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Jardinería

Qué árboles elegir para perfumar el aire con la fragancia de sus flores

Florencia Cesio
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12 de febrero de 2020  • 00:00

La fragancia, una dimensión etérea del jardín, también se puede planificar. Algunos árboles, cuando florecen, desprenden un perfume inconfundible, masivo, que se dispersa por muchos metros a la redonda, y otros en cambio lo recluyen -y se disfrutan- cerca de la copa.

Entre los árboles con flores excepcionalmente perfumadas hay algunos nativos, como el aromo o espinillo: la Acacia caven. Su fragancia indica que la primavera se está instalando, algo que se aprecia especialmente en las sierras del centro de país, donde sus pompones dorados encienden y transforman el paisaje pardo de fin del invierno. Empieza a florecer cuando todavía no se desplegaron las hojas y tiene un solo inconveniente: sus espinas, que de todas maneras en grandes espacios no son problemáticas.

Del mismo género, aunque de aspecto más lánguido, hay otro árbol nativo perfumado: la rama negra o tusca ( Acacia aroma). Se distingue por los largos pedúnculos que sostienen las inflorescencias, también pompones amarillos, y sus hojas doblemente compuestas. Florece en primavera.

Una acacia a punto de abrir sus capullos (izq.). La Acacia dealbata siempre nos da una grata sorpresa cuando perfuma el invierno con sus flores. Es un árbol mediano, que crece mejor en suelos sueltos y donde el calor del verano no es demasiado intenso.
Una acacia a punto de abrir sus capullos (izq.). La Acacia dealbata siempre nos da una grata sorpresa cuando perfuma el invierno con sus flores. Es un árbol mediano, que crece mejor en suelos sueltos y donde el calor del verano no es demasiado intenso. Fuente: Jardín - Crédito: Florencia Cesio

Otro árbol nativo que perfuma el aire cuando florece es el Citharexylum montevidensis, la espina de bañado o tarumá, que entre octubre y noviembre despliega sus inflorescencias color crema, poco notables pero con intenso y agradable perfume. Era "el árbol" de la infancia de Guillermo Hudson. Tal era su perfume que, cuando florecía, los vecinos de otras estancias iban de visita a buscar ramitas para perfumar sus casas. Si las flores no son visualmente llamativas, sí lo son los frutos profusos y rojos que aparecen luego. Se considera nativo de la Mesopotamia y de Buenos Aires.

Entre los árboles de floraciones perfumadas cultivados en el país -pero no nativos-, se destacan los ciruelos que, entre fines de agosto y septiembre, cubren su ramaje adusto con una avalancha de pétalos blancos. A los días aún marcados por el invierno, sus flores traen un perfume sutil, medidamente dulce, que llama a las abejas que van saliendo del letargo a buscar alimento.

La espina de bañado o tarumá es uno de los pocos árboles autóctonos de distribución natural en la provincia de Bs. As. Es paisajísticamente muy atractivo por sus frutos (izq.). Cada flor del ciruelo exhala un delicadísimo aroma. Cuando florece un ciruelo, repentinamente se pone blanco.
La espina de bañado o tarumá es uno de los pocos árboles autóctonos de distribución natural en la provincia de Bs. As. Es paisajísticamente muy atractivo por sus frutos (izq.). Cada flor del ciruelo exhala un delicadísimo aroma. Cuando florece un ciruelo, repentinamente se pone blanco. Fuente: Jardín - Crédito: Florencia Cesio

Otro árbol entrañable es el paraíso o Melia azedarach que, en octubre, se cubre de flores lilas y violetas antes de que las hojas terminen de desplegarse. Suelen ser muy mal podados y por eso es frecuente que tengan fea forma y estén atacados por caries de la madera, a la que son muy susceptibles. Pero hay que verlos y sentir su fragancia en primavera para entender por qué se los llama paraísos. Las complejas florcitas llenan el aire de perfume, con una lejana semejanza al de las lilas.

Los paraísos son de origen asiático, pero habitan el país desde hace siglos. Pueden transformarse en invasores.
Los paraísos son de origen asiático, pero habitan el país desde hace siglos. Pueden transformarse en invasores. Fuente: Jardín - Crédito: Florencia Cesio

Los ligustros también son controvertidos. Son invasivos a tal punto que es difícil erradicarlos y su control es problemático en zonas protegidas, como por ejemplo la Reserva de Otamendi donde forman montes. Su amplia capacidad reproductiva, su asociación con los pájaros, donde el traslado de semillas se trueca por el alimento de los carnosos frutos, los hace peligrosos para los ecosistemas. Es posible que no sean árboles para plantar, pero de todas maneras se pueden disfrutar las flores de los que encontramos al paso. Entre noviembre y diciembre, especialmente durante las tardes y las noches, sus pequeñas flores blancas desprenden una fragancia voluptuosa que literalmente llena el aire.

En el punto en que la primavera se va transformando en verano -antes de que éste entre formalmente en el calendario- florecen los tilos y su perfume característico se percibe a cuadras de distancia cuando lo lleva el viento. Sus inflorescencias tienen adosada una bráctea que hace de ala. Cuando se forman los frutos -que no se abren espontáneamente, o lo que es lo mismo, son indehiscentes- se desprende el conjunto, pedúnculo y bráctea incluidos, formando un complejo aparato de vuelo. El más cultivado en el país es Tilia x moltkei, un híbrido entre T. americana y T. petiolaris. Para la misma época florece un lujo antiguo: las magnolias ( Magnolia grandiflora), con sus enormes flores de intenso aroma alimonado.

Son sus inflorescencias de hasta 15 cm de largo, muy perfumadas, las que nos hacen notar a los ligustros (izq.). Los tilos son buenos árboles de sombra, producen una muy densa. Los más cultivados en el país corresponden a la especie Tilia x moltkei (der.).
Son sus inflorescencias de hasta 15 cm de largo, muy perfumadas, las que nos hacen notar a los ligustros (izq.). Los tilos son buenos árboles de sombra, producen una muy densa. Los más cultivados en el país corresponden a la especie Tilia x moltkei (der.). Fuente: Jardín - Crédito: Florencia Cesio

Hacia fin de año también comienzan a florecer las acacias de Constantinopla (Albizia julibrissin), un árbol muy valioso para proporcionar sombra rápida dada la forma de su copa extendida, por lo que es muy utilizado en lugares para estacionar. El perfume joven y dulce de sus flores no se expande cientos de metros por el aire como el de otras especies, pero es una delicia para percibir de cerca.

La acacia de Constantinopla florece por tandas, desde fin de primavera y durante el verano. Cada vez que lo hace se llena de pompones rosados y fragantes. Es un árbol de copa mucho más ancha que alta, aparasolada.
La acacia de Constantinopla florece por tandas, desde fin de primavera y durante el verano. Cada vez que lo hace se llena de pompones rosados y fragantes. Es un árbol de copa mucho más ancha que alta, aparasolada. Fuente: Jardín - Crédito: Florencia Cesio

Los azahares de los citrus tienen un perfume especialísimo, que llena de energía y es más intenso hacia el atardecer y la noche, cuando puede sentirse de lejos. Naranjos, mandarinos, limoneros, en general los cítricos son plantas muy generosas en flores perfumadas. Los pétalos gruesos, con glándulas que producen aceites esenciales (se pueden ver a trasluz) son utilizados en perfumería.

Azahar deriva etimológicamente de una palabra árabe que significa flor. Los azahares de los naranjos amargos (Citrus aurantica) que muchas veces vemos en las veredas tienen esencias tradicionalmente usadas en perfumería.
Azahar deriva etimológicamente de una palabra árabe que significa flor. Los azahares de los naranjos amargos (Citrus aurantica) que muchas veces vemos en las veredas tienen esencias tradicionalmente usadas en perfumería. Fuente: Jardín - Crédito: Florencia Cesio

El níspero o Eriobotrya japonica de grandes hojas coriáceas produce, en otoño, inflorescencias piramidales en las que cada florcita blanca y muy perfumada parece estar abrigada por un cáliz afelpado. Y si de climas tropicales hablamos, hay dos arbolitos que no deberían faltar en los jardines. Uno es la Plumeria rubra, que hasta se puede ver en algún jardín protegido en Buenos Aires, con sus flores de pétalos torzados y su perfume a trópico. Florece en tandas lo que dura el tiempo cálido. Y otro es la Dombeya wallichii, amada por las abejas, que en Buenos Aires y a buen reparo, florece en pleno invierno. Hay que acercarse un poco para sentir el rico y extraño perfume con algo de manteca y un dejo dulce.

El níspero es un arbolito de largas hojas persistentes, que florece y llena de fragancia el aire que lo rodea entre el otoño y el invierno (izq.). El fragipán o Plumeria rubra es un pequeño árbol pariente de las vincas. Hay muchos híbridos y variedades, algunos tienen flores rosas, otras veces el co
El níspero es un arbolito de largas hojas persistentes, que florece y llena de fragancia el aire que lo rodea entre el otoño y el invierno (izq.). El fragipán o Plumeria rubra es un pequeño árbol pariente de las vincas. Hay muchos híbridos y variedades, algunos tienen flores rosas, otras veces el co Fuente: Jardín - Crédito: Florencia Cesio

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