“Quiero ser youtuber”, el nuevo sueño infantil
Ni jugador de fútbol, ni bombero; muchos chicos tienen como referentes de vida a ciberídolos que los adultos apenas conocen
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Santiago tiene 9 años. Y su sueño ya no es ser bombero, jugador de fútbol o veterinario, como ocurría con otras generaciones. Quiere transformarse en un youtuber al estilo Germán Garmendia o El Rubius, nombres desconocidos para muchas personas de más de 30 años sin hijos. Aunque Messi y Neymar también tiran bastante en su ilusión de vida estelar, Santiago atesora una galería de ciberídolos en la barra de búsqueda de YouTube: Lucas Castel, Mariano Bondar, FernanFloo... Son todos ídolos jóvenes que entienden sus gustos y que suelen actuar de una forma mucho más accesible que las típicas celebridades de revistas y televisión. "Germán se tuvo que mudar porque un día entró en su casa y había gente acampando en su living", me cuenta como una de esas anécdotas incomprobables que suelen correr acerca de los ídolos. "El Rubius es millonario y hace lo que le gusta... ¿Cómo no voy a querer eso?", aporta Fabricio, un amigo de Santiago también fanático de los youtubers, ante la pregunta obvia: ¿Por qué querés ser un youtuber?
Mientras que en muchos hogares la televisión tradicional empieza a apagarse, se encienden millones de tablets, teléfonos, smart TV y dispositivos que sintonizan (palabra vieja para este caso) los canales de streaming (YouTube, Netflix) para delimitar un nuevo territorio cultural en el que habitan figuras novedosas, códigos y lenguajes muy diferentes de los que el "doñarrosismo" argentino impuso durante los últimos 30 años al formato televisivo. Los youtubers tomaron esa tierra arrasada del entretenimiento teen para convertirlo en algo fértil, vital y atractivo a fuerza de videos caseros incomprensibles para muchos adultos y en algunos casos cifrados en un humor poco convencional y, sobre todo, absurdo. "Germán me gusta un poco, pero la verdad es que El Rubius me parece un tarado; no hace nada", dice María, la madre de Santiago. ¿Un tarado? "Sí, se filma haciendo caritas y diciendo un par de cosas graciosas jugando a un videojuego y también edita unos videos de bromas tipo bloopers... un tarado", refuerza María. En cambio, en su opinión, el chileno Germán es cosa seria: "Se nota que tiene un carisma distinto".
El canal HolaSoyGerman posee más de 20 millones de suscriptores y el de El Rubius, 15 millones... (¿alguien se anima a transformarlo en rating?). Esto, sólo contando a youtubers de habla hispana, porque en el mundo anglosajón el más "groso" es PewDiePie, con más de 35 millones de personas. O sea: en términos de audiencia son indiscutibles. Y donde hay gente, hay negocio. Por eso nacieron empresas que funcionan como las añejas compañías discográficas, pero dedicadas a los youtubers. "Por el nivel de engagement que generan sus contenidos con sus audiencias, y la migración en el consumo de entretenimiento de los millennials, nosotros hacemos de nexo entre las marcas y las empresas, que se acercan buscando propuestas de pauta con los youtubers ", dicen en FAV! como una manera de explicar que este fenómeno trasciende la histeria de cientos de chicos gritando en la puerta de un hotel. En efecto, en los últimos años nacieron compañías (FAV!, Club Media Network) que ofrecen la posibilidad de amplificar a los youtubers y conectarlos con sus audiencias, o interactuar con marcas que quieran vincularse con ellos, además de ofrecer herramientas de producción, desarrollo, guión y edición de contenidos. Es decir que la supuesta espontaneidad que suelen esgrimir muchos youtubers tampoco es del todo real.
Los tentáculos de los youtubers incluso alcanzaron a la Feria del Libro y se aferraron al mercado editorial. Por primera vez, Germán Garmendia visitó la Argentina de manera "oficial" para participar ayer y hoy de la firma de su libro Chupa el perro, editado por Altea, en la Feria del Libro, con entradas agotadas y un gran escandalete de público (incluso Garmendia presentó un manual de "conducta" para que los fans no lo molesten). Casi todos los youtubers ya sacaron sus libros y el de Garmendia era muy esperado. "Llegué a la página 30 en un día... es la primera vez que leo tanto", confiesa Tomás Villarroel, de 12 años. Su compañero de aula, Félix Calvar, también confiesa que se acerco a la "literatura" con El libro troll, de El Rubius. "Lo leí en una noche", afirma.
Transformarse en un youtuber parece sencillo. Al menos así lo entiende Santiago –y su amigo Fabricio– mientras abre su canal en la plataforma. Cómo él hay miles de chicos que empezaron a hacer sus propios videos. Ahora bien: conseguir suscriptores es el equivalente a probarse en Boca y que te elijan de titular. No es nada fácil y corren muchos rumores acerca de la manipulación de esas cifras por parte de YouTube, la empresa que, en definitiva, funciona como un monopolio de este mercado de video.
"Creo que la gente empezó a prestarle atención a Youtube cuando se dio cuenta de que todos podían hacer algo. Es la gran magia de Youtube, porque cualquiera puede llegar, ponerse frente a una cámara y empezar a hablar. No necesitás un espacio en la televisión, no necesitás un horario y no tenés límites de lo que podés o no hacer", dijo a la nacion Germán Garmendia.
"Agarrar una cámara, ser tú mismo y hacer lo que te guste. De ahí en más, dejar que «fluya». Con trabajo, dedicación y esfuerzo todo llega y todo es posible. Ser youtuber no es una cosa imposible, cualquier persona es capaz", explica a la nacion Luana, que en su popular canal de YouTube es Prima Vikinga. "No todos están buscando una sola manera de hacer las cosas, porque justamente no la hay, y está buenísimo que haya mucha variedad de canales y diferentes estilos, así el público puede elegir cuál o cuáles le gusta más", explicó acerca de sus inicios. Hoy Prima Vikinga tiene 367.766 suscriptores que ven sus videos donde aparecen marcas y empresas (Todo Moda o Happn, por ejemplo).
Entre la popularidad, los mitos y los tabúes acerca de cuánto dinero ganan, y su facilidad para llegar a las audiencias, los youtubers son los nuevos ídolos infantiles.
El autor es director creativo y cofundador de FAV!
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