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Proyecciones de documentales, diapositivas sobre una pantalla de 20 metros de largo, manuscritos realizados entre los años 60 y 70, objetos personales, textos conmemorativos, cartas, fotografías, guiones originales y hasta un álbum de figuritas ilustrado por Alberto Breccia son algunas de las piezas seleccionadas por el nieto del creador y curador de la muestra, que también fue el último integrante de la familia que vio al artista con vida antes de su desaparición, en 1977. "Casi como un documental, la exposición apunta a mostrar la parte más intima de su vida, una devolución más de la gente que lo cita en las pancartas, con pintadas en las calles o en las marchas, y hace que Oesterheld hoy esté más vivo que nunca", explicó.
