
Qué pasó
Un Cosquín, dos Cosquín, mil y un Cosquín. El festival más importante de la escena roquera local dejó diferentes balances según desde dónde se lo mire. Yendo del Chori Rock a la limusina
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Cosquín volvió a vivir su fiesta roquera. Con mucha música (cuatro jornadas) y mucha más tolerancia que en las dos ediciones anteriores. Una situación que abrió el abanico de posibilidades para disfrutar. Porque no hubo un solo Brahma Cosquín Rock sino varios. Y todos convivieron en el mismo espacio y con la misma pasión. Aquí, un repaso por lo que dejó el festival que definitivamente se consagró como el más importante del género.
- El Cosquín de los coscoínos. Las radios y los diarios locales no se cansaron de repetir lo bien que se portaron los chicos durante los cuatro días del festival. Todo fue paz y amor entre los lugareños y los miles de jóvenes que coparon la ciudad.
Cada casa se convirtió en hotel y cada patio en parrilla al paso. Los carteles de Chori Rock invadieron las esquinas y algunos hasta convirtieron el zaguán en guardarropa. "Esto es una verdadera fiesta" fue la frase más repetida por los comerciantes que preveían, con bastante prejuicio, un caos difícil de controlar. Al final, todos contentos. Un festival con muy bien diez en comportamiento.
- El Cosquín de las estrellas. Como ocurrió el último año, apenas aparecieron Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Jorge Araujo en las inmediaciones del predio, todas las puertas del backstage se cerraron e incluso se reforzó la seguridad (desde la producción aseguraron que fue un pedido estricto de la banda). Nadie los pudo ver antes ni después de su show. Tampoco pudo nadie sacarle una foto a Natalia Oreiro, que acompañó a la troupe.
Además del videoclip trunco que había planeado Charly para su llegada a Cosquín (ver El Cosquín que no fue ), el artista había pedido (como en la versión 2002 del festival) que lo esperase una limusina y una alfombra roja lista para que pisara tanto en el aeropuerto como en la entrada y salida del predio. Después, arriba del escenario, le pidió al público que cada uno pusiera un peso para la campaña del millón que lanzó meses atrás: ¿una estrella estrellada económicamente?
- El Cosquín desde el backstage. Entre promotoras, músicos, managers, organizadores, periodistas y muchachos de seguridad, debajo del escenario Atahualpa Yupanqui se vivió un Cosquín diferente.
En la primera jornada, los integrantes de Los Piojos (encargados de cerrar el festival) pasearon de acá para allá y disfrutaron de varios de los shows, hasta que se produjo "el" accidente. Andrés Ciro se cruzó con El Perro, el productor responsable del Cosquín Rock, y se trenzaron en una amistosa contienda a la Titanes en el Ring. ¿El final? Los dos al suelo y un ojo hinchado para el cantante piojoso, que tuvo que ponerse hielo durante dos días.
Ya en el segundo día, en los pasillos de camarines, los niños matones de La 25 amenazaron a un periodista de un importante matutino nacional por haber escrito que uno de ellos es dueño de una marca de ropa. ¿Aguante el ropa´n´roll ?
La familia Cadillacs tuvo su reencuentro debajo del escenario: Vicentico, Sergio Rotman, Fernando Ricciardi (ambos en las filas de Mimi Maura) y Ariel Minimal (presente con su banda Pez) brindaron a su salud.
Los músicos también disfrutaron del festival y aprovecharon para ver a bandas que hacía tiempo no veía.
Andrés Ciro y Germán Daffunchio se abrazaron detrás de escena, charlaron largo y tendido cerveza de por medio y el guitarrista de Las Pelotas terminó convenciendo al piojoso de ir a jugar al golf juntos al día siguiente. Ganó Daffunchio, por lejos, el más experimentado.
En los camarines hubo mucho intercambio de discos. María Fernanda Aldana llegó hasta canjear material con Pity, el intoxicado cantante de Intoxicados, en uno de los cruces más surrealistas del festival. Verlos juntos charlar y reírse (en especial al ex Viejas Locas, teñido de rubio y con una gorrita) recordaba a cualquier escena de una película de Fellini.
Premio Sarmiento para Daffunchio: el guitarrista de Las Pelotas estuvo los cuatro días dando vueltas por los pasillos debajo del escenario.
Tete, bajista de La Renga, llegó con sus dos hijos (ya tiene un tercero encargado) y dialogó con todos amistosamente. Además, adelantó que en unos meses la banda más convocante en actividad del rock local se pondrá a grabar un nuevo álbum. ¿Dónde? En el estudio que Las Pelotas tiene en Nono, Traslasierra, Córdoba.
- El Cosquín que no fue. Desde los stereos de los autos, desde las zapadas improvisadas junto al río, desde los parlantes de los bares... desde todos lados, menos desde el escenario, sonaron las canciones de La Renga, el grupo que faltó en Cosquín y que todos querían ver. Los productores tuvieron enésimas reuniones para seducir a Chizzo y compañía, pero el trío de Mataderos sigue sin presentarse en el festival. Al menos arriba del escenario, porque los hermanos Iglesias (Tete y Tanque) estuvieron presentes con familia y amigos, e incluso el Gordo Gaby (manager de La Renga) se acercó hasta el backstage. Entre el público, había corrido una versión que aseguraba que los rengos actuarían después de Los Piojos, pero en realidad jamás se barajó tal idea. ¿Será para el próximo? Difícil.
Charly García tenía una fantasía: grabar un videoclip con su llegada al aeropuerto de Córdoba y su traslado hasta Cosquín, y reproducirlo en vivo en las pantallas del escenario. "¿Sabe Charly que se necesita un camión de exteriores que transmita en directo para hacer eso?", preguntó uno de los colaboradores más cercanos de Say No More. La solución intermedia fue grabarlo con una cámara, llevar el cassette a las apuradas hasta la plaza Próspero Molina y emitirlo. Hasta había un guión: Charly baja del avión y sube a su limusina. Ya en camino a Cosquín, una rubia le hace dedo. Charly la sube y saluda al público desde su limo. Llegada triunfal con alfombra roja. Fin. ¿Qué pasó? García perdió el avión que lo depositaría en la provincia y terminó aterrizando casi sobre la hora de su presentación, sin dejar tiempo para nada.
La reunión Charly-Fito apenas se pudo concretar en una sola canción: Cerca de la revolución . Todos querían más, pero García no dio lugar para un encuentro más jugoso.
- El Cosquín desde el escenario. Aquí va un listadito arbitrario de lo más destacado de lo que ocurrió arriba del escenario, entre muchos otros buenos momentos musicales:
Donde las águilas se atreven , sobre el final del show de Attaque 77, con todos los músicos que estaban dando vueltas por el predio cantando juntos eso de "podrán pasar mil años, verás muchos caer, pero si nos juntamos, no nos van a detener".
El electro-rock de Catupecu. ¿Un tema? Dale , con doble zambullida de Fernando Ruiz Díaz sobre el público. "¿Lo viste al guaso de los Catupecu saltando arriba de la gente?"
Charly García a dúo con su hijo Miguel, en una delicada y emotiva versión de El karma de vivir al sur .
Todo el show adrenalínico de Babasónicos, demostrando una vez más su cara rocquera.
El clásico del rock nacional Desconfío , con Pappo en guitarra y el joven público cantando de principio a fin cada verso del tema. Hasta Pappo se conmovió.
La renovada versión del hit piojoso, El farolito , mezclada con La rubia tarada , de Sumo.
El reencuentro de Fito Páez con el público rockero. Su show (repleto de hits de todas las épocas) fue uno de los más festejados del festival.
Natas y Karamelo Santo, con dos shows cortos, pero contundentes que dieron fe del buen momento por el que atraviesan ambas bandas, muy a pesar de la poca difusión que tienen en el país.
La fiesta total de Kapanga. Los locales se divirtieron e hicieron divertir a todos con su cumbia-rock-reggae-pop.
El increíble Una vela , con el que Pity abrió el show de Intoxicados. Los Simpsons atravesados por la cumbia villera y el rap. Hitazo .
La última media hora del show de Divididos, a puro himno rockero, y un final con el popurrí de Sumo que despertó hasta a los que ya se habían desmayado de cansancio.
El trencito arriba del escenario con una veintena de chicas en La petisita culona , al cierre del show de Bersuit.
El alegre y motivador canto de "shine, shine, shine" por dos: en el show de Las Pelotas y la repetición en el de Los Piojos, con la compañía de Daffunchio.
- El Cosquín alternativo. En campings, peñas y bares, se llevó a cabo el festival "al costado del camino". Bandas de jóvenes de Cosquín, Capilla del Monte, Tucumán, de Santa Fe, de Junín e incluso algunas de Buenos Aires encontraron su oasis de rock en la ciudad coscoína. Lejos de las luces del escenario Atahualpa Yupanqui, grupos ignotos aprovecharon para tocar y pasarla bien. Mucho rock y mucho rock pesado. A toda hora y sin que importe demasiado lo que ocurría en la plaza.
Junto al río, los cordobeses Perros y Gatos se instalaron con sus instrumentos. "El que quiere tocar, nos pide y sube. Armamos el verdadero karaoke roquero", concluyen.
En las peñas más organizadas, como la que estaba ubicada en el primer vallado del festival y que invitaba con el cartel "Aquí rock en vivo", tocaban hasta siete u ocho bandas por día. "Lo venimos preparando desde hace dos meses", aseguró Adrián, uno de los dos responsables.
En los campings y balnearios también se escuchó a grupos seguidores de La Renga probar suerte con su rock sin vueltas. Cualquier lugar fue bueno para mostrarse.
Entre tanta banda desconocida y con nombre raro, los únicos que llegaron al escenario principal y se jugaron a presentarse también en una de las peñas roqueras fueron los Natas.
- El Cosquín de los números. 62 mil personas (jóvenes en su gran mayoría) desfilaron por la plaza en las cuatro jornadas del festival.
36 horas de música a cargo de 44 bandas.
250 técnicos trabajaron con la producción y con las bandas.
Casi 1 millón de pesos se invirtieron en la realización del festival.
Cerca de 1 millón de pesos se recaudaron solamente por abonos y entradas.
440 policías y 190 hombres de seguridad fueron parte del operativo.
300 fueron los medios de todo el país que se acreditaron.
- El Cosquín que se viene. El año próximo se llevará a cabo la cuarta edición del Cosquín Rock y los organizadores ya tiraron algunas pistas de cómo podría venir la mano: según adelantaron en conferencia de prensa, la versión 2004 quizá tenga una noche menos que la de este año. ¿La razón? "Fue demasiado agotador para todos los que trabajamos los cuatro días." Para el año próximo se prometió hacer todo lo posible para que toque La Renga y se mencionaron algunos grupos más que todavía no se presentaron en Cosquín: Dancing Mood y Pequeña Orquesta Reincidentes. Además, si la cosa viene como para reventar la plaza, se aseguró que como última instancia se levantarían las butacas y así, el predio tendría capacidad para 30 mil personas.






