
Para seguir siendo un rockstar
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Lo descubrí hace 17 años, cuando pasaron más de 50 artistas por Gustok, por MTV. Pero ya lo venía olfateando desde más tiempo: a muchos músicos de rock no sólo les gusta comer bien, también les gusta cocinar. Y el Soul Café. también en esa misma época, llegó para romper con la gastronomía ochentosa que invadía Buenos Aires. Era el momento de cocinar con actitud, sin escuela ni grandes recetas. El momento de una cocina de intuición, más bien de aspecto retro emotivo. Un día, en el Soul decidimos servir milanesa con fideos con manteca, un plato que uno moría por comer cuando era chico, pero que no encontrabas en los restaurantes de Buenos Aires. Lo incluimos en la carta y fue un hit. El Soul era cantina funky (atendida por sus músicos) y allí servíamos una comida rockera. Hoy, los cocineros son los nuevos rockstars. Y lo comprobé en la feria Masticar, que fue un éxito. El público así los trataba, como verdaderas estrellas. Es que la gratificación del cocinero puede emparentarse con la del músico. Lograr que la gente la pase bien por un par de horas, que disfrute de lo que uno le ofrece te vuela la cabeza. Esa sensación no tiene precio. Por eso, después de los 50 me voy a convertir en cocinero, porque quiero seguir siendo un rockstar.
Zorrito Van Quintero






