Philippe Starck: "El diseño, hoy, es un instrumento obsoleto"

El excéntrico arquitecto y diseñador, creador de objetos, restaurantes y hoteles, augura que el futuro será un regreso a la Edad Media
Elisabetta Piqué
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16 de febrero de 2013  

Sus creaciones más famosas incluyen lámparas, sillas, teteras, motos, televisores, cubiertos, grifería, relojes, mesas, camas, motos, monturas de anteojos, vestidos, un famosísimo exprimidor de limones con forma de hombre araña y hasta la lata de un aceite de oliva. Además, hoteles top -como el de Alan Faena, en Puerto Madero-, e instalaciones escenográficas espectaculares.

Nacido en París en 1949, Philippe Starck es "el Picasso" del diseño. Antes de conceder una entrevista de veinte minutos al margen de un cóctel de Kartell -firma industrial italiana para la que diseñó sillas y lámparas de plástico que se convirtieron en objetos de culto-, nos advierten que no le gusta ser interrumpido. Personaje excéntrico e informal, aparece vestido con jeans gastados y buzo deportivo. Está acompañado, como siempre, de su bella mujer, Jazmine, de la que no se separa ni un minuto. Ella no sólo graba, sino que también toma nota. De vez en cuando, le recuerda a Starck, que habla en inglés con fuerte acento afrancesado, cómo se dice alguna palabra en ese idioma.

¿La sorpresa? Descubrir que el diseñador más prestigioso del momento está preocupadísimo por lo que pasa en el planeta. Y que el suyo es una suerte de discurso apocalíptico del mundo actual, donde el diseño, parece, ya no tiene cabida.

Estamos en un momento de crisis, un cambio que, según muchos, dará paso a una nueva era. ¿Cómo cree que será el diseño en los próximos años?

No hay crisis, en sentido estricto, yo diría que no estamos ante ninguna crisis.

Hace ya más de 50 años que se escribieron libros y artículos sobre todos estos cambios económicos y sociales. Lo que estamos viviendo es totalmente normal. Lo que yo no entiendo es que la gente se sorprenda de lo que está ocurriendo. Es sólo un movimiento hacia abajo que avanza lentamente y que nos conducirá a una nueva situación en la que nosotros dejaremos de ser los " masters of the world ", ya no seremos más los dueños del universo.

¿Cuando dice "nosotros", habla de Europa?

No, de la civilización occidental, de Occidente. La decadencia que estamos pasando nos llevará a un renacer, en todo sentido. Muchos morirán, pero algunos sobrevivirán y habrá gente lo suficientemente inteligente para entender las increíbles oportunidades que habrá para poder reinventar todo. Los grandes progresos siempre tuvieron lugar después de una guerra. El momento actual es un territorio a explorar enormemente interesante, en el que se decidirá lo que seremos en el futuro y que nos obligará a reinventarnos con dignidad dentro de la pobreza. Habrá que buscar nuevas formas de expresión. Si trabajamos con la mente abierta, quizás en 15 o 20 años encontremos nuevos valores sobre los que asentar nuestra civilización. Para lograrlo, tenemos que trabajar con lucidez, creatividad e inteligencia. Podemos lograrlo, la creatividad es resultado de la inteligencia.

Y como diseñador, ¿usted está trabajando en objetos que le puedan dar dignidad a la gente dentro de la pobreza?

Sí, es mi trabajo. Hace 30 años yo inventé el concepto de "diseño democrático". Pero ahora es más urgente. Una de mis mayores preocupaciones es cómo será la era postplástico. Porque en 20 o 30 años ya no habrá petróleo y los autos dejarán de ser importantes. La primera necesidad de la mayoría de la gente, del 70% del planeta, será algo tan simple como encontrar un balde de plástico que hoy se compra por 10 centavos. Será como una vuelta a la Edad Media, es la única imagen que se me ocurre para definir cómo será el mundo en el futuro. Pero incluso yo, una persona que piensa en esa cuestión y la analiza, no soy completamente capaz de imaginar cómo podremos vivir sin plástico. En todos los niveles: desde el plástico más barato hasta el de la tecnología más avanzada. Algunos dicen que el problema se resolverá con el reciclaje, pero el reciclaje es una invención del capitalismo para seguir produciendo y consumiendo. Es muy costoso en términos de energía y no produce productos de buena calidad.

Ya este año, en 2013, habrá manifestaciones por comida, porque muchos países no tendrán comida este año. Y esto va a continuar y va a haber otra gran hambruna en 2022. Lo que tenemos que saber es que una razón de la hambruna de este año es porque el 40% de la producción del maíz y del trigo se usa para biocombustibles. Por eso mismo yo rechazo usar bioplásticos que la gente puede comer, es una regla, y podemos considerar los bioplásticos como cosas que la gente puede comer. El problema, además, es que se ocupa espacio, campos, para producir eso...

Pero ¿vamos a volver a la edad del metal, o todo se hará con madera?

No, no podemos cortar madera, porque si se hace en cantidad, provocaríamos desiertos. El Sahara era un bosque, por eso hay petróleo en el Sahara. El metal está bien, pero necesita un montón de energía para ser transformado. Y la piedra es demasiado pesada.

¿Entonces vamos a ser como Mad Max?

Sí, como dije, volveremos a la Edad Media. Honestamente, espero que podamos convertirnos en seres civilizados y que en los próximos diez años entendamos que tampoco es justo matar animales... Hay un agujero negro frente a nosotros; hay muchos agujeros negros, en realidad. Es increíble: tenemos muchos y muy grandes problemas.

¿No va a haber ningún diseño en particular? ¿Ésa sería de alguna manera la conclusión?

Lo que sucede es que cada era tiene su instrumento y cada instrumento tiene su era. El diseño es bueno cuando está hecho para dar una mejor vida: en su mejor expresión, no es el que tiene como objetivo el consumo masivo, sino es el que puede soñar con dar una mejor vida. El tema es que hoy el asunto no es dar una mejor vida, sino salvarla. El diseño, hoy, es un instrumento obsoleto. Si trabajamos bien, quizá llegará el momento en que podamos volver a hablar de nuevo diseño. Pero no, no es el momento todavía.

Nosotros no vamos tan mal porque sostenemos el diseño democrático, ecológico. Cuando producimos, lo hacemos con la vanguardia de ecomateriales, con la más alta tecnología. Yo diría que actualmente hay dos tipos de trabajos: uno para salvar vidas y otro para no hacerlo. Uno es útil y el otro es inútil. Nosotros estamos acá para trabajar.

Una elección minimalista

Sentado a la mesa rectangular y despojada de la oficina en donde transcurre la charla, Philippe Starck es coherente con el espacio net que lo rodea y evita los tragos, el café o esos pequeños chocolates que, se sabe, tanto le gustan. En cambio, elige una botella de agua mineral sin gas, de la marca San Pellegrino, y apenas si toma un par de tragos a lo largo de toda la entrevista

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