
Desde Quito, un productor le pone beats electrónicos a los rituales andinos.
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Por Walter Lezcano / Foto de Sol Santarsiero
En la casa del joven Nicola Cruz, allá en Quito, en la mitad del mundo, nadie se dedicaba a la música. Sin embargo, los sonidos regionales eran algo bienvenido y presente en el hogar porque su padre era coleccionista de instrumentos tradicionales. Nicola jugó un tiempo con ellos, hasta que se decidió por uno: "A los 12 años consigo mi primera batería y entro al mundo de la percusión. De ahí en adelante seguí tomando clases, ya en conservatorios y universidades. La percusión fue mi instrumento de siempre". Sus primeras influencias vinieron del lado del rock de California: "Era la música de los 90. No tiene relación con lo que hago ahora, pero era lo que se escuchaba en esa época". Después hizo el recorrido de todo músico: participó en algunas bandas como "ejecutante". Pero decidió que necesitaba un cambio: "Me metí con los sonidos, la experimentación y la acústica. Así que estudié ingeniería de sonido. Después me metí en el mundo de la producción musical. En 2007, viajé a México y viví allí cinco años haciendo la carrera".
Estudiar producción musical fue una decisión inconsciente. Nicola hacía música todo el tiempo y de pronto se encontró en ese nuevo camino. A partir de 2008, comenzó a componer su propia música, esa que le rondaba en la cabeza para una orquesta muy especial: "Empiezo a entender la composición y a evolucionar en ese sentido. En México, fue una época de experimentos y descubrimientos. Siempre me gustó la idea de trabajar solo y de componer para mi propia orquesta de máquinas".
Un vez que volvió a Ecuador trató de sintonizar con la escena local. Y el hecho de trabajar con elementos autóctonos se dio de modo natural, sin planearlo. Desde ese momento, sus canciones tomaron forma: "En mi composición, me gusta mucho la idea de traducir una imagen en sonido. Intentando describir esa imagen de manera expresiva, usando climas ambientales para crear una suerte de sinestesia. Abordo mi música en diferentes sentidos". Es así como aparece, en octubre del año pasado, el excelente Prender el alma (ZZK Records). Un trabajo que tiene en dosis iguales sonidos latinoamericanos, beats pegadizos y climas abstractos para que la mente vuele por fuera del infierno cotidiano. Es decir, es un disco que balancea muy bien las posibilidades tecnológicas y la recreación de sensaciones humanas, vitales.
Nicola: "Las canciones tienen un origen improvisatorio y abstracto. Para mí es importante el error, la grabación en tiempo real, por ejemplo. Y todo eso se conjuga con la programación, que no la hago digitalmente porque no me gusta, lo hago todo analógico. Las canciones tienen mucho de mística y están cargadas de muchas historias regionales, que es lo que me mueve: el misterio y el ritual".
<b>SEÑAS PARTICULARES</b>
Nicola Cruz es productor, músico y DJ. Nació en Limoges, Francia, pero se crió en Quito, Ecuador, donde reside actualmente. Nicola comenzó su carrera como percusionista. desarrolló un temprano interés por la música electrónica y rápidamente pasó a "pinchar". Su música se basa en una amplia variedad de fuentes, sin dejar de ser profundamente personal. SU Principal inspiración es su pasión por la tierra de sus antepasados. En 2012, trabajó con Nicolas Jaar en la ya desaparecida Clown & Sunset. Actuó en Los Ángeles y en el MoMA PS1 Echoplex, en Nueva York. También TOCÓ en en el festival de BPM de México, 2014, y en escenarios de Europa, Asia y Latinoamérica. Prender el alma (ZZK Records), su primer opus, fue celebrado por la crítica especializada como uno de los mejores discos del año pasado.
4 INSTRUMENTOS
Percusión
Teclados
Flauta
Sintetizadores
4 ARTISTAS ARGENTINOS
Jaime Torres
Barrio Lindo
Uña Ramos
Chancha Vía Circuito
1
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