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Antes de que comenzara la cuarentena estricta en Argentina, Patricio Giménez (45) hizo su bolso, cargó su guitarra y a su adorada perra Rumba y cruzó el charco para instalarse en Punta del Este, un destino que frecuenta desde chico, que comparte con sus hermanos, Susana, Carolina y Kiko, y donde tiene, además de emprendimientos más allá de la música, grandes amigos y amigas.
El pasado viernes, por ejemplo, aceptó la invitación de una de ellas, Nair, que organizó un almuerzo en su Café a la Antigua, en La Barra. Y como suele pasarle, en medio de la comida, los comensales lo animaron a desenfundar la guitarra y entonar una serie de rumbas y sevillanas, que le valieron los aplausos de todo el restaurante. "Fue una cosa entre amigos, absolutamente informal, pero muy divertida", le dijo a ¡HOLA!, que, ante la pregunta obligada, aseguró que su corazón aún sigue sin dueña.
Por estos días, Pato, que pasó gran parte de la cuarentena en La Mary, desde donde dio una serie de recitales online y mantuvo sus alumnos de música a la distancia, toca todos los sábados en Mia Bistró, en la parada 20 de La Brava, y se está instalando hasta Carnaval en Tío Tom Arenas, donde llevará su música.



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