
Entre la canción de autor, el rock y las músicas de raíz, Loli Molina presenta su tercer disco, Rubí, y Barbarita Palacios lanza su debut solista, Si va.
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Por Alejandro Lingenti
Tanto Loli Molina como Barbarita Palacios ostentan una importante trayectoria en la escena musical argentina. Sin embargo, su canción actual es la del renacer.
"Es mi tercer disco, pero para mí es como si fuera el primero", dice Loli Molina sobre Rubí, lanzado este año de forma independiente, un cambio importante respecto de sus dos antecesores. "Decidí pensar y producir este disco fuera de la estructura de un sello porque quería probar si realmente podía hacerlo, quería sentir una libertad total", explica. "No me importaba hacer un disco pequeño, con poco presupuesto, mientras reflejara bien lo que yo podía hacer en ese momento. Trabajé con amigos y colegas de años, profesionales muy talentosos que me acompañaron en este proceso y que entendieron perfectamente lo que teníamos que hacer. Necesitaba ponerme al frente, tomar el mando. Fue muy revelador. Hasta ahora había trabajado con más presupuesto y bajo el ala de algún productor. Eran demasiadas opiniones en el camino… Esto fue muy formativo. De alguna manera, cada experiencia tuvo que ver con el momento que yo estaba pasando y lo que necesitaba aprender".
Dice Loli –28 años, descubierta por otra Molina que no es familiar pero que también se dedica a la música, la popular Juana– que la inspiración para estas nuevas canciones proviene de "los vínculos, el amor, el desamor, las preguntas existenciales, el absurdo de la vida y la melancolía". También que su modo de escribir mutó: "Empecé a soltar algo que tenía que ver con lo introvertido y pude escribir de una manera más abierta, más coloquial. Y eso generó una respuesta nueva: ya en los conciertos y en YouTube noté que las últimas canciones empezaron a resonar muchísimo en los demás. Algo se abrió en mí y ahora puedo escribir en conexión directa con lo que siento en ese momento, sin ningún tipo de agenda, solo escribir y plasmar eso con total honestidad frente a la música".
<b>UN NUEVO FOLK</b>

El camino de Barbarita Palacios es inverso al de Loli Molina: ella acaba de ingresar, muy contenta, a un sello multinacional (Sony, el que justamente abandonó Molina) de la mano de un peso pesado, Gustavo Santaolalla. "Es un sello bárbaro", sostiene Palacios. "Y otros colegas también opinan igual. Y eso no es lo que se acostumbra a decir de las multinacionales, ¿no? Yo no creo que piensen que sea una Madonna del sur y sin embargo me editan y me apoyan. Obvio que la presencia de Gustavo facilita todo, pero tienen una actitud bastante rockera para el contexto en el que estamos".
De rock y de algunos de sus cruces con el folclore se trata Si va, un álbum en el que Santaolalla –su cuñado, además– tiene una presencia determinante: la participación del ex-Arco Iris aparece destacada en un sticker pegado en la tapa y no se reduce a la producción –compartida con Daniel Martín–, sino que abarca también la ejecución de guitarras, pianos, ronroco, vibráfono y hasta campanas tubulares. Hija de Egle Martin y de un sobrino de Alfredo Palacios, Barbarita –que hoy toca en vivo acompañada por Nicolás Rainone, Hernán Burset y Javier Casalla, su actual pareja– creó La Peña Eléctrica y El Semillero de La Catedral en Almagro. Fue parte de Semilla; de Terraplén con Gaby Kerpel y Diego Vainer; armó Tiento, un cuarteto de power folk, y dio vida a Las Huevas con Sofía Viola.
Si va llega luego de un proceso muy largo y rico de trabajo. Fueron tres años y el sonido del disco, explica, "se fue armando de a poco, en todo ese tiempo. Empezó a tomar una dirección definida a partir del laburo que se hizo con el audio de las violas". ¿Y Santaolalla? "Gustavo también hizo un gran trabajo de posproducción. Creo que él y Daniel tenían más claro que yo dónde iba a terminar el disco cuando empezamos a trabajar. Yo me entregué a la búsqueda con ellos. Y fue un gran proceso de crecimiento para mí".





