Oria Puppo

No cumplió los 30 años, pero realizó innumerables trabajos de escenografía y vestuario. El 7 estrena en Recoleta la curiosa instalación (otros) deslenguajes
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2 de diciembre de 2001  

1. ¿La siguen viendo como una joven promesa?

–No, ya no soy una promesa, para bien o para mal.

2. ¿Consigue más el talento o el esfuerzo?

–El esfuerzo, si es sostenido; el talento no siempre te lleva a algún lado.

3. ¿Qué le aportó estudiar en el Colón?

–Una mirada. Se aprende a estar atento ahí, porque pasan cosas grandes... en un segundo.

4. ¿La principal diferencia entre vestir personas o espacios?

–Las paredes no hablan, por lo tanto no se quejan.

5. Estuvo en París. ¿Dónde vivía?

–Tuve tres estadas largas y varias cortas, y siempre paré con amigos argentinos. Soy una huésped gentil.

6. ¿A qué otros sufridos destinos la llevó su vocación?

–Estuve cuatro meses en Milán, con una beca. Y allá tengo una hermana.

7. ¿Hombres franceses o italianos?

–Franceses, aunque vaya en contra de mis orígenes tanos.

8. ¿Una definición de su familia?

–Son todos polvorita. Y están disgregados por el mundo.

9. La elite artística, ¿admite a los escenógrafos?

–Sí, creo que a veces es al revés: algunos escenógrafos se molestan cuando un artista plástico invade su territorio.

10. ¿En dónde se ubica usted?

–Ahora estoy haciendo muestras, más cerca de la plástica; pero soy un bicho de teatro.

11. ¿Clásica, romántica o pos-moderna?

–Medieval.

12. (otros) deslenguajes, ¿qué busca decirnos?

–Apunta a lo sensorial: a cada uno le dirá algo diferente.

13. ¿Cómo le dio el tiempo para hacer tantas cosas?

–Empecé a los 18. Y duermo poco: no paro fines de semana ni lunes, que es el día de descanso teatral.

14. Artísticamente hablando: ¿se prende en todas?

–Sí, me divierte la diversidad, intervenir en una obra lírica y después en una puesta para La Mississippi.

15. ¿Tiene tiempo para el amor?

–Sí, es necesario hacérselo.

16. ¿Prefiere salidas diurnas o nocturnas?

–Amo la mañana, y también la noche. No me gustan las tardes.

17. ¿Qué época la inspira más?

–Lo que más me inspira es justamente lo atemporal.

18. ¿Cómo vestirán dentro de un par de siglos?

–No creo que se vistan: no saldrán de sus casas y estarán a temperatura ideal, conectados con el mundo por un caño.

19. ¿A quién le cambiaría urgentemente el look?

–A las vedettes y a las que las imitan. Un cuerpo humano puede soportar cuatro partes nuevas, pero no veinte.

20. ¿Qué se puede oponer a la falta de subsidios?

–Lágrimas. Podemos juntarlas y hacer un lindo arroyito.

21. ¿Algo incorpóreo que ama?

–La velocidad.

22. La obra que marcó un antes y un después en su vida.

–Es muy reciente, pero creo que Amanda y Eduardo, porque era Discépolo, en la sala Casacuberta del San Martín y con gran elenco.

23. ¿Cómo viste a sus personajes internos?

–Con todo lo que no puedo ponerles a los de los otros.

24. ¿Por qué seguimos tranquilos, mientras el mundo se cae?

–Porque estamos del cráneo.

25. ¿Qué reflexión le arranca la historia argentina?

–Qué testarudez, qué insistencia en repetir los mismos errores.

26. ¿Se formó con los mejores?

–Sí. Te nombro a dos de mis maestros: Gastón Breyer y Graciela Galán.

27. Y de los directores, ¿cuál la entendió mejor?

–Roberto Villanueva.

28. ¿Fue diferente trabajar en cine?

–Sí, uno siente que estrena todo el tiempo. Y fueron trabajos hechos en grupo, tanto para Renán como para Babenco.

29. ¿Le da duro a la autocrítica?

–Sí. Miro mi trabajo como si fuera de otro.

30. ¿Hubiese elegido crear para Hitchcock o para Buñuel?

–Para Buster Keaton. Adoro los trucos basados en la mecánica, no en la electrónica, y lo que conseguían con eso.

31. ¿Cuándo se siente un pollito mojado?

–Cuando tengo mucho sueño y ninguna posibilidad de dormir.

32. Otras veces, ¿le sale la amazona?

–Sí, en lo cotidiano, frente a taxistas y comerciantes demasiado vivos.

33. ¿Se contagió la paranoia?

–Por lo menos, estoy atenta; eso es algo que acá hacés todo el tiempo, sin darte cuenta. Lo ves cuando estás afuera.

34. ¿Un bochorno inolvidable?

–En un ensayo, iba con un ojo tapado por una lastimadura, y calculé mal: me caí del escenario en vez de bajarme.

35. ¿Todo sirve de alimento a su fantasía?

–Sí, siento una curiosidad permanente: por la música étnica, las lecturas, lo que veo en la calle... ¡Y por lo que no veo, más!

36. ¿El tema de conversación que más le aburre?

–La política. Y los viajes que la gente insiste en contar.

37. ¿La última vez que le regalaron flores?

–La última semana.

38. ¿Se vuelve uno un poco fetichista en este oficio?

–Sí, terminás adorando objetos horribles y rotos, sólo porque los conseguiste en el Cottolengo y eran justo lo que necesitabas.

39. ¿Se hacen más o menos zancadillas que los actores?

–En este momento, creo que todas las profesiones están a la par.

40. ¿Adónde quisiera estar a los 40 años?

–En pleno reposo, tomando un vino en agradable compañía.

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