
Perdidos en el espacio
Las cifras que ofrecen las compañías discográficas dan sobrada cuenta de que cada vez se edita menos rock en el país. Este año, varios de los lanzamientos internacionales con mejor crítica quedaron dando vueltas por ahí y no llegarán a la Argentina. He aquí una lista de lo mejor de la música del Primer Mundo que se extravió en el camino del Norte al Sur
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Aaliyah murió en un accidente aéreo y hoy sus discos se venden por millones (¿les resulta conocido?); los neoyorquinos The Strokes, la última revelación del rock norteamericano, escalan los rankings con su imagen sucia y desprolija y música heredada de la tradición Velvet-Television; Ian Brown da pruebas suficientes de que está vivo y coleando en F. E.A.R. , uno de los primeros cortes de su nueva producción; y Howie B afirma que sus herramientas para hipnotizar a propios y extraños están lejos de agotarse. Nombres varios, estilos diversos y un punto en común: ninguno de sus últimos discos, editados este año, llegarán a las bateas del país.
Recesión, maldita recesión, es la palabra que unos y otros utilizan para relatar lo obvio. ¿Por qué se achicó el mercado?, ¿por qué bajaron estrepitosamente las ventas de discos? La respuesta, en realidad, está bastante lejos de las disquerías: está en los supermercados y en sus góndolas adormecidas.
En las compañías multinacionales (léase Sony, Universal, EMI, Warner y BMG), todos indican que el mal trago ya es de largo aliento. La debacle comenzó en 2000 y la caída de Musimundo sólo contribuyó a precipitar el desenlace. La cadena de disquerías cerró decenas de locales y con el atraso en los pagos primero puso en jaque a los sellos independientes y luego terminó por agotar a los grandes. Las deudas millonarias que mantiene con las discográficas llevaron a éstas a no cederle nuevos lanzamientos desde hace tres meses y a profundizar en nuevos nichos de venta, como la cada vez más explotada comercialización en quioscos de diarios y revistas o el regreso a las cuevas, las disquerías barriales y especializadas que lograron mantenerse en pie.
En el medio del cuadro de situación, un virtual Tríangulo de las Bermudas se traga discos imprescindibles y de los otros, esos que, por simple novedad, hay que comprar, escuchar o tener idea para poder meter bocado. La extensa lista recuerda a la era pre-CD, cuando la palabra importado era sinónimo de melómano, tipo de paladar negro que no se contenta con lo que las bateas le ofrecen. Su ruta, tanto ayer como hoy, tiene como parada ineludible la disquería especializada amiga, esa que sobrevivió todo este tiempo con material pirata y que ahora vuelve a soñar con su clásico caballito de batallas: el importado. A esta parada hay que agregarle la disquería virtual, que incluso, en muchas ocasiones, resulta más económica.
Objetos del deseo
¿Cuantos discos de Howie B podrían venderse en este 2001? ¿Y de Nikka Costa? Si nos ponemos del otro lado del mostrador entenderemos las razones de las compañías, que han dejado pasar muchos de sus lanzamientos anglos para dedicarse mayormente a las prioridades latinas y a "un par de novedades muy bien trabajadas por mes". En algunos casos (y más que nada por insistencia de la prensa), las compañías han resuelto tener "disponibilidad de producto". Es decir, importar entre 200 y 300 copias de lanzamientos muy bien posicionados en los Estados Unidos y Europa que acá no resistían a una fabricación local masiva. ¿Ejemplos? BMG lo ha hecho con Outkast y Sony lo hará a fines de octubre con Super Furry Animals y su Rings Around The World . En esta categoría también hay que incluir el Vespertine de Bjšrk, cuya importación apenas supera las mil copias. En definitiva, algunas figuritas difíciles esperarán por mejores tiempos (la promesa alcanza, entre otros, al ex Stone Roses Ian Brown, a The Charlatans y a Gorky´s Zygotic Mynci) y otras ni siquiera gozarán de una oportunidad. En este último rubro se encuentran tres ineludibles voces femeninas de hip hop: la desaparecida Aaliyah Haughton, la rebelde Kelis (el inminente Wanderland es el quinto de su cosecha personal) y la revelación Nikka Costa. Esta sensual cantante de 29 años es, nada menos, hija de Don Costa y ahijada de Frank Sinatra. A los 5 años debutó con un álbum de canciones de Navidad y a los 10 cantó con Frankie un tema con fines benéficos. Luego incursionó en el mundo de la balada y desapareció del mapa hasta este Everybody Got Their Something , un CD picante de hip hop y R & B.
Si querés llorar hacelo, pero ni aún así vas a ver por ahí los trabajos mencionados al comienzo o los de The Beta Band, Spiritualized (ver nota aparte), Mary J. Blige, Alicia Keys, Eels, The Divine Comedy, Perry Farrel, N.E.R.D., Jeff Buckley, Muse y una extensa y angustiante lista.
Las omisiones y las elecciones, de persistir en el tiempo, van a lograr que la depresión termine por devorarse tendencias y hasta discografías completas, como es el caso del niño mimado del pop acústico, Elliot Smith. ¿Lo tienen a Leo García? Bueno, ahora piensen en un tipo introvertido, muy sufrido, que se esconde detrás de su guitarra y entona canciones frágiles sólo en apariencia, que hablan de amores y desamores. Los cuatro temas que incluyó en la banda de sonido de En busca del destino (de Gus Van Sant, con Matt Damon y Robin Williams) son el único contacto local con su obra (por favor, chequear su último opus, Figure 8 ).
A esta altura, queda claro que sólo hay dos alternativas. O conformarse con escuchar a Shakira o idear una buena estrategia para hacerse de éstos discos.
Las figuritas difíciles de la producción discográfica 2001
One In A Million-Aliyah Haugton. La cantante, de sólo 22 años, más que una promesa ya era una realidad del universo hip hop. Este, su último álbum, salió en los Estados Unidos un mes antes de su fallecimiento y hoy no para de escalar posiciones.
Everybody Got Their Something- Nikka Costa. Se trata de la revelación del momento. Hija de Don Costa y ahijada de Frank Sinatra, después de pasar años en las filas de la balada, la cantante decidió, a los 29, incursionar en el hip hop. Síganla de cerca.
Regeneration-The Divine Comedy. Aquí, Neil Hannon demuestra por qué sigue siendo una de las mejores voces de ese rock inquieto, que se anima a crear climas y a jugar con arriesgadas orquestaciones. El álbum fue producido por N. Godrich.
Songs To Be Sung-Perry Farrell. La nueva producción como solista del fundador de Jane´s Addiction y Porno For Pyros e inventor del festival itinerante Lollapalooza resulta, como era de esperar, un experimento sicodélico sonoro inagotable.
Folk-Howie B. El DJ y productor de estrellas como Bjšrk y U2, ahora prueba con el formato canción, sin dejar de lado sus trucos electrónicos. Howie B presentará este álbum en la Argentina, en el festival Creamfields, el 10 de noviembre.
Is This It?-The Strokes. Chicos malos en apariencia, rebeldes arriba y abajo del escenario, los neoyorquinos hoy están en boca de los amantes de la crudeza. Siguen los parámetros de la Velvet Underground (aunque menos dúctiles) y de los Television de R. Hell.
The Tijuana Sessions-Nortec Collective. La unión más lograda del folklore mexicano y la música electrónica. En Europa y los Estados Unidos causaron furor este año. Como su nombre lo indica no es un artista, sino un colectivo de DJ y músicos.
Hot Shots II. El segundo larga duración de estos británicos dementes vuelve a lidiar con el excelente rock espacial de sus primeros y consagratorios tres Extended Play (EP). Sin duda, uno de los mejores discos del año que no llegará a estas pampas.
Music Of The Spheres-Ian Brown. El ex líder carismático de Stone Roses, demuestra en su nuevo álbum solista que aún en la era de los chicos buenos (léase Coldplay, Travis, Muse) se mantiene con sus canciones más allá de cualquier tendencia.
The Anomaly-DJ Logic. El virtuosísimo DJ (que acompañó a Vernon Reid en su visita como solista al país) acaba de editar este excelente trabajo que combina hip hop y música electrónica como ningún otro.
Spiritualized, la banda más volada del planeta
Entre los discos que no se editarán en el país figura Let It Come Down, su nuevo trabajo. Pasen, vean y conozcan al cantante Jason Pierce, y luego corran a conseguir (como puedan) este álbum
LONDRES (The Sunday Times).- Jason Pierce, el líder de Spiritualized, está enojado. "La gente cree que mi mente funciona como "Hmm, hoy me siento tan mal que nunca olvidaré lo mal que me sentí. Mejor grabo una canción con este sentimiento". Creen que cuando quiero grabar una canción, me corto las muñecas y lo grabo en un dictáfono". En el aclamado disco de 1997, Ladies And Gentlemen We Are Floating in Space , Pierce escribió acerca de un "muchacho que amortiguó su dolor y mató la diversión", y los periodistas asumieron que estaba describiendo su propio infierno con las drogas después de su separación con Kate Radley (que luego se casó con Richard Ashcroft). A Pierce no le gustó. Ahora, Let It Come Down , el nuevo álbum de Spiritualized, bien podría ser el disco de la rehabilitación de Pierce. Pero eso tampoco le gusta.
"Debe haber algún elemento autobiográfico en una canción -concede Pierce-, pero de todas maneras, algunos sólo se quedan con ese típico horrible comentario social británico, que siempre detesté".
A pesar de ello, mucha gente está feliz y cómoda escuchando la música de Pierce. Ladies And Gentlemen... fue elegido álbum del año por muchos críticos (y por músicos estrellas como Bobby Gillespie de Primal Scream y los Chemical Brothers). Todos ellos fueron ganados por la precipitada urgencia de la música de Spiritualized y el absorbente arco emocional de las letras de Pierce.
El sonido de aquel disco fue la culminación del trabajo que Pierce realizó en los años 80 y 90 con Spacemen 3 y Spiritualized: una dopada y espacial adrenalina de música, libre de formas y géneros y liberadamente sazonada con todo tipo de ruidos y ruiditos de un estudio moderno. Pero Let It Come Down suena diferente. "Tomé la decisión de intentar perder todos los elementos que fueron parte del sonido de Spiritualized hasta aquí -dice-. Pero no porque no estuviese contento con la dirección que había tomado." Entonces Pierce tomó la (radical) decisión de que quería evitar el manejo de estudio y dejar que los instrumentos sonaran de la manera que ellos actualmente suenan. "En el jazz, el piano suena como un piano y la batería como una batería. Esa harmonía es la que lo hace tan excitante. En la música popular, es casi exactamente lo opuesto. Las harmonías suenan iguales y lo que cambia es la sonoridad, la forma que el sonido es tratado. Así, los instrumentos no suenan como tales, pero lo que tocan no tiene demasiadas diferencias con los Beatles y los Beach Boys". Como dato extra, en este preciso momento, Pierce está escribiendo los arreglos para una orquesta de cien músicos, algo para nada simple para un hombre que no puede escribir música.
El resultado de esta nueva dirección que tomó la banda, es Let It Come Down , un disco que suena como no suena ningún otro disco que se haya editado este año. ¿Por qué? Porque Pierce ambiciona crear una eterna calidad para sus discos. "La gente hace música para sonar bien en la radio. Pero yo nunca escucho la radio".
La atención que el músico presta a todos los detalles también se extiende al packaging de sus discos. Pure Phase llegó en una caja que brilla en la oscuridad. Ladies And Gentlemen... fue empaquetada como una caja de medicamentos. Ahora, el frente de Let It Come Down es una figura en relieve hecha por el escultor Don Brown.
¿Dónde encontrar estos discos?
Disquerías especializadas
- Abraxas, Santa Fe 1270, galería 5ta. Avenida (4815-7160).
- Rock n´Freud, Arenales 3337.
- Crimson King, Corrientes 1660, Paseo La Plaza; y Callao 541 (4373-3708).
- Oíd Mortales, Corrientes 1145, local 17 (4382-8839).
- Chopin Haguen, Florida 537, galería Jardín (4393-0514/ 8133).
Disquerías virtuales
Fiesta
Hoy, a las 19, en el C. C. Borges, Viamonte y San Martín, Fichi, de Rock n´Freud, pasará material de los nuevos discos de Spiritualized, Howie B, Money Mark, y Groove Armada.
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