
Palacios de París
Los hoteles palacio de la Ciudad Luz reúnen historia, tradición y lujo, además de ser exponentes de distintas épocas de la arquitectura parisiense y cobijo ocasional de la nobleza, que dejó su marca en ellos
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Para hablar con detalle de cada uno de ellos harían falta varios tomos. Sus historias están estrechamente ligadas a la de Francia y, en muchos casos, a la del mundo. Pero hay algunos muy emblemáticos, como el hotel Meurice, frente al Jardin des Tuileries, sobre la rue de Rivoli, o el famosísimo Ritz, en plena Place Vendôme, o Le Bristol, sobre el exclusivo Faubourg Saint-Honoré.
La historia del exquisito hotel Meurice comenzó en la ciudad de Calais en 1771. Fue fundado por Charles-Agustin Meurice, que daba la bienvenida a los adinerados viajeros ingleses que hacían el trayecto desde Dover hasta Calais, y el propio monsieur Meurice arreglaba los viajes hacia París de estos hombres y mujeres en su propio servicio. Por supuesto, se hospedaban en su hotel. Con los años, el Meurice se hizo acreedor de una excelente reputación. Hacia mediados del siglo XIX se lo llamaba el hotel de reyes y reinas. Hospedaba a la reina Victoria o a Alfonso XIII, por ejemplo.
Fue refugio de celebridades, como Roosevelt, Kipling o Coco Chanel, y escenario de innumerables sucesos históricos.
Después de ser restaurado en 2000, el Meurice mantiene su reputación de excelencia, con un servicio sublime en todas sus áreas.
El hotel Le Bristol tiene un árbol genealógico noble y de más de 200 años. Fue propiedad de distintos dueños y en 1924, cuando estaba a cargo de los miembros de la familia Jammet, se abrió como hotel para viajeros.
Es un estupendo palacete estilo siglo XVIII, rico en muebles de época, en tapicerías de gobelinos y telas de maestros, muchas de ellas compradas en el Museo del Louvre. Ahora, absolutamente renovado, conjuga tradición, estilo y lujos a la orden de estos tiempos.
Finalmente, el célebre hotel Ritz –con sus suites con nombres que hacen honor a sus visitantes más asiduos, como la Duques de Windsor o la Frederic Chopin; la escuela de cocina más importante del mundo, la Escoffier; sus bares privados; su piscina estilo romana, es emblema de historia por sí mismo.
Todos, tanto como el Lancaster, el Raphael, el Plaza Athéneé, suman a su perfección los mejores restaurantes del mundo, con cocinas comandadas por los chefs más excelsos y un profesionalismo difícil de encontrar en otra parte.
Agradecimientos: The Leading Hotels of the World; Tam Líneas Aéreas, Alvear Palace Hotel






