
Otra vez sopa
En estos días fríos, un plato caliente y nutritivo
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Seguramente, Mafalda no leería esta nota. O si lo hiciera se horrorizaría de ver tantas palabras gastadas en ese brebaje poco tentador. Eso será para ella, porque la sopa tal como es, caliente y líquida, tiene fieles seguidores, mucho más en estos días de invierno. Sana, rendidora y sabrosa, reúne en un plato todos los ingredientes que nuestra imaginación sea capaz de mezclar: desde queso y huevo hasta carne, legumbres, hortalizas y cereales.
Alejandra Luchetti, coordinadora de Nutrición de Unilever Bestfods y docente de Nutrición de la UBA, destaca la importancia de la sopa como alimento y eje de una nutrición equilibrada y variada: “En la mayoría de los casos, conserva el valor energético de los alimentos que le dieron origen. Dicho valor proviene de sus nutrientes, hidratos de carbono, lípidos y proteínas. Una buena ración de sopa no sólo nos ofrece una cantidad positiva de energía, sino que también genera sensación de saciedad”.
Según su composición, las sopas nos brindan entre 60 y 300 calorías por porción: las ligeras un poco menos que las cremas.
Gracias a la ciencia moderna, los efectos benéficos de la sopa están fríamente calculados. Pero hace mucho, muchísimo tiempo, en los orígenes de este plato, poco y nada se sabía. Cuentan que la mujer prehistórica buscaba desesperadamente una forma de ablandar la carne y se le ocurrió probar con agua caliente. Luego de un rato, cuando la sirvió, descubrió que el preparado era delicioso. Y también dicen que así comenzó una historia vigente hasta hoy.
La palabra sopa proviene del alemán suppe, que en un principio significó pedazo de pan que se moja en un líquido, pero con el tiempo, el nombre se extendió al caldo y el pan quedó relegado en esta historia.
Los que tienen mucho trabajo y poco tiempo para cocinar pueden recurrir a la variada oferta de cubitos de caldo y sopas preelaboradas, alternativas que tal vez no son tan ricas como esa sopa casera de la tía, pero que facilitan y agilizan la hora de la cena.
Datos
Medallas argentinas
Buenos Aires tuvo en julio su concurso paralelo al prestigioso Mondial de Bruxeles, que la primera vez fue Cata D’Or Hyatt 2000. Este año fue Cata D’Or Hilton 2002 y el jurado internacional del Concours de Bélgica más los de Chile, Uruguay y la Argentina otorgó tres Grandes Medallas de Oro, 15 de Oro y 21 de Plata. Santa Florentina Torrontés 2001, Terrazas Gran Malbec 1999 y Dollium Reserva Malbec 2000 fueron Gran Oro. La consagración de bodegas nuevas, pequeñas y artesanales, a la par de empresas tradicionales fue lo sorprendente. Y los vinos de alto precio y moderado valor se hallaron en la premiación en sus altos niveles de calidad.
De pura cepa española
Vinos de uva tempranillo
Con la uva tempranillo –y no tempranilla– se producen en España algunos de los tintos más famosos del mundo, como los Rioja y los Ribera del Duero, vinos de Crianza, Reserva y Gran Reserva de gran reputación y precio.
Algunos se pueden conseguir en Buenos Aires. En Mendoza, la tempranillo se adaptó tan rápidamente como los hispanos que las trajeron, pero hasta hace poco sólo se elaboraban con ella vinos de mesa, aunque se supone que entraba, anónimamente, en cortes importantes. En Australia, aparentemente tan alejada del estilo hispánico, un número creciente de wine makers la está plantando y ya han conseguido buenos tempranillos y un gran interés de los consumidores.
En la Argentina, dos bodegas han lanzado este año sus varietales tempranillos. Familia Zuccardi –La Agrícola–, de los viñedos plantados en 1974 en la finca Santa Rosa y seleccionados con la letra Q de quality que distinguirá a todos sus grandes vinos. Elaborado con un ciento por ciento de dicho cepaje, luce el rojo con matices ladrillo propio de la variedad, el aroma elegante y la persistencia de frutas rojas maduras en la boca, sumado a las notas de vainilla de la permanencia en barricas de roble francés durante un año. Los Zuccardi auguran para éste, su primer vino de guarda ($ 24), unos seis años de evolución, pero ya está listo para beberlo y casarlo con platos de gran presencia y sabor. Bodegas Hispano Argentinas también presentó recientemente dos tempranillos con la marca Marqués de Griñón: el Crianza ($ 8) –que pasó seis meses en barricas de roble americano, como los españoles– y el Duarte Tinto, más fresco y joven ($ 5), una buena opción para todos los días. Ambos sonbuenos compañeros de una gran variedad de platos y aun del asado criollo. Una novedad es el flamante tempranillo de alta gama de Bodega Titarelli, que está por salir al mercado, presentado en Expo Cuisine & Vins 99 con muy buenos comentarios.



