
Nuevos vinos, bodega antigua
El californiano Paul Hobbs, uno de los enólogos consultores más prestigiosos del mundo, asesora a la centenaria Bodegas Toso y le da un sello de modernidad a sus elaboraciones: la nueva línea de varietales Pascual Toso, que se presentó recientemente en el mercado nacional
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El italiano Pascual Toso instaló su primera bodega en Guaymallén, en 1890, y ya a comienzos del siglo XX amplió sus viñedos con muy buen ojo a la zona de Las Barrancas, Maipú, Mendoza, hoy muy bien reconocida.
En 1995, J. Llorente y Cía. continuó la empresa con el mismo carácter que le imprimió don Pascual y sus descendientes, y al mismo tiempo aggiornó la producción de sus vinos.
Hace tres años que Bodegas Toso se asesora con uno de los enólogos consultores más prestigiosos del mundo, el californiano Paul Hobbs, que ya había creado vinos notables en Mendoza para Catena dentro de la entonces novedosa tendencia de la no oxidación. Parece mentira que hasta no hace mucho más de una década los vinos oxidados eran el gusto argentino. Hoy, los expertos llegaron mucho más que a cambiar las preferencias por los vinos frutados de intenso color y aroma; desarrollaron la singularidad de las regiones, microclimas o microterroirs que dan vinos diferentes para ofrecer al consumidor variedad para elegir y "decidir con su bolsillo" -Hobbs dixit-. Otro atractivo, expone, son las variedades no tradicionales que no se conocían hace cinco años, los blends de varietales de distintas regiones, los vinos para guarda, pero que también puedan beberse jóvenes. Dice sí a los fáciles de beber, para poder conocer más variedad, y no a los pretensiosos que intimidan, y a las modas. Aboga porque en los restaurantes se propongan varios vinos en una comida: uno liviano para empezar, uno más serio para el plato principal y alguno de postre, esa costumbre europea que se afianza en la Argentina (la solución para el bolsillo son los vinos por copa). El ingeniero Mario Toso, gerente de producción de la bodega, completó la presentación de la nueva línea de varietales Pascual Toso que Llorente sacó recientemente al mercado nacional, y algunos se probaron en la degustación dirigida por Hobbs. El Sauvignon Blanc 2002 -que no se pensó posible en la Argentina, limpio y rico con absolutamente nada de madera- lo sugiere para carnes blancas y de mar.
El Cabernet Sauvignon, de intensa fruta y expresividad, cosa difícil de lograr -más apreciado que el chileno en el mercado internacional, según el californiano-, tiene un 30 por ciento de paso por barricas de roble francés durante 10 meses. El Malbec Reserva 2002, elegante y complejo, pasó el 100% en barrica durante 12 meses; aparecerá a fin de año, estará óptimo en unos años más y se le augura un lustro para revelar un animal distinto. El Syrah se maduró el 30 por ciento en barricas de roble; a la sensación de fruta se añaden notas de anís y otras especias. Las contraetiquetas recomiendan servir los tintos entre 15 y 18 grados; los blancos, entre 9 y 12 (en vinotecas, a alrededor de 20 pesos.)
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