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Por Nazareno Brega / Fotos Ignacio Sánchez
Conductora radial, guitarrista y cantante, ella debutó en los tatuajes a los 18 cuando tenía como ídolo a George Harrison pero terminó tatuándose a John Lennon. Cada vez que una aguja empapada de tinta se acercó a su piel, Trinidad López Rosende mantuvo siempre la mente abierta a toda posibilidad que pudiera surgir a último momento. Y cualquiera puede comprobar esa frescura de Trini cada vez que se pone al frente de Holy Cows!, su banda rockabilly, y en Rock & Pop todas las noches durante La sombra del lagarto, que conduce junto a Tapa Martín, o los sábados en Mirá de quién te burlaste, con Fiorella Sargenti.
¿CUÁL ES TU TATUAJE FAVORITO?
Me lo hice hace tres meses en el antebrazo derecho. Hace un tiempo ya que me tatúo con Piraña de Welldone porque me encanta cómo maneja los colores. Lo conozco desde hace un tiempo, cuando me hizo un micrófono Shure 55 con unas flores. Yo voy con una idea y él termina haciendo lo que quiere, que para mí es la mejor manera de tatuarte. Mi favorito fue cuando le pedí un pájaro gordo reposando. No lo quería volando porque es un símbolo de libertad que no me representa nada, lo quería regordete, con flores y muchos colores. También me encanta uno que me hizo en el hombro izquierdo. Quería el perfil de una mujer que salga de la cara de un pescado, pero me dijo que no me lo hacía porque era horrible. Y me terminaron haciendo un tatuaje con un tipo de mujer muy particular que tiene una cabeza de tiburón. Es medio raro; parece una gitana que tiene un casco de animal, pero está buenísimo.
¿TUVISTE ALGUNA MALA EXPERIENCIA?
Tuve un problema con el segundo que me hice. Me tatué “Go Cat Go!”, que es una expresión que se usaba mucho en la época de Carl Perkins como aliento antes de un solo de guitarra. Y traducido es “dale, gato, dale”, que tampoco está mal. Fui a lo del Alemán porque me gustaba mucho cómo trabajaba, pero tuve la mala suerte de que justo se había fracturado el brazo y me lo terminó haciendo un aprendiz. No me gustó cómo quedó, pero tengo uno todavía peor. Una vez me tatué borracha en una fiesta donde hacían tatuajes gratis. Me hice un ancla muy chiquita en la muñeca izquierda. Ni siquiera me gustó cómo quedó el color. Ni me acuerdo de quién me lo hizo. Fue un error, pero se puede mejorar y podría haber sido mucho peor.
¿TE SENTISTE CONDICIONADA EN ALGÚN TRABAJO POR TUS TATTOOS?
Siempre elegí un estilo de vida que me permitiera hacer lo que se me cantaba el demonio. Antes, los padres les decían a los chicos que no se tatuaran porque no iban a poder trabajar en un banco. La pregunta mía era por qué querría trabajar en un banco. Y, además, ahora en el banco también están todos tatuados, y lo tenés a De Narváez tatuado hasta el cuello. Ya es otra generación.

¿QUÉ TE HUBIERA GUSTADO TATUARTE Y NO TE ANIMASTE?
Siempre tuve ganas de hacerme las efes que tienen las guitarras de caja, contrabajos o violines, como en la foto de Man Ray con la chica de espaldas. Pero después me arrepentí porque siento que no tengo una linda espalda. Vi un tatuaje de un varón que se hizo un alce en el pecho con una ornamenta increíble. Tampoco me lo haría, pero me encanta verlo.
¿QUÉ TATUAJE NO TE HARÍAS NUNCA?
Nunca me tatuaría “soltar”. Me parece un error en sí mismo: si tenés que soltar, ¿cómo te lo vas a tatuar? Tampoco me haría cosas en idiomas que no entiendo. Te querés poner “libertad” en chino y después te avisan que en realidad dice “un kilo de manteca”.
¿QUÉ PARTE DEL CUERPO TE GUSTARÍA MANTENER VIRGEN DE TINTA?
Ni en pedo me tatuaría la cara. Y tampoco me haría los muslos, que ahora está muy de moda. Mis amigos, que están todos muy tatuados, a veces me dicen que me unifique el brazo porque, si no, parece que tengo figuritas. Me dicen que me haga “la manga”. ¡Qué manga ni manga!






