
No quiero vender mi alma
Elegante y con estilo, Julián Casablancas es el cantante de la banda más caliente de los últimos años, The Strokes. Conocé qué piensa la última estrella del rock
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Luego del exitoso debut discográfico de The Strokes, Is This It, que revolucionó la escena del rock mundial, su nuevo álbum, Room on Fire, fue calificado por la edición norteamericana de Rolling Stone como el disco más esperado desde el In Utero de Nirvana, en 1993.
¿Por qué estos cinco muchachos prolijamente desarreglados son la banda más caliente que apareció en los últimos años? Ellos tienen elegancia, confianza y carisma. Suenan más punkies de los años 70 que un sábado a la noche en CBGB con Television en el escenario, Debbie Harry en el bar y Patti Smith en el guardarropas; son más neoyorquinos que los taxis amarillos, que los vendedores de pretzels callejeros y el edificio Empire State todos juntos. Y lucen geniales (típicos estudiantes de arte con camperas de cuero, trajes vintage y zapatillas Converse). Por último, una razón más de peso: Julian Casablancas, su cantante, es la primera estrella de rock del milenio.
Hijo de John Casablancas, el fundador de la agencia Elite Models, a los 25 años Julian no es la típica estrella de rock grosera. El es tranquilo, algo tímido. Aunque sí, por supuesto, a los 15 asistió a un centro de rehabilitación para alcohólicos durante varios meses, después de haber llegado a clases totalmente ebrio, a las 9 de la mañana. No le importa la fama, pero definitivamente no quiere ser considerado un pequeño flash que alguna vez iluminó la escena rockera.
-Algunas semanas atrás recibió una cantidad de premios en Inglaterra, ¿le da alguna importancia a eso?
-Después de haber trabajado tan duramente, no es un premio lo que vuelve real el trabajo. Es agradable, pero creo que en realidad no lo necesitamos, no debería cambiar nada, no debería hacernos pensar "ahora estamos mejor, somos más apreciados". Es sólo un premio, y no un premio que cambie algo, no es como si hubiéramos batido el récord mundial. Es agradable, divertido, que la gente demuestre aprecio por lo que hacemos, pero creo que eso es todo.
-¿Esperaba algo de todo esto un año atrás?
-No. Pensaba que tal vez tendríamos éxito como banda under, ganando lo suficiente para hacer giras, como las pequeñas bandas indie. Pensé que seríamos algo así, no algo tan grande. El otro día estaba hablando con los de Dandy Warhols y me decían que era buenísimo que música como la nuestra se pasara por la radio. Es algo que soñaba, pero no creía que ocurriera.
-¿Y cuál era entonces la ambición original de la banda?
-Creo que intentábamos hacer algo que fuera realmente bueno, pero que no le gustaría a todo el mundo, nada de estereotipos pop. Pero algo que fuera suficientemente bueno y que, si lo pasan por radio y la gente puede escucharlo y tal vez sentir interés en la música, mejor.
-Es evidente que no están en la carrera de la fama: evitan los videoclips, las filmaciones publicitarias en blanco y negro, no presentan una identidad grupal... ¿Hay alguna ideología detrás de la banda?
-Sí, nos gusta mostrarle a la gente que uno puede prescindir de las reglas y usarlas para su propia ventaja. Que se puede hacer algo especial sin vender el alma y... no sé, recién empezamos, todavía estamos aprendiendo cómo hacerlo, pero definitivamente no quiero vender mi alma.
-Las cosas se les escapan de las manos, se han convertido en celebridades, han sido transportados a un sitio elevado. ¿Cómo encaja eso en su vida?
-Es un poco ridículo. Creo que hay un montón de gente que calcula cómo hacer dinero de este modo y explota todo lo que puede. Al mismo tiempo, somos un poco distantes y no queremos que esa gente tenga poder sobre uno, que ensucie nuestro nombre. Simplemente hay que encontrar el equilibrio, hacer lo correcto.
-¿No cree que podrían terminar en algún otro lado y no donde pretendían?
-Me parece que las cosas no han llegado hasta ese punto. No entiendo a qué se refiere, lo siento...
-¿Algo así como ser considerados modelos? ¿Tuvo modelos cuando era adolescente?
-Seguro, pero creo que es un poco prematuro para pensar así de nosotros. Quiero decir, quiero hacer las cosas bien y no quiero asumir ese rol como si fuera Bono o algo así, llevando un estandarte que dice "ámame" o "escúchame". Más bien quiero seguir trabajando duro y si logro algo, bien, entonces quizá me sienta más cómodo para hablar de estas cosas.
-¿Cómo piensa arreglárselas cuando todo lo que usted dice y hace sea magnificado y sacado de contexto y haya gente que jure que todo es cierto?
-Si eso llega a ocurrir, habrá que estar preparado. Así que creo que ahora terminaremos esta gira y nos tomaremos unos meses en Nueva York para trabajar, pensar, darnos cuenta de lo ocurrido y luego volver. En este momento es más bien como que estamos tratando de lograr que a la gente le guste la música. Es como una presentación, como decir, "encantado de conocerte", no como si uno quisiera decirle a la gente cómo debe vivir...
De música ligera
Esfuerzo y diligencia son parte del entrenamiento que Casablancas se autoimpuso para no caer en los errores que hicieron otras estrellas de rock. El sabe que puede desaparecer antes de que uno se entere.
-Jon Spencer (de JS Blues Explosion) dice que ustedes y The White Stripes son las bandas genuinas que han conseguido hacerse escuchar. Están rodeados de música manufacturada que suele impedir que se escuchen las verdaderas bandas. ¿Hasta qué punto perjudica eso a la música, a la cultura en general?
-Para mí eso no es música, sino el negocio de la música. Sólo un puñado de compositores contratados, músicos contratados, bailarinas lindas que pueden cantar.... En los Estados Unidos hay un gran mercado para eso... de modo que ocurrió así. En realidad, no pienso en eso. No es lo que yo hago, y no es música, así que no pierdo el tiempo pensando en ello. Me enojo un poco cuando de pronto los medios engañan a la gente haciéndole creer que eso es música. Es triste, pero como el tiempo se lleva todo, en realidad no me preocupa.
-Usted tiene principios muy fuertes, tal vez no sean muy adecuados para una carrera en la industria musical...
Sí, lo sé. Pero el asunto es tratar de ser como Velvet Underground, con la diferencia de que la gente llegue a conocerte.
-¿Y es posible lograrlo sin los medios, particularmente sin MTV?
-Creo que depende de lo bueno, que seamos, y de cuán duro trabajemos. Si hacemos algo especial, esos medios van a ser solamente una herramienta para entrar y después tal vez nos arreglemos sin ellos.
-Hemos hablado de las exigencias que les plantea el éxito, ¿pero cómo se han visto afectadas sus vidas privadas? Las giras constantes...
-Eso afecta la vida privada de manera extraña.
-Todos ustedes son íntimos amigos, ¿pero han empezado a producirse cambios de carácter, algún ego ha empezado a aflorar a la superficie?
-No, creo que no. Hemos elaborado la cosa para que las giras salgan mejor. A veces llega un punto en el que las cosas se ponen difíciles y uno se pregunta si no termina con todo. Casi todas las bandas deciden seguir juntas y se odian entre ellos. En nuestro caso, debemos llevarnos bien para poder tocar juntos...
-¿Qué música has estado escuchando últimamente?
-El otro día tuvimos una especie de flashback musical, escuchando discos que solíamos escuchar en la secundaria. Nada en particular, pop de los años 80. Bad, de Michael Jackson, el CD de Cindy Lauper... aunque a mí todavía me gusta Cindy Lauper.
-Es obvio, salen a escena con los acordes de Girls Just Wanna Have Fun. ¿Lo hacen para perturbar al público?
-Creo que es divertido, que es un tema realmente pegadizo, buena instrumentación, y es pop... Eso demuestra que es un tema cool y tal vez nadie lo creía, porque es un tema pop de hace muchos... Es como hacer una rápida visita a un amigo y poner esa música para divertirse... te pone feliz.
El cielo rockero tiene estrellas para todos los gustos
50
Primera estrella. Elvis Presley y su movimiento sexy de caderas estrenaron el rótulo de estrella de rock. Limosina, mansión, fans enloquecidas, millonadas de dólares y oscuros secretos. Elvis escribió el decálogo astral.
60
Estrellas psicodélicas. Los Beatles y Jim Morrison representaron a dos tipos de estrellas rockeras en tiempos del flower power. La beatlemanía mundial por un lado y la piel sexual de cuero con literatura drogona por el otro.
70
Estrellas glamorosas. David Bowie y Mick Jagger explotaron diferentes aspectos del estrellato, cuando el rock comenzó a ser un gran negocio. Bisexualidad, escándalos mediáticos y mucho, pero mucho divismo.
80
Estrellas de amor y furia. El "forajido" Axl Rose y su vinchita y Bono y su llamado por la paz marcaron tendencia en la década en la que el pop creó más estrellas que el rock. Luego vendría la reclusión para uno y la política para el otro.
90
Estrellas sufridas. El grunge que revolucionó la escena trajo consigo un nuevo tipo de estrella: Kurt Cobain y Thom Yorke sufren por ser famosos y no saben en qué gastar la millonada que ganan mes a mes.
00
Estrella cool. Con sus camperas de jeans, las remeras vintage y sus Converse impecables, Julian Casablancas se adueñó de las tapas de revistas tanto de rock como de moda. Prolijamente desprolijo, nace una nueva estrella.






