
Con su bajo pero afilado perfil logró potenciar las finanzas de la compañía de la manzanita; ¿podrá Cook sostener el imperio de Apple sin Steve Jobs?
1 minuto de lectura'
Una reunión de equipo con los mejores profesionales de Apple intenta resolver un problema grave en el mercado chino. El jefe de operaciones, preocupado, expresa que la situación es realmente mala y que alguien debería viajar inmediatamente para solucionarlo. A la media hora, decide abruptamente enviar a un operador ejecutivo. Lo mira y le pregunta: "¿Por qué seguís acá?". Un par de horas más tarde, el operador está en un avión camino a Asia, sin ropa más que la puesta y sin boleto de regreso.
El responsable de tan fría y terminante decisión fue Timothy Cook, quien desde ayer y hasta junio de este año reemplaza a Steve Jobs, CEO de Apple. En un mail enviado a la compañía, el miércoles pasado, Jobs atribuyó su desmejora física a un "desajuste hormonal".
Cook ya había sido CEO interino de Apple por dos meses en 2004, mientras Jobs se recuperaba de un cáncer de páncreas.
Timothy Cook, de 48 años, se graduó en ingeniería en la Universidad de Alabama. Con una trayectoria de dieciséis años en la industria de la computación, trabajó doce en IBM antes de incorporarse a Apple en 1992. Allí logró rápidamente el reconocimiento y la confianza de sus directivos e inversores. Su adicción al trabajo es conocida en el medio tanto como sus fantásticos resultados en el manejo de las finanzas de la empresa.
Jefe de Operaciones (COO), responsable de las ventas en todo el mundo de Apple, soporte de marketing en todos los países, y ahora CEO provisional, Cook conoce el mercado de Apple como nadie. Fue el encargado de lidiar con el embrollo que significó la manufactura y la distribución en la compañía. No le tembló el pulso cuando cerró fábricas en todo el globo y tercerizó la producción para conseguir controlar los costos. En poco tiempo, los balances de la empresa se mostraron impecables gracias a la disciplina impuesta por Cook en la logística.
Ahora, la compañía está en una encrucijada. Cuando Jobs avisó que no iba a participar en la reciente exposición MacWorld, el mundo Mac se estremeció. En esa feria tradicional, vestido con su clásico jean y polera negra, Jobs presentó al comienzo de cada año los productos de los que hablaría el mundo tecnológico durante meses: el iPod, el iPhone o la Mac Air, entre otros. Y ahora no iba a estar. En su reemplazo apareció Phil Schiller, vicepresidente senior de la firma, quien sólo presentó algunas novedades de software y una nueva Macbook. Esto dejó con gusto a poco a los seguidores de Mac y a los inversionistas.
Hace un año, la acción de la empresa valía 170 dólares, pero el anuncio de la enfermedad de Jobs, la crisis internacional y la modestia de los lanzamientos hizo que el valor decreciera a 83 dólares.
¿PODRÁ COOK SOSTENER EL IMPERIO A SOLAS?
En el fondo, la comunidad tecnológica y los inversionistas deben estar preguntándose si el distanciamiento de Jobs no producirá una hecatombe parecida a la que sucedió en 1984, cuando fue invitado a retirarse de la empresa que él mismo había fundado y a la que regresó en 1997 para salvarla de la bancarrota. Tras su despido había sido reemplazado por John Sculley, anteriormente vicepresidente de PepsiCo y entonces director ejecutivo de Apple, quien comprometió seriamente la situación financiera de la compañía.
Mirá más:
Steve Jobs pidió licencia médica en Apple hasta junio
1
2Se conocieron cuando ella tenía 12 y él 17 y llevan juntos ocho décadas: “Solo puedo hablar de ella con letras mayúsculas”
3Llamó a su esposa y le propuso hacer un viaje que cambió sus vidas para siempre: “Nos vamos a Alaska tres o cuatro meses”
4Efemérides del 20 de febrero: ¿qué pasó un día como hoy?



