ese perfil. Pero, ¿es necesario comentar los indicios mágicos?: qué se yo, un corazón que te palpita, un control más cercano de los horarios, un pensamiento que se transforma en idea obsesiva.
AG: Apasionamiento existió desde el primer día. Y también, para mí sí existió un clic, un día clave. Ya convivíamos y Mónica vino a avisarme que se iba a dejar de cuidar porque quería quedar embarazada.
MG: Tal cual.Yo le anuncié que en adelante al que le tocaba cuidarse era a él.
AG: No me cuidé y cuando Mónica llegó con la noticia de su embarazo, sentí un tremendo miedo. Lamentablemente, ese embarazo inicial se perdió, pero creció la necesidad de embarazarnos y no paramos hasta el tercero.
MG: Yo recuerdo otro episodio, que tiene valor de declaración. Era bastante fóbica, como mujer acostumbrada a la independencia pensaba cómo sería mudarse con todo a la casa del otro. Hasta que un día estábamos cenando en un restaurante y Alejandro, con fuerza de ultimátum, tiró unas llaves de su departamento sobre la mesa y me conminó a que me fuera a vivir con él. Que era en ese momento o nunca más. Yo pensé: viene en serio.Y, por suerte, acepté.
¿Se llaman de alguna manera en la intimidad?
AG: Moni y Ale...
MG: (Se ríe.) También pá y má.
Mónica, alguna vez dijiste que te gustaban aquellos entrevistados que te deslumbraban por su inteligencia.¿Le hiciste una entrevista a Alejandro?
MG: Se la llevo haciendo hace años. En alguna circunstancia de crisis lo senté, le pregunté durante horas, le repregunté hasta volverlo loco y lo que me deslumbró de él es que pudiera bancarse semejante interrogatorio.
¿Qué fue lo más difícil?
MG: Para mí fue que los dos veníamos de mundos diferentes. Casi nadie que nos viera de afuera podía pensar que lo nuestro podía prosperar. El era soltero, yo era divorciada; él era el principito judío, yo la goy que le caía en la casa; él esperaba una rubia, le llegó una morocha. Pero lo más sorprendente es que, después de diez años de convivencia, fueron apareciendo similitudes.
¿Llevan el tema de la crisis del país a la casa?
AG: Desde luego. Pero no tanto en lo económico, sino porque nos pone crudamente frente a la idea de en qué sociedad queremos vivir nosotros y qué país queremos para nuestros hijos.
MG: A mí la profesión me hace estar pendiente del tema todo el tiempo.Ya venía muy angustiada desde los atentados a las torres gemelas en Nueva York, pero lo del 19 y 20 de diciembre me instaló directamente en el desenfreno profesional. Lloré mucho, sin control, en mi casa.
Ella es casi abogada, y al escucharla, a uno le da la sensación de que, como en el refrán, si la dejan hablar no la matan nunca.¿Eso te condena a no ganar nunca una discusión?
AG: Para nada. Es cierto que Mónica tiene una gran facilidad de palabra y sabe defenderse bien. En nuestras decisiones no necesariamente hay ganadores. Yo soy de la idea de que la mujer es mejor que el hombre. En el caso de ella, mi hipótesis se confirma porque Mónica es completa, capaz de trabajar todo el día y volver a casa y seguir trabajando con los chicos.
MG: Alejandro es un gran defensor de la democracia interna de la pareja. En un principio no se lo creía demasiado, pero me lo demostró con hechos. Es un hombre muy seguro de sí mismo y cree en la igualdad. No todos los hombres se bancan tener una mujer conocida.
Circula por allí la idea de que los matrimonios son sociedades. En caso de que acuerden con esto, ¿qué sociedad sería el matrimonio de ustedes?
AG: ;Una sociedad anónima que hasta tiene un nombre: GRAZIAS, por Greta, por Azul y por Ian, con apóstrofe y ese.
MG: Nuestro contrato social más fuerte tiene que ver con la unidad afectiva. No somos una unidad económica. Los dos seguimos siendo muy independientes en eso. No tenemos ni cuenta bancaria ni tarjeta de crédito en común, hasta quedamos en corralitos separados. Eso sí, compartimos todos los gastos.
¿Cuál es el proyecto común que todavía está pendiente?
MG: Y... viajar
AG: Hemos podido concretar casi todas nuestras fantasías e ilusiones: los hijos, las casas, la estabilidad de la pareja.
¿Cama matrimonial o camas separadas?
AG: Cama matrimonial, de 2 metros con 80 de ancho...
Las medidas de un yacuzzi...
AG: Es muy bueno, pero podríamos arreglarnos con unas individuales porque siempre dormimos pegaditos. Es útil en el campo, los chicos empiezan a venir a la cama, y para eso sirve una cama bien grande.
¿Qué es lo característico de la mesita de luz de cada uno?
AG: Son totalmente diferentes, hasta en los materiales. La mía tiene muy, muy pocas cosas. Es casi minimalista.
MG: La mía está altamente tecnificada y es parecida a una oficina portátil. Tiene ruedas, tiene una compu portátil, una agenda electrónica, un par de teléfonos (uno de línea, otro celular).
¿Es tu lugar de trabajo?
MG: No, en realidad mis lugares de trabajo son la cartera y el auto.En el canal trabajo dentro de una redacción, lugar también compartido. En mi casa, con tres hijos chicos, trabajar es un infierno y a veces me tengo que ir para poder leer el diario. En una casa con hijos chicos hasta el baño deja de ser un lugar privado. Estoy ahí y seguido me tiran la puerta abajo. En la cartera transporto muchas cosas, la mesita es mi lugar íntimo y el auto es el lugar en donde realmente puedo estar sola, aunque sea por un rato.
¿Cuáles son los temas de peleas más frecuentes entre ustedes?
AG: En general, nos enfrentamos por el tema de la seguridad. Mónica es muy cuidadosa y cautelosa, y yo soy mucho menos precavido. Discutimos por eso: por ejemplo, a qué velocidad hay que ir por la ruta.
MG: Coincido, son esas las cuestiones. ¿Cómo debe ser la seguridad con los chicos? ¿Cómo deben ser los protectores de balcones?
El saldo de las peleas, ¿cómo es?
AG: Son peleas casi siempre cortas. Ella es un poco más rencorosa que yo. Pero, en verdad, nos peleamos muy poco.
MG: Pase lo que pase con nosotros como pareja, nunca nos olvidamos que hay chicos en el medio. Y tenemos la obligación, no por los chicos, sino por nosotros, de desactivar el grito, el insulto... La verdad es que nunca hubo platos volando sobre la cabeza. Existieron, sí, situaciones difíciles, momentos de desapego emocional, crisis dolorosas, pero no más que eso
Dentro de la casa, ¿quién se ocupa del mantenimiento?¿El arquitecto o la gran ama de casa?
AG: Ella es la que reclama...
MG: Es verdaderamente dramático vivir con un arquitecto y que, encima, haya sido el constructor de la casa en donde vivís. Anda mal la canilla del baño y la culpa es del arquitecto. Eso deja de ser una explicación sencilla cuando el arquitecto vive dentro de tu casa.
AG: Soy exigente, pero no obsesivo y no me gusta sufrir. Hago cositas de la casa, pinto alguna que otra pared, le saco el chirrido a alguna puerta.
¿Cuál de los dos es el que da los mejores masajes y, en ese caso, cuál es la técnica utilizada?
AG: Mónica es la mejor en eso y su técnica es la de los mimos.
MG: Pero no pienses en masajes profesionales, eso no.
AG: Un momento de enorme gratificación es la noche de la semana, generalmente los sábados, en que Mónica me da un baño de inmersión...
¿Te baña?
MG: Lo baño.
AG: Los sábados es el gran día porque primero es el baño y después la pasta casera, cortada a mano por Mónica. De ahí salió el título de su programa de cable: Las manos en la masa.
Lo de los fideos me lo puedo imaginar, pero¿qué ingredientes tiene el baño?
AG: En el baño hay espumas, sales...
MG: Aceites, esponjas...
Notable lo de ustedes.¿Y hay una ofrenda equivalente de Alejandro a vos?
MG: De dedicación personal, no sé...pero, seguro, él me dedica mucho, mucho tiempo, con enorme respeto. El es supercuidadoso, jamás faltó un fin de semana, todavía hoy si se demora diez minutos avisa, me da mucho cariño, protege mis vulnerabilidades.
¿Sos celosa?
MG: Sí, como buena parte de las mujeres. Siempre pienso que me lo quieren quitar.
AG: Yo no soy celoso.
¿O te hacés el que no sos celoso?
AG: No, no soy. Ella no me da motivos para serlo. Me encanta que se muestre, verla linda, que me lo digan.
MG: ¿Ves? El es así: un hombre muy seguro de sí mismo. Dice que no es celoso. Habría que ponerlo ante alguna evidencia, a ver qué le pasa. Por mi parte, como sí soy celosa, le avisé que mejor no me ponga ante evidencias porque, aunque trato de ser tolerante y moderna, podría llegar a correr sangre. Soy tana, mi segundo apellido es Pasafari, original de Calabria.
-¿Hablan del tema de envejecer juntos?¿Qué les provoca?
MG: A mí, personalmente, me gustaría llegar a vieja con él, ver a mis hijos grandes.
AG: Sí, claro, tenemos el proyecto de madurar juntos y todavía, muchas, muchas cosas que hacer en compañía.
Mucho más que dos
La periodista y conductora Clara Mónica Gutiérrez conduce, con Llamas de Madariaga, el noticiero de América, de las 19, y tiene los martes, a las 22, por Plus Satelital, un programa propio llamado Las manos en la masa. El arquitecto y empresario Alejandro Gawianski es el dueño de un gran centro de diseño y decoración en barrio norte. Tienen tres hijos chicos –Greta, de 7 años, Azul, de 6, e Ian, de 3.
Ella, una rosarina crecida en los principales medios de su ciudad a partir de 1975 (radio en LT2 y televisión en canales 3 y 5) debutó en Canal 7 en 1979 y desde que el canal oficial se transformó en ATC nunca dejó de poner la cara y la voz en el rubro noticias.
Hoy la estudiante que rindió 21 materias de abogacía pero no completó la carrera para dedicarse por completo a los medios y el arquitecto empresario, que es también pintor y músico (de saxo) aficionado, son una pareja consolidada que cumplió diez años de casados.
Se conocieron en la despedida del periodista y arquitecto Sergio Timerman, que por arquitecto conocía de antemano a Alejandro y que del periodismo frecuentaba a Mónica.Todos los fines de semana se refugian, con los niños, en una chacra en Capilla del Señor, en donde se ponen en contacto con un modo único de la naturaleza y con animales como vacas y perros, ovejas, caballos enanos y muchos animales de granja.





