
Portal-Codevilla: No necesitan dar la cara para hacer TV
Los dos eligieron el mismo lugar del medio: el más anónimo pero fundamental de la producción
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Se habían cruzado en Canal 9, todavía Libertad, hace unos años, cuando Pablo Codevilla era director artístico de la estación que Alejandro Romay acababa de vender a los australianos de Prime TV y Gastón Portal dejaba de ser el hijo de Raúl Portal, para convertirse en el productor del entretenimiento Te juego lo que quieras. Los había reunido la discusión por un horario, no se pusieron de acuerdo y hoy, a la distancia, Codevilla piensa que cada uno tenía un poco de razón. Los dos están en la tele desde niños. Codevilla debutó como actor a los 9 años y Portal fue meritorio en una producción de su padre antes de cumplir los 15. Por distintas razones, ambos eligieron el otro lado, el no dar la cara, el mucho más anónimo aunque fundamental lugar de la producción. En un alto cargo dentro de la productora de Nicolás Repetto, Codevilla es la cabeza organizadora de 1,2,3 Out y del muy exitoso Sábado Bus. Desde su usina de ideas GP Producciones, Portal sigue alimentando a ese clásico llamado Perdona nuestros pecados (PNP) y en Canal 7 fogonea Asociación Ilícita, un programa de entrevistas a cargo de Adolfo Castelo y Medios locos, que, según sus conductores, va "de 24 a 25". La entrevista se realizó en la productora Bus, un ex stud en San Isidro. Es frecuente que la televisión se mueva por tendencias, por modas.
-Según ustedes, ¿cuál es la tendencia o la moda que ya fue, cuál es la idea fuerte de este momento y qué es lo que está por venir?
Pablo Codevilla: -Es como un círculo, ¿no? Recuerdo cuando el furor lo hacían los noticieros o los ciclos periodísticos en los tiempos de Bernardo Neustadt. Después la tendencia se inclinó hacia los teleteatros. En 95 llegaron los entretenimientos y en este momento lo que observo es que hay muchos programas de humor. Los canales en este momento están viviendo un tiempo de transición, hay que esperar a ver para qué lado disparan.
Gastón Portal: -Ahora casi no hay programas infantiles en la TV abierta, pero hay por lo menos tres señales infantiles en el cable transmitiendo todo el día. El cable lidera la segmentación en televisión. Mirá lo que pasó con los musicales, los videoclips. En cuanto a lo que se viene lo que no se puede parar es lo interactivo, con mucha mayor presencia de Internet y con la televisión metida dentro de cada computadora...
PC: -Puede ser, pero la verdad es que yo no tengo demasiada idea de todo eso, no me llevo muy bien con los nuevos aparatos. Imaginate que no me suscribí a televisión satelital porque sé que me costaría manejarla. Aunque me da un poco de bronca, reconozco que quedé un poco afuera. Pero seguiré haciendo el esfuerzo.
GP: -Yo tengo unos años menos que vos, pero los dos somos de las últimas generaciones que nos criamos sin computadoras. Yo vi televisión en blanco y negro hasta muy crecido, mis viejos sólo pudieron comprarse el primer aparato color cuando yo tenía 14 años y, por supuesto, la computadora no existía. Según lo veo, en los últimos años la televisión tuvo dos cambios grandes: uno, la irrupción de una camada joven apasionada por la producción la edición , el armado de guiones, el agregado de conceptos de fotografía que no existían. En postproducción hubo un gran salto tecnológico y creativo. Y otro, el más visible, a finales de la década del 80 y en los 90, la llegada de los jóvenes que inundaron la pantalla: Nico, Tinelli, Pergolini, Weich y muchos más. Ellos les dieron nuevo formato a programas clásicos.
PC: -Es verdad, y a toda esa lista habría que agregar la tarea de Pol-Ka en el tratamiento de la ficción, que niveló para arriba.
GP: -Y así como hay que decir lo bueno, también hay que reconocer que en este mismo tiempo la televisión cayó mucho en contenidos y que casi todos los canales se enredaron en una competencia salvaje y cada vez arriesgan menos. Sólo nosotros, las productoras independientes, tomamos riesgos.
PC: -Las productoras crecen porque también mejoramos nuestros costos en relación con los de los canales...
GP: -Y adaptamos nuestros sueños a la realidad del mercado. Tal vez trabajando dentro de un canal eso no podría hacerse.
- A esta altura, ¿qué prefieren? ¿Un gran suceso de rating o una tanda llena de publicidad?
PC: -En los últimos tiempos hubo modificaciones importantes: hoy la tanda marca la tendencia de cualquier programa. Para ser sincero, prefiero una buena tanda. Cuando un programa de alto rating no factura se queda sin perspectivas.
GP: -En este momento hay un cambio en la mentalidad de los canales: ellos piensan que el rating sirve siempre y cuando los números cierren. Así que hay que adaptarse.Esto suena más sensato, que cierren los números, que se limiten los sueldos imposibles que se pagaban a los artistas.
PC: -Lo mejor es armar un producto de la mayor calidad posible que sea muy bien acompañado por los anunciantes.Ya ha ocurrido el caso de programas de rating sin anunciantes. En varias etapas, por América, el rating de Mauro Viale era extraordinario y sin embargo no tenía vendida la tanda.
- ¿Es posible ignorar la tanda?
PC: -Es posible, pero inconveniente... ¿Sabés qué pasa? Nosotros vivimos de la tanda, ése es nuestro recurso genuino. El canal nos da el estudio para hacer Sábado Bus y el móvil para 1,2,3 Out y no más facilidades.Mirá...(muestra una pila de planillas de rating en su escritorio), acá las tengo, lo primero que hago a la mañana es pedirlas y estudiarlas. Llevo 34 años laburando en esto y hace 34 años , desde que era actor,sé que cuando el productor decía vamos bárbaros de rating iba a poder mantener el trabajo todo el año, pero cuando decía lo contrario sabía que el programa bajaba a los dos meses.
- Una vez leí que Gastón decía: "Soy medio timbero y por eso le doy bola al rating". ¿El rating es una especie de timba nacional y por eso le interesa a todos?
GP: -En mi caso es así. Antes me divertía a la distancia; pero hace poco empecé a darle importancia. Trabajé siete años en ATC y ni se me ocurría preguntar cuánto hacíamos de rating, pero después entré en la competencia. Me encanta saber si modificando algo de tu programa el resultado es el mismo o se nota en los números. Igual lo único claro que tengo es que en este medio la bola de cristal no la tiene nadie.
PC: -A mí me pasó mil veces decir que a tal programa no lo podía ver nadie y después ver los números y asombrarme porque había hecho un rating tremendo. Lo que más me gusta de la gente es cuando, de auto a auto, un desconocido te alza el pulgar y te dice: "Bien, Pablito, ayer hicimos 25 puntos".
- ¿Creen en los éxitos y en los fracasos o les da lo mismo?
PC: -A mí no me da lo mismo. Cuando uno trabaja en algo pone todo, así que hacer un éxito da un gran placer, porque es recibir un premio del público. Siempre quiero el éxito, desde producir un programa hasta cuando manejé la dirección artística de un acuario. Me encantan los premios; para ir a la ceremonia de los Martín Fierro siempre me compro un traje nuevo y si no gano me pongo muy mal. En los Martín Fierro muchas veces me tuve que quedar sentado sin poder mostrar el traje nuevo, pero muchas tuve la oportunidad de lucirlo.
GP: -Yo nunca fui al Martín Fierro. No por una postura ideológica, sino porque no me gusta, me parece una de esas reuniones pesadas. Ganamos dos estatuillas, pero sigo sin creer en los premios. Tener un éxito te da la posibilidad, la libertad de seguir haciendo cosas.
- ¿Tienen algún programa que les haya encantado hacer, en el que ustedes creían pero que sin embargo resultó un fracaso?
PC: -Tengo muchísimos. El primero que me viene a la cabeza es Dalo por hecho, un programa que se encaró por Canal 13 a partir del éxito de De carne somos, con Francella. Era un proyecto bárbaro, tenía un elenco espectacular. Me encantó, pero sólo duró tres meses.
GP: -A mí el que me gustó mucho hacer fue Clase B, para mí el programa más lindo de los míos. Pero no contó con tiempo para un desarrollo completo.
- ¿Cómo se llevan con las críticas a sus programas?
PC: -Las leo, pero casi nunca coincido. ¿Qué es un crítico? Es alguien como yo, al que le toca ver algo, le gusta o no y hace un comentario muy personal. A veces me pasa que el crítico descubrió cosas que yo ni imaginé, a veces reconozco diferencias de talento, pero igual me parece algo demasiado personal.
GP: -Las tomo bien, trato de ser amplio, les doy validez. Es como si me tomara un café con alguien que se tomó el trabajo de analizar un programa que hice. Las críticas, disienta o no con ellas, me interesan desde el punto de vista de la mirada ajena. Yo mismo soy muy crítico con lo que hago.
- ¿Son críticos de sus propios programas?
PC: -Con nuestros productos soy implacable. Cuando terminamos Sábado Bus nos vamos con Nico a su casa a ver la grabación. GP: -Soy tremendamente crítico y me duelen los errores, pero también sé que la televisión tiene un ritmo muy acelerado.
- ¿Qué género de televisión no harían ni que les pagaran todo el oro del mundo?
GP: -No haría amarillismo, meterme con la intimidad o con el pudor de las personas. Podría hacer programas frívolos y hasta sin contenido, pero que no dañaran a las personas.
PC: -No me gustan los programas que no parecen tener límites, que muestran las miserias de la gente, los que buscan la discusión.
- Gastón, imaginate que, conforme con lo que estás haciendo en el canal, la gente del 7 te ofrece que te hagas cargo del canal. ¿Qué respondés?
GP: -No me tienta para nada. No agarro. Ahora tengo la libertad de hacer y de pensar los productos que más me gustan y me divierten. Si fuera director del canal tendría que dedicarle tiempo a un montón de programas que sé que no me interesarían para nada, pero que tendrían que estar y que a lo mejor sirven, pero que no tendrían nada propio. No, no le veo atractivo a esa posibilidad, salvo que fuera por el poder...
- Pablo, vos estuviste a cargo de un canal. ¿Le aconsejarías algo a Gastón?
PC: -No siento haber ejercido un poder. Simplemente tomé decisiones. Como actor también lo ejercía al actuar. Eligiendo una determinada toma el cameraman también lo ejerce.
Telepibe auténtico
El hijo de Raúl y Lucía Portal frecuentó desde muy chico los estudios de televisión y cuando tenía 14 su padre lo sumó al equipo del ciclo Semanario Insólito. A mediados de 1994, Gastón armó su propia productora. Como conductor realizó ciclos como Hacete cargo y Clase B, pero lo que verdaderamente le tiraba era la producción y en donde pudo empezar a desarrollar sus conceptos sobre la visualización es en Perdona nuestros pecados. El ciclo se inició en ATC, con la conducción de Raúl Portal y Federica Pais, y pasó por el 9, el 13. Ahora se emite por Telefé, con la conducción de Mariana Fabbiani, una vastísima producción y la producción general compartida con Javier Castroalbano.
De Pablo a Pablito
Tiene 44 años y cuando tenía 9, por su papá, que era chofer, consiguió participar de un casting en la comedia Jacinta Pichimahuida, protagonizada por Evangelina Salazar. A partir de allí no paró de participar en toda clase de ciclos de ficción por TV, en cine y en teatro, hasta que su participación en el ciclo Fax, de Nicolás Repetto, en 1989, en el que tenía que producirse sus propias actuaciones, cambió su carrera. En 1995 se hizo cargo de la producción ejecutiva de Nico. Al año siguiente, el programa pasó a llamarse Decime cuál, cual , cuál es tu nombre y él fue conductor. En 1997 se hizo cargo de Feliz Domingo. Un año después fue director artístico de Canal 9. En 1999, con Repetto y Sebastián Borensztein creó la productora Bus Televisión.






