Panacota. Cómo se hace el postre protagonista de la popular película El hoyo
Entre todos los enigmas que dejó la película El hoyo, el de cuál es el mensaje de una tentadora y perfecta panacota, es quizá el más fácil de desentrañar. No tanto en su simbología, la cual queda sujeta a las especulaciones de espectadores, críticos de cine y blogueros que tejen teorías de todo tipo, pero sí, en lo que concierne al postre en sí mismo.
La panacota es el mensaje porque es noble, rica y tradicional

La panacota es un postre tradicional de Italia, más precisamente del Piamonte, región del norte del país europeo. Panna cotta significa literalmente crema cocida.
Su receta es sencilla y lleva muy pocos ingredientes: crema, por supuesto, azúcar y leche. Como el flan, pero blanco y nítido, este postre de sabor potente y textura suave, es una estrella que no puede faltar si se habla de gastronomía típica italiana. Aunque es relativamente fácil, tiene sus secretos, para que quede con su característica consistencia gelatinosa.
Según los expertos, una panacota perfecta es aquella de textura sedosa, lisa, uniforme y consistente que no se deshace al moverla. ¿Si recuerdan esa publicidad de flan que decía "Si se mueve... es Ravanna"? Ese sería también el parámetro para evaluar la calidad de este postre.
Además de la clásica versión original, existen variantes y recetas de autor que le ponen su sello. Se puede saborizar, agregarle frutas y baños de caramelo, de chocolate, hacerla más intensa o más suave, pero siempre el ingrediente básico será la crema.
La calidad de la crema, su pureza, su frescura y su tenor graso es lo que, sin dudas, hace al éxito de cualquier panacota.
Receta clásica de panacota italiana
Ingredientes (para 4 personas)
- 250 ml. de crema para batir (con al menos un 35 % de materia grasa).
- 150 ml. de leche (mejor si es fresca).
- 25 gr. de azúcar impalpable (azúcar glas).
- 1/2 vaina de vainilla.
- 2 cucharadas soperas de gelatina sin sabor
Preparación

- Volcar en una olla la crema, de leche y el azúcar impalpable.
- Abrir la vaina de vainilla por la mitad y con la punta de un cuchillo sacar sus semillas. Añadir todo a la olla.
- Poner la mezcla a calentar a fuego medio.
- Llenar de agua muy fría un bol pequeño y sumergir las dos cucharadas de la gelatina para que se hidraten muy bien.
- Revolver la mezcla que está en la olla al fuego para que no se pegue. En el momento en que rompa a hervir, escurrir muy bien la gelatina y añadirla a la cocción.
- Revolver bien para que la gelatina se disuelva por completo en la mezcla y después retirar del fuego.
- Colar la mezcla para quitar las vainas de vainillas que ya dejaron su aroma en la preparación pasándola a un bol.
- Mientras se va enfriando ir moviendo con una cuchara de vez en cuando para ayudar a eliminar el vapor.
- Cuando empiece a espesar revolver bien para que las semillas de vainilla se repartan bien por la mezcla. Repartir la panacota en cuatro flaneras individuales.
- Tapar los moldes con papel de aluminio y guardar en la heladera para que la mezcla termine de enfriar y adquiera consistencia.
- En cinco o seis horas estará lista para comer.
- Para desmoldar pasar un cuchillo de punta roma por el borde para ayudar a despegar la panacota de la flanera. Calentar ligeramente la flanera con las manos y volcar la panacota sobre el plato en que se servirá.
- Acompañar con salsa de caramelo, de frutillas, de dulce de leche o de chocolate.
- Decorar con frutas frescas o con nueces picadas.












