Se encuentran en los mares, ríos y lagos, y se llaman así por el color de su carne. Ya sean frescos, ahumados o enlatados, tienen muchas propiedades. Aquí, 6 especies que se consiguen en el mercado
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Los expertos aconsejan comer pescado como mínimo dos veces por semana, una de ellas pescado azul. Según el aporte de grasas (insaturadas), el pescado puede ser azul o blanco, los azules se llaman así por el color oscuro de su carne y son muy valorados por su cantidad de minerales, vitaminas y aceites naturales. Ya sean fritos, a la parrilla, al horno o a la plancha, todas las variedades de pescado azul aportan ácidos grasos omega-3, salvo el atún enlatado, que lo contiene en cantidades insignificantes. Lo ideal es consumirlos frescos o ahumados (ya que estos ácidos se reducen con una cocción prolongada pero no hasta el punto de perder la eficacia). Entre las fuentes más ricas en ácidos grasos omega-3 se encuentran la caballa, la sardina, el salmón, el arenque, la trucha y el atún. Aquí, seis especies que se consiguen el mercado.
<b>Atún</b>
Altamente apreciado en los mercados por el sashimi, su carne es compacta y roja, su dorso azulado y su vientre blanco plateado. Su pesca es muy rentable y la mayor parte del pescado mundial se encuentra en Japón. Es una fuente muy buena de vitamina D, A y B, y contiene cifras cercanas al 12% de grasa rica en ácidos omega-3 aunque sus grasas esenciales pueden variar en función de la cantidad de aceite en cada pescado. También sobresalen minerales como fósforo y magnesio y altos niveles de hierro y yodo.
<b>Trucha</b>
Tiene muchas espinas, uno de los niveles más bajos de grasa entre los pescados azules y uno de los niveles más altos de potasio. Su carne es rosada y se la considera un alimento muy nutritivo, si se cocina de manera simple puede formar parte habitual de las dietas hipocalóricas y bajas en grasas. Contiene proteínas de alto valor biológico, pero en cantidades inferiores a otros pescados, así como de vitaminas y minerales. Además es rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6, y aporta alrededor de 140 calorías cada 100 gramos.
<b>Salmón</b>
El salmón es uno de los pescados más sanos que existe, aparte de su gusto exquisito, también es rico en ácidos grasos omega-3 y una fuente valiosa de vitamina D. El aminoácido tirosina, que está presente en el salmón, ayuda a promover un buen metabolismo. El salmón del Pacífico contiene más vitamina D que el del Atlántico, con hasta 20 mg por cada 100 gramos. En cuanto a los minerales, es rico en magnesio y yodo y al ser una carne magra es el complemento perfecto en cualquier dieta para bajar de peso.
<b>Sardina </b>
Además de grasa, la sardina fresca tiene un alto rendimiento energético y nutritivo: contiene 18% de proteínas, 74% de agua, vitaminas A, D, B2, B3 y minerales como sodio, fósforo, calcio, magnesio y hierro. Su cuerpo es esbelto, de color verde azulado y de 17 o 18 centímetros de largo, si en fresco contiene unos 50 mg de calcio por cada 100 gramos de peso, cuando está enlatada con la espina puede contener de 200 a 250 mg de calcio. Se conserva en líquidos como la salsa de tomate, el aceite de oliva o la salmuera.
<b>Caballa</b>
Abunda en el mar Mediterráneo y en el Océano Atlántico y generalmente no suele pasar de los tres kilos. Su carne es muy valorada por su calidad nutritiva ya que además de los ácidos grasos omega-3 que posee, también tiene numerosas proteínas, minerales y vitaminas. El contenido de grasa varía entre 6 y 23 g cada 100 gramos y es un alimento con alto nivel de yodo. Su consumo puede ser fresco, al horno, a la parrilla o en conserva. La caballa ahumada tiene un sabor fuerte y sirve para hacer ricas pastas para untar.
<b>Arenque</b>
Es uno de los pescados ahumados más comunes. En Europa, lo sirven tradicionalmente a la plancha en el desayuno y como contiene niveles bastante altos de sodio no necesita que se le agregue sal. El lomo es de color azulado y el vientre plateado, mide 25 cm y es propio del mar del Norte. Se puede comer crudo, salado o ahumado y una de las recetas más conocidas es abrirlos por la mitad, dejando los dos filetes unidos por la parte dorsal, rebozarlos primero con harina y luego con huevo, condimentarlos con pimienta y sal y freirlos.
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