Naturales y argentinos

Martín Bruno
Martín Bruno PARA LA NACION
El sommelier Martín Bruno pone en evidencia algunas contradicciones dentro de la propuesta de los vinos con poca intervención del productor
El sommelier Martín Bruno pone en evidencia algunas contradicciones dentro de la propuesta de los vinos con poca intervención del productor
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19 de enero de 2020  

En Argentina, la tendencia de los vinos naturales o de poca intervención es algo que está creciendo. Aparecieron productores y se empezó a entender más de qué se trata. Es como la última novedad. Hay un montón de productores que comienzan a llamar a sus vinos naturales, incluso bodegas grandes que los están elaborando.

En la feria de vinos naturales y de baja intervención que organizamos con Victoria García Stacchietti desde Bebevino nos encontramos con que este estilo está llegando a un público de consumidores jóvenes, el segmento de 20 a 35 años, que la industria tradicional del vino había perdido.

Uno de los temas más discutidos mundialmente es qué se entiende por natural, está poco claro, hay distintas reglas. Pero lo más controversial es acerca del uso del anhídrido sulfuroso, que es básicamente un conservante del vino, lo que lo protege de la oxidación y previene la proliferación de microorganismos. Un vino sin anhídrido es más susceptible a incorporar aromas desagradables en el vino.

Muchas veces, cuando se habla del gusto del vino natural, se destacan sabores y aromas que en realidad son defectos y no tienen nada que ver con el terroir
Muchas veces, cuando se habla del gusto del vino natural, se destacan sabores y aromas que en realidad son defectos y no tienen nada que ver con el terroir

La principal crítica es que, como tienen baja intervención, se les perdonan defectos que a otros vinos no. Esa línea es muy finita, y el tema se vuelve muy pasional, porque prima lo filosófico más allá de si al final el vino está bueno. Comulgo con la agricultura menos nociva, con las prácticas ecológicas, pero el vino al final tiene que estar bueno.

Muchas veces, cuando se habla del gusto del vino natural, se destacan sabores y aromas que son defectos, aromas salvajes o animales característicos del brettanomyces (hongo que crece en la etapa de fermentación), que nada tienen que ver con el terroir, la identidad o a la variedad de uva, sino con ciertas fallas que pudieron haber en un proceso de elaboración menos controlada.

Claramente, mientras menor intervención tenga y mejor sea tu uva, menos vas a tener que tocarlo para que el vino quede rico, pero tampoco podemos dejar que los vinos huelan a defectos. No existen sellos de calidad que garanticen el vino natural, lo que hay que hacer es comulgar con la idea y conocer a los productores.

Martín Bruno *Mejor Sommelier de Argentina 2017 y finalista del concurso mundial 2019, en Bélgica, donde terminó entre los 15 mejores

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