
Peeling, para borrar años y manchas
No es una técnica nueva, al contrario. Cleopatra recurrió a sus bondades para obviar el efecto del paso del tiempo y el sol ardiente
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Con el descubrimiento del peeling químico, el laboratorio moderno relevó al hombre de la muy antigua y desagradable tarea que significaba experimentar con casi cualquier cosa para mejorar el aspecto de su epidermis. La exfoliación del cutis superficialmente envejecido y arruinado llegó a practicarse hasta con una mezcla de orina y polvo de piedra pómez, muy popular entre las mujeres de la India en épocas lejanas.
A fines del siglo XIX, el empirismo en la materia andaba por caminos menos surrealistas que aquellos seguidos en tierra indostaní. Y ya durante la Primera Guerra Mundial se empleaban, con resultados aceptables, soluciones de fenol para remover los efectos de la deflagración de la pólvora en el rostro.
En la tercera década del siglo XX, un dermatólogo inglés de apellido Mackee usó fenol para remover capas de piel allí donde el acné había dejado cicatrices.
En 1941, los científicos Eller y Wolff detallaron técnicas de peeling con las combinaciones de fenol y ácido salicílico, y con el uso de la nieve carbónica, al tiempo que observaron efectos tóxicos del fenol en los riñones y señalaron la importancia de limpiar de grasitud la piel antes de aplicar cualquier agente exfoliante.
En 1946 se usó cantaridina -sustancia mordiente segregada por los insectos coleópteros denominados cantáridas- para lograr remociones más profundas de la epidermis y, en 1950, éter para borrar pecas como esas que le quedaban tan lindas a Doris Day.
Hacia 1960 se producían frecuentes complicaciones con el peeling, como cicatrices y pozos en la piel. En 1961 se desarrolló, por fin, una fórmula saponificada que aún hoy se utiliza en la exfoliación.
En la década del 70 se realizaban peelings en todo el rostro con ácido tricloroacético y fenol. En 1980, el doctor Stegman comparó la profundidad del efecto de agentes químicos abrasivos sobre la piel y fue el precursor de los peelings efectuados de manera científica y controlada.
El peeling químico se hace, por lo general, para borrar líneas delgadas debajo de los ojos y alrededor de la boca, y arrugas provocadas por el sol. Pero bolsas y arrugas profundas -por ejemplo, las de traza romboidal que suelen surcar las varoniles nucas polacas- demandan tratamientos más radicales que el peeling, procedimientos quirúrgicos como el lifting o el rellenado de tejidos blandos. En cambio, responden al peeling químico las cicatrices leves y cierto tipo de acné, como también las pecas solares, las manchas de la edad, las manchas hepáticas, las pecas naturales, las manchas causadas por las píldoras anticonceptivas, la opacidad de la piel, las manchas de queratosis precancerosas y, quién sabe, también las manchas que exhibe la Luna.
El peeling químico puede realizarse, además de en la cara, en el cuello, el pecho, las manos, los brazos y las piernas.
Si el tratamiento es superficial, provoca enrojecimiento y descamación que desaparecen en un plazo de 3 a 5 días. Los peelings de profundidad media y máxima suelen causar hinchazones y ampollas que luego forman costras o marcas marrones y se descaman en un lapso de una a dos semanas.
Es bajo, pero no debe desestimarse, el riesgo de cicatrices por efecto del peeling químico, las que, de todas maneras, siempre serán menos hondas y dramáticas que las del tango. No obstante, es factible tratarlas y con buenos resultados. Ciertos tipos de piel pueden desarrollar con el peeling un cambio de pigmentación a veces permanente, lo cual depende de antecedentes familiares y hasta de la ingestión de anticonceptivos.
Las personas rubias tienen la piel más fina que las trigueñas, por ende sus arrugas son menos profundas; en consecuencia, el peeling químico obra mejores efectos en ellas. Pero no debemos acusar de discriminación al peeling porque las prefiera rubias, igual que los caballeros. Así son las cosas, naturalmente y sin maldad.
No es para todos
Los especialistas en dermatología más reconocidos coinciden en que el peeling no es para cualquier persona, y que es recomendable sólo en casos de pieles fotoenvejecidas, con manchas solares, melasma (manchas de embarazo) secuelas pigmentarias de acné y secuelas (cicatrizales) de acné. Esta técnica sólo mejora la textura de la piel, pero el tratamiento debe seguir en casa, con la ayuda de cremas y protectores con filtro solar. Para más consultas, aquí les recomendamos algunos especialistas y hospitales públicos, a los que pueden concurrir pagando el bono cooperadora de la institución.
Dr. Costa Córdova: 4815-6990; Dr. Alejandro Cordero: Hospital de Clínicas (lunes, miércoles y viernes, desde las 8 de la mañana); Dr. Fernando Stenguel: 4374-3963, Departamento de Dermatología de los hospitales Durand ,Argerich, Vicente López y Zubizarreta. Agradecemos a los especialistas mencionados su colaboración para la realización de esta nota.






