
Pasiones subterráneas
Oscuros herederos del punk, los darkies de Requiem se mudaron al Pantheon
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En la madrugada del domingo, la Avenida de Mayo se pone más oscura que el resto de las noches. Al 900, de la mano par, está Pantheon, un local reconocido en el ambiente dark, que ahora luce más sombrío que nunca. No es casual: ahora el subsuelo es territorio de Requiem, las fiestas que durante dos años ocuparon el sótano de Viamonte al 800.
Cerca de las 2, los seguidores de esta particular corriente pos-punk -nacida en Londres a comienzos de los 80- desfilan, lánguidos, por la escalera de caracol que los lleva hasta la única pista que le rinde culto a esta movida. Sin excepción, llevan trajes de luto, la palidez a flor de piel, el pelo batido o en filosas esculturas trabajadas con jabón y gel, los ojos ennegrecidos y la boca pintada de morado. Y esa apariencia lúgubre no se queda en el aspecto de los fieles : se manifiesta en la penumbra de un local teñido de humo y aderezado con el perfume que exhalan unos cuantos sahumerios.
"El clima que se respira acá no se siente en otro lado", distingue Gustavo Valle. Esta razón, sumada a la trayectoria y el buen estado del lugar, fue decisiva para que el mentor de Requiem resolviera mudar las veladas a Pantheon.
Además de dueño de la flamante casa, Gustavo es VJ y DJ del sector principal, especializado en música gótica, y comparte la cabina con Gabriel, abocado al tecno industrial. "Acá se escucha gothic del nuevo, como los alemanes The Garden of the Light, pero también clásicos, como Siuxsie and the Banshees." Guitarras chirriantes, samplers, bajos bien bajos y voces superpuestas; letras que cuentan historias de desamores, melancolía y angustia.
Del otro lado del pasadizo secreto, una pista más pequeña, dedicada a los años 80, se mueve según los dictados de Shadow.
Hasta el mediodía del domingo
Siempre que un delgado haz de luz se proyecte podrá verse a clones y clones de Robert Smith (el líder de The Cure), con la camisa abrochada hasta el último botón. Pero el perfil de un dark no es pura apariencia. "Creo en el catolicismo y en la resurrección -se autodefine Valle-. Esta es una movida que llega al alma a través de la música y la premisa es que hay que vencer a la muerte sin tomarla como un problema serio." Convencidos de que "el negro es silencio para pensar", los habitués permanecen bajo tierra aún cuando comienza el after hour K2, organizado por Urban Groove. Es que a los darkies les encanta la idea de permanecer en un subsuelo hasta el mediodía del domingo, aun cuando de 6.30 a 13 cambie la propuesta sonora y, en consecuencia, desembarquen en Pantheon los locos por el tecno.
A pesar de las constantes, no todas las trasnoches son iguales. Si una semana se realiza un especial gótico, a la siguiente se rinde homenaje a Depeche Mode o a The Cure. Sin ir más lejos, mañana se buceará por vigésimocuarta vez en la discografía de Martin Gore y sus amigos. "Primero, porque soy un fanático del grupo -justifica el organizador- y, fundamentalmente, porque la ausencia de nuevas bandas en los años 90 hizo que, entre nosotros, crec ieran más todavía las de la década anterior".
Requiem en Pantheon. Avenida de Mayo 948; 4331-5870. Sábados, desde la 1. Mañana, tributo a Depeche Mode. Entradas: $ 8 o $ 12, con una o dos consumiciones; con tarjeta, damas, $ 4; caballeros, $ 6.




