
No quiero parecer pochoclero
"Eramos Bandana sin cantar", confiesa con ironía Sebastián De Caro sobre su pasado en Montaña rusa, la popular tira adolescente de Canal 13 que catapultó a la fama a Nancy Dupláa y a Gastón Pauls. "No fui actor, laburé en televisión", dispara para redondear la idea. Lo cierto es que Sebastián tiene buenos recuerdos de aquella experiencia en la que ganó amigos y comprendió que la fama y el reconocimiento eran dos cosas muy distintas.
Pero lo suyo no era improvisación. Tras haber estudiado con Cristina Banegas, De Caro encontró en la actuación la aliada perfecta de la pubertad. "El teatro promovía una cuestión social, me ayudaba a ganar minas en las fiestas y era más barato que ir al psicólogo."
Después de haber sido motivo de histeria colectiva y de ser una de las caras del inimaginable merchandising de Montaña rusa , Sebastián decidió que era hora de encontrar sentido a esa vida de película que siempre soñó. "No quería ser Harrison Ford, sino Indiana Jones, hasta que entendí que hacer cine era jugar con soldaditos, pero de verdad." Fue así como comenzó a estudiar cine en la escuela de Eliseo Subiela. "Te aseguro que no tuve ninguna materia que incluyera el uso de la neblina ni cómo adaptar a Benedetti."
Buen espectador, así prefiere definirse, o por lo menos dejar en claro que para él un buen director es el cinéfilo, ese capaz de entender el juego. "Amo a las películas, la primera que vi en el cine fue 2001 Odisea del espacio. Tenía 3 años y mi vieja estaba segura de que me iba a quedar dormido, pero nada que ver -dice orgulloso-. Créase o no, me compré la peli el año pasado en DVD y ahí si me dormí."
A pesar de tener sobre su cama las fotos de Hitchcock, Woody Allen, Cassavetes, Scorsese, Kubrick, Spielberg y Welles, reconoce que ellos no son los directores a imitar, sino que son el súmmun. "Billy Wilder es Dios y ellos son los siete apóstoles."
Lejos de ellos está la película que a De Caro le cambió la cabeza: Plaga zombie , que Berta Muñiz y sus amigos de Farsa producciones hicieron en video y con un presupuesto que no superaba los 200 pesos. "Si yo fuera profesor de cine, sin duda, éste sería uno de los films que les pasaría a los chicos de primer año, porque en definitiva uno está más cerca de Plaga... que de Taxi Driver", asegura el realizador de 26 años que tiene al Acto en cuestión, de Agresti y ¿Sabés nadar?, de Kaplan, como los dos títulos fundamentales de nuestro cine.Aquel film guerrillero de los chicos de Haedo fue el disparador para que Sebastián junto a Esteban Prol y Gastón Rotschild fundaran Shuansen producciones y dieran vida a Rockabilly. La película, hecha en video digital -"no por una elección estética, sino por una emergencia"- y con claras referencias al cine que veían en ese momento ( Clerks, de Kevin Smith y Heathers, de Michael Lehman) contó con la ayuda de buenos amigos como Iván González, Luciano Leyrado, Laura Azcurra y Nicolás Mateo.
Sin tener un circuito propio, los films en video piden a gritos los derechos de autor y un lugar donde mostrarse. Rockabilly se pasó en varios recintos, incluídos centro culturales. La repercusión fue tan buena que para la presentación en el Planetario de Vacaciones en la tierra - su segunda película y con extraterrestres -, las entradas se agotaron. "Fue el único lugar donde la exhibimos. Shuansen se disolvió y me dije a mi mismo que era hora de hacer otras cosas." Junto a Lisandro Berenguer Grassi (ex-compañero de Cablín y del programa de radio A ver esas palmas, dedicado al cine porno), puso manos a la obra con Semanita, un largo basado en improvisaciones, con una premisa no muy complicada y viviendo lo que cuenta la película.
Nada lo detiene. Con la cabeza puesta en las fiestas que organiza para bancar la post-producción de Semanita y la pre de De noche van a tu cuarto (" una comedia negra de ciencia ficción, una mezcla de Gremlins con Esperando la carroza ") , De Caro quiere explorar diversos géneros, esos paradigmas de estilos repletos de prejuicios. "Pareciera ser que el cine sólo tiene que estar conectado con la realidad, como si fuera imposible asociar el arte con el entretenimiento. Carpenter nunca hubiera tenido una oportunidad en nuestro país."
Como todo buen amante del cine, pasión que comparte con Andy Kusnetzoff en Perros de la calle (FM Metro 95.1), Sebastián se divierte yendo a las privadas, lugar en el que casi siempre liga algún que otro producto de merchandising. "No quiero hacerme el pochoclero, pero a mi me gusta Godard y también Spielberg -dispara-. No entiendo por qué tengo que elegir. Las comedias de Pierre Richard son tan francesas como Los 400 golpes, de Truffaut. O me van a decir que Adriano Celentano no es sinónimo de cine italiano."
Cansado de las poses y de los ya clásicos sobretodos y anteojitos que parecen ser la clave de todo joven cineasta, De Caro se enoja y deja en claro su posición. "Por 100 mangos te comprás una imagen en la Bond Street. Entrás por Santa Fe de una manera y salís por Rodríguez Peña como si tu vida hubiera cambiado."
Sebastián De Caro
- Lejos de Montaña rusa, de Cablín y de la actuación, De Caro dio con una de sus mayores pasiones: hacer cine. En video digital ya realizó Rockabilly, Vacaciones en la tierra y la aún inédita Semanita.
- Actualmente prepara la comedia negra de ciencia ficción, De noche van a tu cuarto, una mezcla de Gremlins con Esperando la carroza.
- En la radio, en Tarde de perros, con Andy Kusnetzoff, Sebastián no sólo se anima a hablar de cine .







