
Poniéndose estaba la gansa
No olvidéis que el vino es un negocio pero asimismo es una cultura. Los baratos son los más tomados en los cinco principales países vinícolas
1 minuto de lectura'
Usted ya sabe cómo es, pero se lo refresco un poco. La cosa del vino habrá empezado andá a saber dónde, Babilonia, los Urales, Asia Menor... Poco importa. Lo que sí cuenta desde la perspectiva poniéndose-estaba-la-gansa es que griegos anteriores a la era cristiana iniciaron su comercio en el Egeo (falernos melifluos de Quíos) y pocos siglos después, romanos imperiales operando desde Roma y Burdigala -o Burdeos, en las Galias- los desalojaron de este negocio. Entre tanto, este consumo se difundió y generó dos culturas: la hedonista del Mediterráneo y la chin-chin de los germanos, sajones, etc. O sea, los bárbaros.
La cultura bárbara chin-chin ubicó de entrada al vino como otro drinki más en la secuencia antiestrés intoxicante de la cerveza, el scotch, la vodka, el akvavit, etc., destinada al after six en la barra, el after seven en el departamento con una empulpadita o el after cualquier hora en donde estemos procurando ponernos tipsies, intoxicarnos. O sea, sentirnos superbién a corto plazo, y de acuerdo con todo.
La cultura mediterránea, adoptada en cambio por Francia, Italia, España, Portugal, Argentina, etc., une siempre el vino con el buen comer, la pastasciutta con el cabernet, juntando ambos disfrutes en uno solo bien gratificante, bajo el sol de la costa amalfitana, a la sombra suave de las parras.
Ahora bien, ¿qué significa esto para el poniéndose-estaba-la gansa?
Usted (un suponer), domingo en casa, con su mujer y un hijo de 32, reacio al conyugalato, almorzando todos tallarines con tuco, ¿no se baja fácil dos botellas de malbec pipón pipón? En ese consumo nacional aprox de dos botellas cada tres comensales por comida, deparando al mes montón de descorches, ¿podría alguien tomar a cada rato el Gran Malbec Cuvelier a 215 pesos la botella? No, Pepe. A la gansa no le da para taca-taca tanto.
Así pues, en los cinco principales países vinícolas del mundo, el 80 /90 por ciento de lo producido y consumido son totín torabas comunes de mesa. Las restantes opciones son caras de alta gama, materia prima del mercado export. ¿Cuántos Château Lafite Rothschild 1982 toma un francés común de ingreso estándar? Muy pocos en la vida. Lo que la gente normalmente toma en Francia cada día son vins de caraffe; y algún cru bourgeois.
Los vins de caraffe no son mejores que un San Felipe Cepa Tradicional ($ 15), un Traful de López (10) o un Bianchi Borgoña (12). En cuanto a la categoría cru bourgeois (el Château La Cardonne del Médoc, por ejemplo) no supera a nuestros tintos de $ 40, como el Reserva Pinot Noir del Fin del Mundo o el Premium Malbec Alta Vista. Así que estamos bien, muy a la altura.
El asunto ahora es el precio de las opciones top de cada bodega. Hasta hace unos diez años la gente acá las tomaba cada tanto. ¿Por qué no? El precio de ninguna sobrepasaba los $ 100. Pero de pronto empezaron a trepar fiero: $ 250 el Dedicado Finca Flichman, $ 800 el Icono Luigi Bosca, y el cabernet Estiba Reservada de Catena Zapata sobrepasó los $ 1000. ¿Qué era eso?
"Es la vida que me alcanza", susurraba rock, hace veinte años, Celeste Carballo.
¿Estaremos como en Francia, con una cuota limitada de Estibas Reservadas que nos debe durar la vida toda?
No: tranqui, man. Nuestros vinos del mercado interno están cada vez mejor, más envueltos, amables y sensuales, con las bodegas abandonando poco a poco la agresiva fashion Parker de la concentración y manteniendo los precios (salvo los premium top) bien acotados. No sé los bodegueros, pero los consumidores y la gansa somos aquí en verdad todos unos privilegiados.
1. Merlot Petrus style
Descorchar un Merlot Varúa de Finca La Anita demanda un taca-taca de $ 530; pero comparado sorbo a sorbo con un genuino Château Petrus de Bordeaux, sus calidades más que similares los hace indiscernibles. Tras probarlos con el sagaz Fabricio Portelli, coincidimos en esa apreciación. Mucho se justifica una "vaquita", y verificarlo.
2. Otro merlot top
De aromas cálidos, entradores y paladar avispadito, excitante, bien de la variedad. A $ 140, el Gran Reserva Marcus de Humberto Canale aparece como un virtuoso dos-puntas que, sin cambiarle una coma, funciona diez puntos tanto en el mercado interno como en el negocio export.
3. Pescados sabrosos
Como el besugo o las trillas, grillados apenas, ganan nítida exquisitez si se acompañan con el 2008 Phebus Chardonnay de Fabre Montmayou ($ 30), de aromas muy densos para esa variedad. Un poquito ácido, tal vez, pero la sensualidad de estos dos pescados equilibra el hum cítrico.
Entre copas
Al ritmo del whisky Con el eslogan "escucha tu ritmo", Ballantine´s lanzará en los próximos días una botella de whisky muy particular: la etiqueta lucirá un ecualizador gráfico cuyas barras se moverán al son de la música. No estará a la venta al público, pero sí podrá vérsela en los más distinguidos bares y discotecas.






