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El atún enlatado se encuentra entre los alimentos más populares gracias a su versatilidad y valor nutricional. Este producto es fácil de almacenar, tiene una larga vida útil y ofrece proteínas magras. Sin embargo, su consumo en exceso puede tener efectos adversos, particularmente en el colesterol y otros aspectos de la salud.
Si bien comer atún enlatado tiene beneficios, como reducir los niveles de colesterol malo al reemplazar alimentos altos en grasas saturadas, su ingesta diaria también puede plantear riesgos debido a la exposición al mercurio y otros compuestos.

El atún enlatado es una opción baja en grasas saturadas y rica en proteínas, lo que lo convierte en una alternativa saludable para quienes buscan reducir sus niveles de LDL (conocido como colesterol “malo”). Según Tami Best, dietista y nutricionista, para Health Digest, reemplazar productos ricos en grasas saturadas, como carnes procesadas, con atún enlatado, puede ser una estrategia efectiva para mejorar los niveles de colesterol en la sangre.
Además, muchos tipos de este son ricos en ácidos grasos omega-3, conocidos por sus beneficios para la salud cardiovascular. Esta propiedad nutricional ayuda a:
Sin embargo, no todos los atunes enlatados son iguales. Las versiones envasadas en aceite suelen tener un mayor contenido calórico y de grasas en comparación con las envasadas en agua, lo que puede afectar negativamente el colesterol si se consumen con frecuencia.

Beneficios de consumir atún enlatado:
Por otro lado, su consumo también puede tener efectos negativos para la salud como:
De acuerdo con News Medical Today, el atún, como pez de gran tamaño, tiende a acumular mercurio en su organismo debido a la contaminación marina. Este metal pesado, al ser consumido en exceso, puede provocar intoxicaciones y problemas de salud.
Este, en su forma de metilmercurio, puede acumularse en el organismo y actuar como neurotoxina, lo que afecta al cerebro, el sistema nervioso y otros órganos. Entre los síntomas de intoxicación por mercurio se encuentran:
Los grupos más vulnerables a la exposición al mercurio son las mujeres embarazadas, los lactantes y los niños pequeños, ya que el mercurio puede interferir con el desarrollo cerebral y nervioso.

El consumo de atún enlatado puede variar dependiendo las necesidades personales de cada individuo y diversos factores como el tipo específico de atún, la edad o si pertenece a un grupo que puede ser más sensible a los efectos del mercurio. En las Guías Alimentarias para los Estadounidenses (DGA, por sus siglas en inglés), se recomienda que la mayoría de los adultos deben comer al menos dos porciones de pescado por semana para obtener sus beneficios, esto incluye el atún enlatado.
Por otro lado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) sugiere seleccionar variedades de pescado con bajo contenido de mercurio, especialmente para niños de uno a 11 años y personas que están embarazadas o amamantando. La cantidad adecuada es la siguiente:
Para elegir la mejor opción y la más segura, los expertos proponen optar por atún enlatado en agua en lugar de aceite para reducir calorías y grasas. También buscar productos etiquetados como “libres de BPA”, ya que algunas latas pueden estar revestidas con este compuesto químico, que está relacionado con la inflamación y alteraciones hormonales.
Aunque el atún enlatado es saludable en cantidades moderadas, consumirlo a diario puede incrementar el riesgo de intoxicación por mercurio. Según un artículo en Vice, un adulto promedio necesitaría consumir tres latas diarias durante seis meses para alcanzar niveles tóxicos, pero incluso cantidades menores pueden acumularse con el tiempo y causar problemas.
Además, la ingesta excesiva puede aumentar la exposición a sodio y compuestos como el BPA, lo que podría provocar inflamación y problemas cardiovasculares a largo plazo.




